Política
16 de Enero de 2026Gonzalo Müller y recriminaciones en la izquierda por caso Julia Chuñil: “Cayeron en una trampa de sus propios sesgos de confirmación”
El analista cuestiona la posición que tomó La Moneda sobre la desaparición de la mujer mapuche -a quien denominó activista medioambiental e instó a acelerar la investigación- antes de que esta semana se detuviera a los hijos y a un yerno de Chiñil, bajo cargos de parricidio y homicidio calificado. "Si existen personas con posibilidad de tener acceso a casi toda la información de la investigación son precisamente ellos", dice el director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo, quien sostiene que el caso terminará por afectar la credibilidad del gobierno a menos de dos meses de finalizar su mandaro.
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Fue el 10 de diciembre de 2024 cuando el Presidente Gabriel Boric, desde el Palacio de La Moneda, se refirió por primera vez al caso de Julia Chuñil, mujer mapuche que había desaparecido un mes antes en la comuna de Máfil, en la Región de Los Ríos.
El mandatario conmemoró en esa jornada el Día Internacional de los Derechos Humanos y recordó a los más de cien activistas medioambientales que se les había perdido el rastro en 2023, y cómo América Latina era la región que lideraba en casos.
En ese contexto fue en el que Boric dijo: “Quiero aquí aprovechar la instancia para expresar mi preocupación y la ocupación del Estado por la desaparición de Julia Chuñil Catricura, defensora ambiental de su comunidad que se encuentra desaparecida hace varias semanas”.
Asimismo, el Presidente notificó en esa misma instancia que había mandatado a la Subsecretaría de Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Justicia, a reunirse con la familia de Chuñil. En la izquierda, en tanto, durante este período utilizaron distintas consignas sobre el caso y la pregunta: “¿Dónde está Julia Chuñil?”, junto a activistas medioambientales.
Poco más de un año después de ese momento, las fuerzas policiales detuvieron el pasado martes a los tres hijos de Chuñil, quienes fueron acusados por el delito de parricidio. La Fiscalía también acusó al exyerno de la mujer por encubrimiento y homicidio calificado. No obstante, fue él quien otorgó una declaración importante que le permitió al Ministerio Público ratificar una de las líneas investigativas que tenían sobre el caso: que había involucramiento familiar en la desaparición.
De hecho, la fiscal regional de Los Ríos, Tatiana Esquivel, dijo no tener los antecedentes suficientes como para denominar a Chuñil una activista ambiental. Cuando dio a conocer esa posición, el ministro de Justicia, Jaime Gajardo (PC), cuestionó al ente persecutor, y afirmó que como Gobierno creían que la mujer sí cumplía con las características para ser denominada como activista.
La ministra vocera, Camila Vallejo (PC), en tanto, en una vocería aludió a la consigna principal de quienes estaban interesados en relocalizar a la mujer: “¿Dónde está Julia Chuñil?”, señaló la secretaria de Estado en un punto de prensa de octubre.
No obstante, los últimos movimientos en el caso judicial y la audiencia de formalización dejaron en una posición incómoda al Ejecutivo, a quien en el propio oficialismo reconocen que tomó una postura apresurada por el caso que podría tener un impacto en su imagen a menos de dos meses de traspasar el mando a José Antonio Kast.
Gonzalo Müller y caso Chuñil: “El gran error es tomar posición sin haber consultado, sin haber requerido información ni haber validado”
Para el analista político Gonzalo Müller, lo ocurrido sólo muestra que “el Gobierno cayó en la trampa de sus propios sesgos de confirmación. O sea, en el querer creer que el caso de Chuñil sería efectivamente el de una activista desaparecida”.
Eso, cuenta director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo, sería una flaqueza del Ejecutivo, puesto que “llama la atención porque si existen personas con posibilidad de tener acceso a casi toda la información de la investigación, son precisamente ellos, las autoridades. Tenían mucho acceso a información para validar si de verdad Chuñil estaba desaparecida, si había sido un secuestro o si había sucedido algo de lo que se estaba diciendo”.
Además, Müller cuestiona que las autoridades no tomaran el peso de sus declaraciones. “Cuando una ministra actúa igual que cualquier persona… si las personas ven que un ministro de Estado, que el propio Presidente se hace parte de estos sesgos, las personas tenderán a creerles. Eso es lo peligroso y es la tentación de la política: anticipar juicios y tomar posición, no en función de la verdad, sino de la conveniencia”, relata.
En sí, para el abogado, “lo que le está pasando al Gobierno es por no haber hecho la pega, por no haber validado la información”. Incluso, dice que el Ejecutivo no siguió las sugerencias que, de hecho, promueve la Secretaría General de Gobierno (Segegob) de “aguanta, chequea, comparte”.
“El Gobierno debió haber seguido la pauta que la propia ministra Vallejo le pide a los chilenos que sigan, respecto a la información que ven en redes sociales: primero confirmar. Porque si hubiera seguido su propia pauta, la ministra Vallejo no habría caído en sus sesgos de confirmación”, comenta.
Por el caso, dice Müller, se verá afectada la credibilidad del Gobierno, y que lo ocurrido debiera ser una lección no solo para la administración del Presidente Boric, sino también para los políticos en general. “Los sesgos son una trampa en la que puede caer cualquier político.
“Hay que tener mayor responsabilidad respecto de lo que se comparte y dice. Se debe tomar posición frente a la realidad y sobre todo frente a los casos judiciales, que hemos visto esta semana con tanta profusión no solo por el caso de Julia Chuñil, sino también por caso de Gustavo Gatica, y antes por el cabo Zamora por el caso Pio Nono y por el carabinero de Panguipulli, y tantos otros casos en un sentido o en el otro”, concluye.



