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Ilustración: Sandro Baeza - The Clinic

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4 de Febrero de 2026

“El contacto piel con piel es necesario”: Por qué es tan importante el apego con un recién nacido y los principales errores que se suelen cometer

El contacto piel con piel no es exclusivo de la madre y cumple un rol clave en el apego temprano, al favorecer la regulación emocional y el desarrollo neurológico del recién nacido. "Todo esto permite que el sistema nervioso del recién nacido, que solo responde a necesidades básicas, comience a regularse, favoreciendo el desarrollo cerebral y disminuyendo el estrés", destaca la académica Paula Cabello.

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Hace un par de días nació la primera hija de la modelo y cantante Emilia Dides junto a su pareja Sammis Reyes. Ambos compartieron la noticia en redes sociales, sin embargo, la publicación se llenó de críticas en contra de Reyes por estar sin polera en la sala junto a su hija.

Lo anterior abrió una discusión con respecto al apego entre el recién nacido y sus padres, dado que fueron muchos los que comenzaron a cuestionar que se trata de algo destinado solo para la madre al momento del parto.

Paula Cabello, académica de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Los Andes, explicó a The Clinic que “el apego es un vínculo emocional profundo que se forma inmediatamente después del nacimiento entre el recién nacido y sus figuras cuidadoras, principalmente la madre y el padre. Desde el punto de vista biológico, el parto activa una intensa cascada hormonal, destacando la oxitocina —conocida como la ‘hormona del amor’— y las endorfinas, que generan bienestar y placer”.

Este proceso se potencia a través del contacto piel con piel, el olor, la voz y el latido del corazón de los cuidadores. Todo esto permite que el sistema nervioso del recién nacido, que solo responde a necesidades básicas, comience a regularse, favoreciendo el desarrollo cerebral y disminuyendo el estrés”, destaca.

La importancia de fomentar el apego

La académica afirma que el contacto piel con piel con ambos padres es necesario “porque mantiene activa la cascada hormonal que ayuda a madurar el sistema nervioso del recién nacido. Además, cumple funciones clave: regula la temperatura corporal, estabiliza la frecuencia cardíaca y respiratoria, y permite que el bebé esté tranquilo para iniciar la lactancia. Aunque suele realizarse primero con la madre por razones biológicas, idealmente también debe realizarse con el padre”.

El recién nacido ha escuchado su voz durante la gestación, por lo que es una voz conocida, y este contacto temprano favorece el vínculo y la liberación de oxitocina, iniciando de manera precoz la relación afectiva con ambos cuidadores”, agrega.

En esa misma línea, la académica recalcó que “el apego es fundamental porque permite regular el sistema hormonal y nervioso del recién nacido, favorece el desarrollo cerebral y disminuye el estrés. A través del contacto piel con piel y la cercanía con sus cuidadores, el bebé puede cubrir sus necesidades básicas, estabilizar sus funciones vitales y sentar las bases del vínculo afectivo que se desarrollará posteriormente“.

Los principales errores

Cabello comentó que “uno de los errores más comunes es la separación precoz del recién nacido de su madre, ya sea para realizar procedimientos de rutina o por protocolos institucionales. También interrumpir tempranamente el contacto piel con piel por falta de espacio, personal o por necesidad del box“.

“Otro error es realizar en exceso procedimientos que no son urgentes durante la primera o segunda hora de vida, como pesarlo o medirlo. Además, la falta de apoyo emocional a la madre —por ejemplo, cuando experimenta miedo o dolor durante procedimientos realizados con mala analgesia— puede interferir negativamente en el proceso de apego”, afirma.

Además, la académica indicó que “cuando el apego se interrumpe o no se propicia adecuadamente, se pierde la oportunidad de activar de manera óptima esta regulación hormonal y del sistema nervioso. Esto puede dificultar la regulación del estrés, afectar el inicio de la lactancia y no favorecer de forma adecuada el bienestar y la salud tanto del recién nacido como de la madre, beneficios que sí se observan cuando el apego se realiza correctamente desde el inicio”.

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