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Asaltar, carretear, grabar y subir Tiktok: así operan las bandas jóvenes que convirtieron el portonazo en contenido para sus redes sociales

Esta semana una banda protagonizó un doble turbazo en un espacio de tres horas entre Vitacura y Pudahuel, donde un policía que repelió el atracó quedó gravemente herido. Este caso avisa, que a pesar que estos delitos van a la baja, nunca descansan. Y la explicación la entregan los mismos detectives: mutación de los portonazos a turbazos, cuyas delitos son protagonizados por los mismos imputados identificados por una fuerza de tarea especial que creó la PDI. ¿Cómo es posible? Simple. Muchos, tras las detenciones, quedan con medidas cautelares de baja intensidad o son condenados con penas en libertad. ¿Cómo los vigilan? Con tecnología aportada por los municipios y monitoreo de sus redes sociales que funcionan como un diario de vida delictual en la que ostentan casi al minuto el backstage de sus violentos asaltos para luego, en algunas instancias, celebrar en discos y zonas VIP. Todo en la misma noche.

Por 20 de Diciembre de 2025
Portonazo
Portonazo
Ilustración: Sandro Baeza / The Clinic
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Un treintañero ingeniero civil volvía de una fiesta junto a dos amigos en Calera de Tango, un viernes de 2024. Como había hambre, pasaron a un servicentro a comer completos. 

Era de madrugada y la temperatura estaba baja. 

Al momento de bajarse–y de un momento a otro–aparece un joven y le pone una pistola en el estómago y un brazo en el cuello. “Pasen todo”, gritó el delincuente, que a simple vista evidenciaba que era un menor de edad

La víctima intentando forcejear, alcanzó a tocar la pistola. Y se dio cuenta de inmediato que era de mentira. “¡Es falsa!”, avisó a sus amigos. Lo que motivó intentar repeler el asalto. Sin embargo, de forma inesperada, aparecieron refuerzos para los delincuentes

Delincuentes muestran en sus redes los autos robados en portonazos.

Eso provocó golpes y patadas en el suelo. Una batahola de violencia. 

“Recibí de todo. Pero mientras se iban, les gritaba. Tengo las llaves y no van a poder llevarse el auto le gritaba, intentando frustrar la huida”, recordó el profesional, que por seguridad prefirió no entregar su nombre.

La banda de delincuentes consiguió su objetivo y se marchó rápidamente hacia la autopista. Las víctimas pensaron que el automóvil quedaría en algún lugar cercano, pues como no lograron llevarse la llave inteligente, al apagarse en algún lugar, la camioneta no se prendería más.

Pero el calvario continuó. Al momento de solicitar ayuda en el minimarket del lugar, no los dejaron ingresar, pues pensaban que ellos eran los delincuentes y los funcionarios no quisieron arriesgarse. 

“Sólo nos quedó llamar a Carabineros y esperarlos en la intemperie”, indicó la víctima. 

Al llegar la policía, salieron a realizar patrullajes por la comuna periférica, pensando que el automóvil podría haber quedado tirado en alguna calle.

No fue el caso. Y se retiraron a sus domicilios.

Pero a las siete de la mañana, la ilusión volvió.

Sonó el celular. En la línea estaba un detective que había encontrado la camioneta en un barrio de Pudahuel. Tal como pensaba el ingeniero, la hallaron encendida, porque al no tener la llave, los criminales sabían que no podían apagarla, ya que de hacerlo quedaría ahí botada y expuesta.

El policía le comentó que los delincuentes huyeron, pero que al registrar la vivienda encontraron sus pertenencias: billetera, los celulares de sus amigos, las vestimentas y herramientas para los atracos

“Los encontraron rápido, porque me dijeron que era una banda que venían siguiendo hace tiempo. Mostraban sus logros por redes sociales”, reveló la víctima, dando pistas– sin pensarlo– de cómo funciona esta nueva generación dedicada al robo de autos.

La sustracción de vehículo pasó de un simple asalto, altamente lucrativo, a un espacio de mafia delictual en la que los menores de edad son los protagonistas y ejecutan estos atracos para demostrar su valía y poder en los territorios. En la que ostentar el minuto a minuto de sus “golpes” nocturnos por redes sociales es una obligación. Y, en algunos casos, motivo para ir a celebrar de inmediato a las discotecas y zonas vip con sus logros recién ejecutados.  

El observatorio de datos de la Defensoría de la Niñez detectó que entre 2022 y 2023 hubo un aumento significativo de delitos cometidos por menores de edad, alcanzado más de dos mil casos. En esa línea, estudios de crimen organizado muestran que el 64% de las investigaciones apuntadas a jóvenes menores de 18 años los vinculan con delitos de robos y receptación.

Código EPA: La reservada unidad de la PDI que persigue las Encerronas, Portonazos y Abordazos en Vitacura

En septiembre de 2024 se creó una fuerza de Tarea en la Policía de Investigaciones para desbaratar las numerosas bandas que estaban dedicadas a robar autos con diferentes fórmulas nocturnas. 

Así, esta unidad, la Brigada EPA (Encerronas-Portonazos-Abordazos), convocó a diferentes detectives especializados para comenzar a generar reportes de inteligencia y mapear a los “soldados” que atacaban noche a noche en los diferentes puntos de la Región Metropolitana.  

La ventaja de este cuerpo policial es que tenían permitido investigar en todas las comunas bajo las instrucciones de las cuatro fiscalías capitalinas enfocadas en las secciones de foco y delitos complejos, con lo que aseguraban definir de forma precisa los puntos “calientes” de atracos y rutas de escape de estas organizaciones juveniles. 

“Hemos logrado establecer entre 5 a 10 bandas. Por el lugar del robo, podemos definir quiénes están detrás y sus rutas de escape. Por ello, los allanamientos y hallazgos son rápidos”, comentó a The Clinic, un policía que trabaja en esta fuerza de tarea especial, quien agregó que tienen “blancos objetivos” en todas las comunas de Santiago. 

Llaves de autos robados en potonazo.
La Fuerza de Tarea EPA de la PDI ha identificado entre cinco a diez bandas dedicadas al robo de autos mediante asaltos violentos. La mayoría de los integrantes son menores de edad.

Y de esa manera ocurrió con el caso del ingeniero asaltado en Calera de Tango. En cosa de cuatro horas lograron la recuperación de su camioneta y la detención de la banda. Pero ese operativo “express” se logró, además, por el monitoreo de las redes sociales de estos jóvenes.

Para los asaltantes una especie de mantra, para los policías un “error bendito” que se convirtió en una ventaja sorpresiva para sus aspiraciones.

Al detectar que varios de ellos estaban publicando sus “nuevos botines”–dos autos robados durante la noche y con las características del atraco en Calera de Tango– los detectives se movilizaron rápidamente a Pudahuel: zona de refugio de un grupo llamado “Los Sayayines”, nombre autoimpuesto por los jóvenes criminales por el estilo de pelo tipo chasquilla que usan y que les llega hasta los ojos y que emula a una raza ficticia de guerreros extraterrestres en el universo de los animé de Dragon Ball.

La historia de Instagram fue trascendental para identificar el mundo de estos asaltantes, sostuvo una fuente que conoció de los operativos esa madrugada. Y la revisión de sus celulares dieron más luces del estilo de vida que profesan. 

“Nos sorprendió. Es muy poco común que estos sujetos ventilen sus operaciones”, indicó un detective.

Pero tampoco es algo extraño para estos jóvenes. 

“Son menores de edad. Existe el tema de ostentar al que está al lado de ellos para marcarles el valor de su desempeño con un porsche o un mercedes”, describió el policía de la Fuerza de Tarea de la PDI. 

En esa línea, el caso de “Los Sayayines” es un ejemplo relevante de esta nueva narrativa criminal, pues la investigación estableció que estos delincuentes, en reiteradas oportunidades luego de lograr su objetivo, concurrían a centros nocturnos para celebrar las ganancias obtenidas de la reducción del automóvil de lujo y las pertenencias de las víctimas. “Quedan con mucho efectivo para gastar en discotecas y espacios VIP”, indicó uno de los investigadores.

De acuerdo a lo que ha podido establecer la PDI, por cada vehículo la ganancia puede estar entre un millón a cinco millones de pesos dependiendo de la marca y las dificultades. Y las pertenencias de las víctimas les puede dejar entre $200 a $500 mil en efectivo. 

“Por lo general, quedan mucho dinero rápido de los atracos y lo gastan en fiestas, drogas y botellas de alcohol de alto valor”, señaló el detective de la Fuerza EPA. 

En síntesis, hay jóvenes que están robando para carretear.

“Los malditos de las encerronas”, la primera banda en caer y las pistas de su origen

La autopista nororiente que empalma con la Costanera Norte se convirtió en un gran dolor de cabeza para las autoridades. Desde 2022 fue foco recurrente de asaltos armados a los automovilistas que transitaban por la zona. Incluso, se convertía en una odisea pasar durante la madrugada esquivando los ataques instintivos de estos delincuentes. 

Se hacían llamar “Los malditos de las encerronas” y entre sus sorprendentes números alcanzaron a registrar más de 100 robos en la autopista alcanzando ganancias por $1.300 millones, de los cuales la policía logró recuperar algo cercano a los mil millones. 

Entre sus víctimas estuvieron el recordado director técnico de fútbol Jorge Gárces y la ex nuera de Michelle Bachelet, Natalia Compagnon

El líder de esta agrupación fue identificado como Luis Valenzuela Fuentes, quien dirigía a cerca de 20 jóvenes, de entre 15 a 20 años. En muchos casos acompañaba presencialmente los golpes, que se ejecutaban principalmente en la comuna de Vitacura: en la zona del ingreso de la autopista o por los barrios gastronómicos aledaños. 

Uno de los hechos ocurrió el 16 de septiembre de 2022 cerca de las 23 horas cuando Valenzuela y otros cuatro sujetos “encerraron” a L.E.R.M, quien conducía un BMW coupé 220i color blanco. “Pasa las llaves concha de tu madre o si no te voy a matar”, le gritó el delincuente, según se lee en un documento judicial. Luego, rápidamente huyeron a La Florida para iniciar maniobras distractivas que terminaron en un domicilio en la comuna de Maipú

Dos meses antes, el 31 de julio, el jefe de los “malditos” abordó a A.A.R.E, quien estaba con su hijo, en un mercedes benz color negro, junto cuando ingresaban a un edificio en calle Mar Jónico en Vitacura. Mientras esperaban la apertura de la reja, Valenzuela y dos jóvenes abrieron la puerta de manera abrupta y con amenazas y golpes bajaron violentamente a la mujer que cayó al suelo. En cosa de segundos, la banda escapó con su nuevo botín.

Pero en este caso, Valenzuela cometió el “error” de la ostentación. Días después, en sus redes sociales, subió una foto en la que aparecía jactándose del mercedes benz robado en la zona oriente de Santiago.

Ese hallazgo digital, por parte de la PDI, fue clave para comenzar a perfilar las redes de esta organización que fue desarticulada durante enero de 2023 en la llamada operación “Retorno” que logró acreditar más de 40 portonazos

Alcalde de Lo Barnechea comenta sobre los portonazos en zona oriente.
El alcalde de Lo Barnechea, Felipe Alessandri, presidente de la AMZO, aseguró que las cámaras de vigilancia y pórticos de patentes han logrado mapear el escape de los delincuentes tras los portonazos.

Luis Valenzuela Fuentes cayó meses después y en julio de 2024 fue condenado a 10 años de prisión al involucrarse en 10 atracos a mano armada, dos de los cuales fueron anteriormente descritos, lo que justificó la amplia sentencia por su grado de violencia. 

“Los teléfonos que analizamos de esta banda fue crucial para entender la orgánica y motivaciones de estos sujetos”, señaló el detective de la Fuerza de Tarea de la PDI. 

Las principales conclusiones no fueron muy alentadoras, a pesar de que sirvieron para caracterizar el funcionamiento: los integrantes de “Los malditos de las encerronas” eran de diversas comunas como Pudahuel, Maipú, El Bosque y La Pintana, entre otras. Pero sus puntos en común y fichajes se hicieron cuando eran más pequeños y estaban privadas de libertad en centros penitenciarios de menores

Un dato preocupante, ya que advierte que esos lugares no cumplen la función de reinsertar. Sino que al revés, experimenta una especie de club del delito.

Con la intervención del sector nororiente, las otras bandas comenzaron a operar en dos zonas nuevas: el enlace de la ruta 5 con la costanera oriente y las salidas del Aeropuerto, donde los ciudadanos argentinos se volvieron el nuevo foco objetivo de estos delincuentes, pues además de los vehículos, las múltiples compras de los ciudadanos trasandinos se hacían muy apetecidos por estos jóvenes infractores. 

Del portonazo al turbazo y el silencio de la “impunidad”

En la Fuerza de Tarea de Análisis Criminal de la PDI destacan el apoyo conjunto que han realizado con los municipios y sus “fuerzas” tecnológicas como lectores de patentes y sistemas de vigilancia en video, lo que ha permitido tener un aparato en casi todas las esquinas de mayor flujo de personas.

Visión que comparten en los municipios de la zona oriente, epicentro de estos delitos violentos desde hace cinco años. 

“En delitos como las encerronas, donde el tiempo de reacción es crítico, la tecnología y la capacidad operativa marcan la diferencia. Los lectores de patentes, las cámaras municipales y el trabajo de nuestros patrulleros han permitido identificar rutas, detectar vehículos y apoyar de manera concreta el trabajo de la PDI”, aseguró a The Clinic, el alcalde Felipe Alessandri, presidente de AMZO (asociación municipal de seguridad de la zona oriente). 

El jefe comunal de Lo Barnechea sostuvo que esta coordinación ha permitido mantener “a raya” a estas bandas, lo que se refleja en las estadísticas: 31% de casos menos en el período enero–octubre, entre 2024 y 2025. 

Pero no todo florece. En materias de seguridad nunca hay mucho tiempo para sonreír y celebrar. El delito avanza y muta. Y lo que antes era el auge de las encerronas, hoy el peak lo concentran los turbazos: grupos de hasta 10 delincuentes ingresan a casas para robar lo que encuentren.

La inteligencia policial a partir de los análisis de teléfonos e interceptación de comunicaciones han dado cuenta que estas agrupaciones están optando por ingresar a los domicilios–para además de robar automóviles–llevarse lo que puedan de ellas, pues “la venta de esas especies deja mucho efectivo rápido”, indicaron los análisis policiales. 

Y las últimas horas muestran ese escenario. La madrugada del miércoles 17 de diciembre pasado, una banda compuesta por cinco sujetos ejecutó dos turbazos entre Vitacura y Pudahuel. Es decir, en un par de horas operó–entre las 1:00 y la 4:00 am– sin problemas en una distancia de 20 kilómetros. 

Primero, llegaron a una casa en la zona oriente en la calle Agua de Palos, donde había tres vehículos, entre ellos un Audi. Tras golpear al dueño de casa y controlar al grupo familiar, desvalijaron las piezas completamente en busca de joyas y dinero

Portonazo

Luego, los delincuentes continuaron hacia la Ciudad de Los Valles para realizar la misma operación. Pero esta vez arriba del Audi recientemente robado. Pero les fue mal. Sin saber, la víctima escogida era un funcionario de la PDI que defendió su hogar a tiros, logrando frustrar el asalto. Sin embargo, recibió respuesta armada y terminó con dos balas en su cuerpo que hoy lo mantenían hospitalizado.

La fuerza de tarea de Vitacura–al cierre de esta nota–trabajaba intensamente para encontrar a los delincuentes. “Todo está en reserva”, dijo el detective que maneja una posible lista de involucrados, debido al amplio excel que han generado los últimos meses de pesquisas.  

Y esa nómina, en su mayoría, la integran viejos conocidos, pues gran parte de los “fichados” que caen detenidos vuelve rápido a las calles: por medidas cautelares de baja intensidad o porque son condenados en procesos abreviados con penas en libertad dado su condición de menores de edad. 

Y el ejemplo más claro y crudo es la causa del ingeniero civil de Calera de Tango y la banda “Los Sayayines”. 

El pistolero que les robó el auto ya está libre, jactándose de aquello en sus redes sociales, mientras transita por Santiago en autos de lujo, música urbana a alto volumen y sus herramientas–destornilladores– , además de la infaltable pistola nueva milímetros. 

Todo esto bajo el alero de una prosa que hace de himno del portonazo:

“Cuatro letras de terror, la nueva generación

“Y en Jalisco andamos cuidando el terreno”

“Por el Uno y jefe tres veremos el mundo arder

“No es mentira, ya ha salido en noticieros”

El joven delincuente se hace llamar “Yordita”. Un nombre que se sabe de memoria su víctima, pues lo tuvo frente a frente en el asalto y cuando lo vio detenido en el cuartel policial. Por tanto, esta descripción no es necesaria advertírselo al afectado, ya que él mismo lleva ese seguimiento en instagram.

Reconoció frustración y sorpresa. Ha declarado dos veces ante la policía, pero nunca se le informó sobre el avance del proceso judicial. Es más, se enteró por las redes sociales que Yordita ya está suelto y listo para seguir con sus actividades criminales.

“Es increíble que ya estén en las calles nuevamente”, lamentó. 

“Por favor, no digas mi nombre. Seguro vendrán por mí. Obviamente hay miedo”, finalizó.

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