Tendencias
23 de Enero de 2026Desde la “autoexplotación voluntaria” a buscar ser siempre útil: el por qué algunas personas no saben descansar en vacaciones y qué hacer para remediarlo
Vivir en una cultura que asocia el valor personal con la productividad constante hace que, para muchas personas, el descanso genere culpa o incomodidad. Especialistas advierten que esta presión transforma el ocio en una extensión del rendimiento y dificulta experimentar un bienestar real.
Compartir
“No sé por qué me pasa, pero como que sufro en vacaciones. Está claro, quiero descansar de mi trabajo en la oficina, pero al mismo tiempo no puedo estar haciendo nada, mirando al techo. Otro tema es cuando tengo licencias médicas por algún resfriado o algo así y en vez de descansar lo que como tiempo para aprovechar de hacer un aseo profundo”, explica Elena (31).
Se trata de una situación que no le afecta solamente a ella, son varias las personas que no son capaces de descansar y siempre deben estar haciendo algo. Cualquier cosa para sentirse útiles.
La académica de la Facultad de Psicología UDP, Alejandra Rossi, explicó a The Clinic que a muchas personas les resulta difícil descansar “porque vivimos en culturas que asocian el valor personal con la productividad constante. El sistema nervioso se habitúa a la activación (estrés) y el descanso se percibe como una amenaza a la autoimagen de ‘ser útil’. Además, la internalización de normas socioculturales puede generar culpa cuando no se cumplen expectativas externas, aunque no sean saludables ni se sientan bien“.
Consultada sobre cómo influye la presión social por ‘ser productivos’, la académica apunta que se “transforma el ocio en una extensión del rendimiento. Esta presión genera una forma de ‘autoexplotación voluntaria’ donde incluso el descanso debe justificarse como inversión en productividad futura. Por ejemplo, mejorar el rendimiento o ser más eficiente. Esto debilita y puede hasta anular la experiencia de bienestar genuino”.
¿El no saber descansara trae consecuencias?
Muchas veces la gente confunde el descanso con inactividad improductiva, al respecto Rossi afirma que eso ocurre “porque el descanso no produce resultados visibles ni cuantificables inmediatos. Desde una visión economicista del cuerpo, lo que no rinde, no vale. Sin embargo, desde la neurobiologia sabemos que el descanso profundo es necesario para la plasticidad cerebral, regulación emocional y consolidación de la memoria, entre otras herramientas y funciones básicas”.
“Puede tener consecuencias graves. Producir sobrecarga alostática, lo que implica un desgaste crónico al mantener activados los sistemas de respuesta al estrés (HPA, ANS). Esto se asocia con una serie de problemas de salud, como trastornos del estado de ánimo, insomnio, ansiedad, depresión y deterioro cognitivo, entre otros”, señala.
A juicio de la académica, se puede aprender a descansar. “Se puede entrenar mediante prácticas que regulen tal atención (tejer, cocinar, caminar, prácticas contemplativas/meditativas), ejercicios de atención al cuerpo, momentos de contemplación sin propósito, y estableciendo tiempos sin pantallas ni tareas”, asevera. En ese sentido, afirmó que las prácticas que ayudan a aprender a descansar sin culpa son el “redefinir el descanso como necesidad psicobiológica, no como lujo”. También sirve realizar pequeñas actividades como:
- Agendar descansos como parte del día, no como “premio”.
- Observar el cuerpo y permitir pausas cuando lo necesite.
- Practicar el “no hacer” sin juzgar (estar sin producir).
- Cambiar el lenguaje interno: de “debería estar haciendo algo” a “esto es cuidarme”



