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4 de Diciembre de 2025

“Fue solo un accidente”: El director iraní Jafar Panahi cuenta cómo filmó en clandestinidad una de las mejores películas del año

Un mecánico frente a su posible torturador y la duda antes del disparo: así comienza "Fue solo un accidente", la nueva y poderosa película del iranía Jafar Panahi, ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes y una de las competidoras fuertes en la temporada de premios de Hollywood. Esta semana se estrena en cines locales -antes de su pronto aterrizaje en Mubi-. Panahi contó a medios latinos, incluido The Clinic, cómo fue que rodó una cinta clandestina, que se perfila como uno de los grandes filmes del 2025.

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Vahid es mecánico. Cuando una familia llega una noche al taller, se queda helado. Cree reconocer en ese padre de familia a quien fue su sádico torturador en la cárcel. Cuando está listo para cobrar venganza, el hombre le dice que está equivocado de persona. Y Vahid comienza a dudar.

Es el contundente primer acto de “Fue solo un accidente”, la aplaudida nueva película del iraní Jafar Panahi, que se llevó la Palma de Oro – premio mayor- de este año en el Festival de Cine de Cannes, y tiene grandes esperanzas en el camino al Oscar, donde será la representante de Francia frente a la Academia. Solo esta semana, Panahí se llevó reconocimientos en los premios Gotham- incluyendo mejor guión y director- y en la ceremonia del Círculos de Críticos de Nueva York.

Esos pergaminos y el detrás de cámara es suficiente para llamar la atención: Panahi, uno de los grandes directores de su país, ha sido apresado varias veces por su oposición al régimen iraní, pero sigue filmando en clandestinidad. Y esta nueva cinta la hizo sin el permiso oficial de su país, una vez que salió de su último cautiverio de 2022, cuando estuvo siete meses retenido.

Esta semana, Panahi ha sido nuevamente sentenciado -en ausencia- a un año en prisión, por embarcarse en actividades de “propaganda” en contra del Estado; él ha dicho que pretende retornar y cumplir.

Pero “Fue solo un accidente” – que llegó a cines y luego pasará a la plataforma Mubi- no es solo una buena historia, y un caso político internacional de derechos humanos por Panahi, sino que es una gran película, que dentro de una sencillez de puesta en escena y actores no todos profesionales, habla de moral, de humanidad, de venganza, sin dejar nunca de ir sorprendiendo con su trama.

“En este filme yo tenía algunos actores profesionales, otros no. Entonces yo debería hacer una armonía entre ellos”, explica Panahi con ayuda de una traductora, en un zoom con medios latinoamericanos en el que participó The Clinic- sobre el particular rodaje de “Fue solo un accidente”.

“Teníamos algunas otras experiencias con filmar de manera clandestina, cuando estaba condenado en prisión y no podía trabajar”, dice el iraní. “Antes de esta película, ya había hecho otras cinco películas de la misma manera. Esta vez, al contrario de los anteriores, tiene solo 30 por ciento de grabaciones dentro un coche, de una van. Entonces comenzamos a hacer grabaciones de cámara con los ambientes que son más silenciosos, con menos gente. Por ejemplo en el desierto, o en biblioteca, o que eran de menos riesgo”.

El equipo entonces dejó las locaciones que debían usar dentro de la ciudad de Teherán para el final. Con las experiencias anteriores, sabían cómo trabajar: por ejemplo, una vez que terminaron de filmar a las afueras de un banco, rápidamente se alejaron del lugar. Una buena decisión, ya que pronto recibieron un llamado de que apenas se fueron, habían llegado las autoridades.

“Nosotros escondimos todos los equipos y las grabaciones que teníamos y volvíamos a la escena. Deben haber sido 15 policías escondidos, que andan con ropa normal. No hay cómo saber quién es policía y quién no. Eran 15 personas alrededor de mi equipo”, cuenta Panahi. Los agentes encubiertos revisaron todo, por horas, pero no encontraron nada, ya que el material estaba bien resguardado.

El logro de Panahi va más allá de lograr filmar con todo en contra, sino que en el resultado fílmico: la película va del horror a lo tragicómico, y luego vuelve al drama; el sonido es un protagonista más. “Fue solo un accidente” presenta preguntas profundas y personajes que se sienten reales.

Para países que viven con el trauma de haber sufrido con la violencia del Estado, la respuesta de cada uno de los personajes de Panahi al encontrarse con su posible torturador, es iluminadora en su diversidad, y también un espejo perfecto de las huellas que deja el horror, además de las posibilidades de enfrentar de cara al pasado.

—Cuán importante era el diseñar personajes que han sufrido violencia a manos del Estado y demostrar lo diferente que las personas pueden procesar la violencia y lo distinto que son al revivir los traumas. Cómo creó a cada uno de ellos.

En la época que yo estaba en prisión, yo tenía contacto con varias personas que tenían historias iguales a las de mis personajes. Con estas historias que les han pasado y me han contado durante esos siete meses. Esto me ayudó para escoger. Todos los activistas no son criminales, tienen temas diferentes para defender. Ellos eran diferentes de pensamiento. Puede ser que uno piense que para encontrar a libertad se necesita la violencia, pero otros no aceptan eso y no quieren que sea con violencia. Entonces, esto no era muy difícil para mí de encontrar, porque tenemos mucho de eso en nuestra sociedad




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