Daniel Jadue: “No creo que haya que volver a hacer alianza con quienes nos desprecian, nos detestan y no están dispuestos a respetar las posiciones del PC”
En las últimas semanas, Daniel Jadue ha debido enfrentar tensiones dentro del Partido Comunista luego de que los ministros del gabinete de su partido -encabezados por Camila Vallejo- escribieran una carta acusándolo de atacarlos y llamándolo opositor. Pese a que el exalcalde de Recoleta se niega a responder a ese documento, sí aborda la discusión de una izquierda que está en crisis luego de la derrota electoral de Jeannette Jara, análisis que profundiza en el libro que lanzó la semana pasada. Además, se suma al debate que hoy sacude al oficialismo sobre cómo será la futura oposición y asegura que el Partido Comunista no debería unirse a quienes lo maltratan.
Por Martín Browne 1 de Febrero de 2026Compartir
En las últimas semanas, la interna del Partido Comunista ha estado tensa, tras la derrota electoral de su candidata presidencial, Jeannette Jara. Pero hubo una carta que encendió más los ánimos en la tienda luego de que Daniel Jadue, exalcalde de Recoleta en arresto domiciliario tras haber sido acusado a 18 años de cárcel por fraude al fisco, cohecho y estafa, asegurara que los tres ministros del PC en el gabinete -Camila Vallejo, Nicolás Cataldo y Jaime Gajardo- eran parte de una “persecución en su contra”. En el documento, que enviaron directo a la Comisión Política del PC, reclamaban contra Jadue por ser opositor del Ejecutivo, violar los estatutos del partido y atacar constantemente a los secretarios de Estado.
Pero Jadue, desde el arresto en su casa en La Reina, y fiel a su estilo, dice que no conoce la carta, que no es un instrumento válido en la interna del Partido Comunista y defiende su derecho a opinar.
“He visto a todos los otros partidos que en distintos momentos han sido muy duros con el gobierno. Parece que la única crítica que alguien espera que nunca se hiciera es la mía y yo veo que hay ahí una intención de cancelación. Parece que el único que no puede hablar del gobierno soy yo”, dice Jadue desde su domicilio en La Reina, quien reitera que no se va a referir a la carta porque no la conoce.
—¿No la leyó?
—No conozco la carta y tampoco me interesa mucho conocerla.
—¿Por qué?
—Porque en el partido hay una estructura en donde se resuelven las diferencias y con formas de resolverlas. Y dentro de esa cultura, que personas de distintas estructuras manden una carta directa al Comité Central o la Comisión Política, esa cultura no existe. Es decir, si uno quiere plantear una diferencia con algo de la política, uno lo plantea en su célula, en su dirección comunal, sube a la dirección regional, llega al Comité Central, pero ningún militante de base tiene la prerrogativa de mandar él una discusión saltándose toda la estructura a la Comisión Política.
—¿Y mantiene que los ministros se prestaron para la persecución contra usted?
—No es un tema que vaya a volver a tocar. Yo creo que la persecución es del Estado. Nosotros los comunistas creemos que el Estado es un instrumento de dominación. Lo estamos viendo, ¿no? Yo creo que hoy día cuando uno mira el sistema judicial chileno, la crisis que tiene de credibilidad, la crisis de corrupción, en donde muchos de los medios se han olvidado de algo, la crisis de corrupción no es solo por negocios, hay un sector político de este país que decidió cooptar a tribunales. Hay un sector político con un responsable político, que fue ministro del Interior, que con abogados y con amigos y compañeros del proyecto político, se dedicaron a meter jueces leales a su causa, que además ocuparon su lugar para hacer negocios personales y para favorecer intereses privados y externos.
—Ha sido muy criticado por sus posturas con respecto al gobierno por cuestionar el carácter transformador. ¿Ha sido solidario o demasiado crítico?
—No, no, no. A ver. Yo creo que las discusiones binarias pasaron de moda hace rato. Uno no es opositor o amigo del gobierno. Uno no es solidario o opositor.
—Pero lo han tratado de opositor.
—Yo también he saludado las políticas que han significado avances para los derechos de las clases trabajadoras de este gobierno. Hay muchos que no entienden o confunden la crítica con la obsecuencia. Yo nunca he sido obsecuente en ninguna parte de toda mi vida y por lo tanto si yo percibo, por ejemplo, que en este gobierno se aprobaron leyes que criminalizan la protesta social, que es algo que ha estado discutido en el último día a propósito de Claudio Crespo, y que nosotros como partido lo anticipamos y lo advertimos cuando se estaba discutiendo, lo voy a decir. Son críticas absolutamente razonables y que son legítimas. O alguien pretende que un partido, por ser parte del gobierno, se tiene que poner una mordaza y no decir nada.

“Uno no puede ser cristiano sin creer en la virginidad de María. Uno no puede ser comunista sin creer en la lucha de clases”
Jadue sí ha dado una especie de respuesta, pero desde otra vereda. El viernes de la semana pasada el exalcalde de Recoleta lanzó el nuevo libro: “Sin máscaras: los cien años de Fanon y la necesidad de una nueva izquierda”.
En el libro hay una fuerte crítica a la identidad y a la capacidad transformadora de la izquierda actual, en el mundo, pero también en Chile, desde donde se pueden leer varias referencias.
El libro es una mirada contemporánea a las lecturas del psiquiatra Frantz Fanon, quien en la revolución de Argelia enfrentó la colonización con una mirada autocrítica al sometimiento hacia “el amo”, fenómeno que, según el exalcalde, hoy acontece a la izquierda.
Para Jadue ese “amo” hoy es el “neoliberalismo”, el mismo que -plantea en el libro- ha logrado que la izquierda se mueva en sus términos, ocupe sus indicadores económicos, perdiendo su mirada transformadora. Jadue escribe de una izquierda “políticamente impotente y moralmente desfondada”, con “supremacía por la estética sobre la ética” y -aunque él descarte que tenga referencias personales- hace alusiones que para un lector son fáciles de derivar a la política nacional.
Como en la página 60, en la que uno piensa inmediatamente en autoridades oficialistas que han posado para revistas. Las mismas con las que se ha enfrentado en los últimos días.
Dice: “Un proceso de “asimilación” expresado en buscar hablar el idioma del amo para ser reconocidos y aceptados en sus instituciones; en aceptar sus categorías de análisis y sus indicadores como verdades indiscutibles; en asumir sus cánones de belleza y buscar posar en sus revistas de moda para sentirnos un poco parte de ese poder; y cuando tenemos la oportunidad de gobernar, hacerlo en favor de sus intereses de clase, transformando el proyecto histórico de superación del capitalismo en gestión tecnocrática del daño que él mismo provoca”.
Con esa misma mirada, Jadue analiza los resultados que dejaron las elecciones, el fin del gobierno y el complejo momento que enfrenta la izquierda en Chile.
“La izquierda está en una encrucijada muy grande, llegó a un punto de inflexión, porque es una parte de la izquierda la que termina entregando el gobierno a la ultraderecha”, dice Jadue, sentado en el jardín de su casa.

—¿Su libro puede ser leído desde lo que pasó en el año electoral? En que, por ejemplo, el PC terminó renunciando a su programa.
—No, los tiempos del libro son otros. Yo creo que la reconstrucción de una izquierda transformadora tiene que partir de la base de entender que un proceso de transformación no cabe en el calendario electoral. Porque con esta campaña presidencial se cerró un ciclo que fue protagonizado por aquellos que definieron la salida pactada de la dictadura. Por aquellos que definieron que se podía salir de la dictadura blindando el modelo de la dictadura, blindando la constitución de la dictadura, blindando los crímenes de la dictadura. Esa estrategia, esa forma de entender la política, llegó a su fin y fracasó completamente porque le terminó devolviendo el poder por la vía electoral al pinochetismo más duro que conoce nuestro país hoy. Cuando tú pones a un defensor de Pinochet en Justicia, le estás diciendo a todo Chile que no te interesan los Derechos Humanos.
—¿Qué responsabilidad tiene el Partido Comunista en eso?
—El Partido Comunista es parte de este gobierno. Es parte de los que estuvimos los últimos cuatro años y que llegamos planteando una serie de transformaciones que la correlación de fuerzas sencillamente no nos permitió realizar, pero que además se mantuvo cuando no solo pesó la correlación de fuerzas, sino que además una evidente renuncia a la intención de transformar.
—¿Qué se hace con aquellos militantes que perpetúan esta dinámica de habitar el lenguaje del amo, como le dice usted?
—Mira, yo no escribí el libro para pontificar ni para dar cátedra. Lo escribí para incomodar y para invitar a una reflexión. Porque nadie está obligado a ser de izquierda. Nadie está obligado a creer en el proyecto de transformación social que plantea la superación del capitalismo. Cada uno tiene derecho libremente a ingresar a este proyecto y a salir de él. Ahora, lo que yo siempre digo es que uno no puede ser cristiano sin creer en la virginidad de María. Uno no puede ser comunista sin creer en la lucha de clases, en la necesidad de superar el capitalismo, en la necesidad de terminar con la explotación, en la necesidad de asegurar derechos sociales universales y de combatir el poder.

“El programa de la primaria era transformador. El que se hace después de conformar la alianza amplia tuvo una disminución significativa de su intención transformadora”
En la campaña de Jeannette Jara también hubo momentos de declaraciones cruzadas con líderes del Partido Comunista. Autoridades de gobierno mandaron a callar al presidente del PC, Lautaro Carmona, y la propia candidata dijo que no estaba de acuerdo en que Jadue fuera candidato porque era mejor que se concentrara en su defensa.
—Cuando la candidata dijo que mejor usted se dedicara a su defensa, ¿qué le pareció?
—La verdad es que nada. Primero, porque yo no participé nunca de la discusión de mi candidatura. No participé ni en la Comisión Política, ni en el Comité Central. Y cuando esta discusión se dio, ella era parte de la discusión. Y nunca, durante la discusión, alguien habló en contra de la candidatura y nadie planteó internamente que era mejor que yo me dedicara a la defensa. Nadie. Se aprobó por unanimidad en el Comité Central. Por lo tanto, solo puedo decir que me llamó la atención.
—Hubo muchas críticas al rol del PC en la campaña. Jeannette Jara incluso dijo que está en proceso de reflexión por cómo fue el partido con ella.
—El presidente del partido lo dijo con suma claridad. Nosotros tuvimos responsabilidad en la conducción de la campaña hasta la primaria. Y como partido entregamos la conducción de la campaña a un comando completamente distinto, en donde el partido tuvo un rol menor a través de determinados compañeros y compañeras que se incorporaron, pero el partido no dirigió la campaña y no tomó decisiones de qué hacer, de cuál era el programa, de cómo enfrentar la campaña, de cuáles eran los relatos.
—Pero las críticas fueron por salidas comunicacionales que afectaron a la candidata.
—Yo te vuelvo a decir, el partido va a seguir siendo el partido y el partido tiene un programa y tiene un congreso que defiende la línea política y que no tiene por qué subordinarse a los intereses o a las posiciones de otros partidos. Tal como nosotros no le pedimos a ningún partido de la alianza que se subordine a la política del PC, nadie puede pedirle al PC que cambie su política o que se subordine a la política de otro.
—¿El programa de la candidata fue transformador? En la base de lo que decía del gobierno.
—El programa que ya llegó a la primaria era un programa transformador. El programa que se hace después de conformar la alianza amplia tuvo una disminución significativa de su intención transformadora.
—¿No cree que el desprestigio de que autoridades investigadas, como usted, que está con arresto domiciliario, haya afectado a la imagen del proyecto comunista en la campaña?
—No creo, porque no tiene mucho que ver. O sea, si tú miras lo que pasa en nuestro país hoy en día, la gente sigue tremendamente agradecida de cómo funcionan las farmacias populares en todo Chile. Y la gente que tiene acceso a las ópticas populares están felices, porque en los lentes les sale un 20% de lo que les salía antes. Y los que tienen acceso a arriendo a precios justos, en el esquema que surge de la Inmobiliaria Popular de Recoleta, están felices. Entonces yo creo que no afecta nada el proyecto, porque acá lo que hay es una investigación. Además, desde mi perspectiva, claramente muy tensionada y muy tendenciosa.
—¿Por qué? ¿Qué la hace diferente de otras causas?
—Los abogados que inician la causa en mi contra están hoy día todos presos por corrupción judicial. Compraban jueces, fiscales, testigos, pagaban con viajes, ¿no? De tal manera de asegurarse que los fallos les favorecieran a sus clientes. La pregunta es por qué tendría que creer que estos señores compraron jueces, fiscales, políticos y testigos en todas las causas menos en las que llevan mi contra. Es más, hay un testigo en particular en mi causa, el señor Óscar Doussang, chofer de Best Quality. En su declaración dice que llega a trabajar como chofer porque estaba sin pega en pandemia. Sin embargo, no sé si antes o después de declarar en mi contra, se va con toda la familia a Miami por varios días en viaje. Cuando uno se entera de eso, en el marco de una investigación judicial amplia, en donde a algunos jueces se les pagaba con viajes en crucero, uno tiene que al menos tener el derecho a la duda razonable de cómo se gestan estas causas. Por lo tanto, creo que el proyecto comunista no tiene nada que ver con la investigación. Además, el 95% de las causas de corrupción están alojadas en un sector político.

Jadue: “Una parte de la izquierda chilena se hizo cómplice de la conspiración y de la intervención en Venezuela”
Uno de los dilemas más complejos para las autoridades de gobierno que militan en el PC, incluida Jeannette Jara en su candidatura, ha sido la política internacional: han dicho que los mandatos de Cuba y Venezuela son dictaduras, lo que contradice las definiciones ideológicas definindas en los lineamientos del Partido Comunista en Chile.
—Con respecto al ataque de Estados Unidos a Venezuela dijo que en la izquierda en Chile había cómplices.
—No hablé de izquierda. Hablé de todos los que habían favorecido la creación de un clima que habilitara una violación tan flagrante al derecho internacional y a los Derechos Humanos como la que está haciendo Estados Unidos, no solo Venezuela, en Cuba con el bloqueo, en Irán, en Palestina, en Gaza.
—¿Pero este gobierno es parte de esa complicidad de la que usted habla?
—Yo creo que en Venezuela hay una persecución contra el proceso bolivariano que partió en el 2000, cuando Chávez llega al poder. Desde ese entonces, una parte de la izquierda chilena se hizo cómplice de la conspiración y de la intervención en Venezuela. Yo te quiero recordar que en el golpe de Estado de 2002 nosotros teníamos de presidente a Ricardo Lagos y de canciller a Soledad Alvear, de la DC. Y el gobierno fue uno de los primeros en correr a reconocer, incluso con algunos miembros de su gobierno, declarando que Pedro Carmona, el golpista, era un demócrata de tomo y lomo.
—¿Y en el gobierno actual cree que hay cómplices?
—Es que el sector que hizo eso en 2002 tiene una fuerte influencia en el gobierno actual. Es más, es la parte del gobierno actual que dirige las relaciones internacionales.
—O sea, ¿cree que el gobierno actual fue cómplice de esta intervención?
—Yo te lo reitero. Hay una parte del sistema político chileno, y una parte que participa en el gobierno, que viene siendo parte de una intervención imperial de Estados Unidos hace muchos años y eso no ha dejado ser así.
—¿Le parece que es coherente que militantes del Partido Comunista digan que las dictaduras, o gobiernos en su criterio, de Venezuela y Cuba, son dictaduras? Que los vean como dictaduras.
—El partido tiene una posición completamente distinta.
—¿Cómo se maneja eso?
—Es que es un problema personal de ellos. El partido discutió, tiene una posición completa que es antiimperialista, que es absolutamente apegada al derecho internacional, aunque algunos lo quieran caducar. Y el derecho internacional establece primero la no intervención en asuntos internos de Cuba. Y por lo tanto nosotros consideramos que los problemas de Venezuela son de Venezuela y de los venezolanos. Y de los venezolanos que están fundamentalmente allá. Y los problemas de Cuba son de los cubanos.
—Pero fenómenos como la migración, ¿no le van generando dudas?
—La migración se ve en todos los países del mundo.
—Pero no tanto como, por ejemplo, la venezolana en Chile.
—No, te estás equivocado. Hay otros países que tienen incluso mayor cantidad de migración. Mira, un ejemplo. ¿Tú sabes qué porcentaje de la población de Puerto Rico vive en Puerto Rico? ¿De los puertorriqueños? Menos de un 40%. Hay 3 millones en Puerto Rico y 5 millones en Nueva York. Y la verdad es que Puerto Rico es un Estado libre, asociado a Estados Unidos. Entonces uno podría preguntar, oye, ¿por qué Puerto Rico no es una dictadura? Entonces yo creo que hay una confusión de términos precisamente por lo que yo planteo en el libro: la colonización del lenguaje neoliberal nos ha llevado a no saber reconocer la diferencia, por ejemplo,entre el exilio y la migración.
—¿Pero la violación a los derechos humanos tampoco genera dudas? Hay varios informes.
—Mira, yo creo que los chilenos deberíamos preocuparnos mucho más de las violaciones a los derechos humanos que se han dado a nuestro país. Nosotros tenemos un pueblo originario sometido en Wallmapu, al cual le hemos robado durante más de 150 años sus tierras. Lo hemos criminalizado. Lo hemos criminalizado con el Caso Huracán, de un montaje que viene del Estado.
—Uno podría estar discutiendo horas de esto con usted, ¿cierto?, de si es dictadura o no dictadura, cada uno va a tener posiciones…
—Pero la academia tiene definiciones súper claras. O sea, de hecho, el sistema de Naciones Unidas reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo de la Nación.
—Con una elección que según el propio presidente de la República fue fraudulenta.
—Espérate, pero te lo vuelvo a repetir. El derecho internacional y Naciones Unidas reconocen a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela. Entonces, ¿alguien puede estar por sobre eso? Porque además, en nuestro país, yo nunca he conocido una elección donde, por ejemplo, se le exija a Chile mostrar las actas. Nosotros respetamos completamente lo que dice el Servel, que es una institucionalidad chilena, inviolable. Es más, que actúa políticamente y que a mí me dejó fuera de la elección dejando a otro candidato en la misma situación dentro de la elección. Eso para mí es una violación de derechos humanos. Otro ejemplo: hoy día yo siento que el régimen norteamericano tiene una herida autoritaria. Han asesinado a dos ciudadanos norteamericanos de manera absolutamente ilegítima y el presidente lo ha legitimado por la prensa. Pero eso, muy a mi pesar, no lo convierte en dictador.
—¿No se vuelven menos convincentes las convicciones del Partido Comunista o esta misma visión que está transmitiendo cuando las principales autoridades que son del partido hoy en día dicen justamente lo contrario?
—No, porque el partido tiene una visión sumamente clara y que fue mayoritaria, pero ampliamente mayoritaria en el Congreso. La posición del partido es absolutamente clara. Y no es discutible hasta cuatro años más cuando hagamos otro congreso. Todos los militantes tienen la libertad de mantenerse dentro de la política del partido o de ponerse al margen de la política del partido.

“El de Kast va a ser un gobierno en disputa y que va a tener más de un alma, parece que dos o tres”
Una de las discusiones de la izquierda en los últimos días es cuál será el rol de la oposición en el gobierno de José Antonio Kast y si es que se mantenderá la alianza en el oficialismo. Ahí, Jadue es muy crítico. Además, cuestiona que fiscales del Ministerio Público hayan pasado al Ejecutivo.
“Que dos fiscales del Ministerio Público que tenían promesas de objetividad den un salto sin ningún intermedio sin ningún colchón. En varias leyes de la República hay inhabilidades de meses para pasarse del aparato público al aparato privado. Es lamentable que en la fiscalía no existan inhabilidades de tiempo. ¿Por qué? Porque quienes estaban investigando causas políticas hoy día son parte de este gobierno”, plantea Jadue.
—El presidente de su partido hizo un llamado a la movilización social y se generó una discusión sobre eso. ¿Qué opina?
—A ver, lo primero es entender lo que significa el nuevo gobierno. El nuevo gobierno, lo dije al principio de la entrevista, forma parte de un proyecto global de dominación total del neoliberalismo y de dominación total del capital financiero internacional.
—Con un gran apoyo y respaldo de la población chilena, con voto obligatorio.
—Lo mismo decían de varios gobiernos que han pasado y que no terminaron igual. Porque una cosa es el proyecto al cual pertenece y otra cosa es el programa que plantea. Entonces se han planteado un programa sumamente reducido. Seguritización, seguridad y orden. Formidable. Y eso es muy fácil plantearlo en campaña. Pero yo te recuerdo que ya se empezó a caer el programa de campaña.
—¿En qué?
—Los partidos del futuro gobierno no dejaron al presidente de la república cumplir con su primera promesa, que era disminuir los ministerios, porque bajaba las cuotas de poder a repartir, por ejemplo. O lo de expulsar a todos los inmigrantes.. ¿van a expulsar a los inmigrantes del agro? De los cuales saca su utilidad la agroindustria, o del mundo del empleo doméstico. De hecho, ya hay una pugna, ¿no? Lo han dicho líderes de la derecha, como Pablo Longueira, que ha dicho que será una gestión de tecnócratas y empresarios, y Longueira fue más duro y dijo que la derecha económica, a la cual parece que representa y pertenece el gobierno, desconfía de la derecha política. Entonces uno dice, bueno, parece que va a ser un gobierno en disputa. Y va a ser un gobierno que va a tener más de un alma, parece que dos o tres.
—¿Y cuál es el rol que va a tener la oposición?
—Primero defender los derechos sociales que hemos logrado rescatar y instalar en los últimos 30 años de discusión.
—¿Pero es partidario de estar en la calle desde el primer día?
—A ver, es que es una caricatura burda, muy infantil. Hay que leer a Rosa Luxemburgo, quien lo primero que enseña es que la huelga de masa no se aprieta con un botón. Uno nos dice, ‘oye, mañana empieza el gobierno de acá, vamos a apretar el botón y vamos a estar todos en la calle’. Y no, eso no funciona, eso es ridículo, eso es una caricatura burda. Las movilizaciones sociales salen por condiciones objetivas que afectan a las familias de Chile. Nadie puso el dedo en el botón el 18 de octubre del 2019.
Entonces, ¿qué planteo? Que si el próximo gobierno, por ejemplo, cumple su promesa, dicha por uno de sus voceros, de llegar el día 11 de marzo y el 12 de marzo despedir a 186.000 trabajadores del Estado, que según ellos son operadores políticos; o si se afectan los recortes que Carter dijo que si se decía cuáles eran se podía incendiar Chile, va a generar malestar. Y si ese malestar crece, y si ese malestar se torna inaceptable, lo más probable es que haya manifestaciones. Y eso no lo va a definir el partido. Eso lo va a definir el propio gobierno por las decisiones que vaya tomando en la medida que llegue.
—El Socialismo Democrático se ha alejado del resto de los partidos del oficialismo en la discusión de qué oposición quieren ser. ¿Es de la línea de una oposición unida, o de que hay dos líneas de construcción dentro del oficialismo?
—De ninguna de ambas. Soy partidario de que la izquierda haga una reflexión y reconstruya un horizonte de transformaciones y que todos los que nos veamos representados por ese horizonte de transformaciones se junten para hacerle al país una alternativa a este capitalismo del desastre que estamos viviendoy que está destruyendo no solo Chile, sino que el planeta.
—Pero la impresión que da, si es que no toman posturas, es que al final todos son lo mismo en la izquierda.
—A ver, lo que yo sí puedo decir es que no creo que haya que volver a ser parte de alianzas con quienes nos detestan. Yo no creo que haya que volver a ser alianza con quienes nos desprecian. Yo creo que no tenemos que volver a tener alianzas con quienes no están dispuestos a respetar las posiciones del partido. Porque la verdad que resulta tremendamente incómodo tener una alianza con gente que no pierde ninguna oportunidad de atacar al Partido Comunista por sus principios, valores y programas. Porque ahí da la sensación de que lo que ellos quieren son nuestros votos, pero no a nosotros. Y eso genera malestar y debilita a la base. Yo veo directivas de otros partidos que desprecian profundamente al partido y que no pierden oportunidad de atacarlo.
—¿Pero no volvería a hacer alianza con el Socialismo Democrático?
—Es que esa no es una decisión que pueda tomar yo. Esa es una decisión que toma el partido.
—¿Pero cuando habla de quienes menosprecian habla del Socialismo Democrático, por ejemplo?
—Yo creo que hay actores dentro del Socialismo Democrático que nos desprecian y las bases del Socialismo Democrático nos quieren mucho.
—¿Cuál va a ser tu rol personal en el nuevo proceso?
—Mira, yo primero espero que lo antes posible termine este proceso en el que estoy. Lamentablemente el Ministerio Público nunca quiso hacer las diligencias que pedimos y que la justicia nos otorgó. Esto de que los que están hoy día presos por corrupción judicial sean los que iniciaron las causas en mi contra, yo creo que permiten avisorar que este año pudiera terminar este proceso. Después de eso conversaré con mi partido cuál es el rol que el partido espera que yo juegue en el próximo tiempo.
Lo que yo sí voy a seguir haciendo es que voy a seguir estudiando, voy a seguir escribiendo, voy a seguir dedicándome al huerto, voy a seguir hablando de política. Porque a nadie nunca se le ocurriría decir es que Jadue tiene que salir de la política. Yo la verdad que creo que eso no está en su marco legal. Nadie me puede impedir seguir opinando, seguir escribiendo.



