Negocios
6 de Febrero de 2026Giovanni Anderlini, dueño de Le Due Torri, sobre la incertidumbre de BordeRío: “Quien gane la licitación sí o sí va a dejar a los restaurantes que más venden, no nos vamos a mover”
Heredero de uno de los restaurantes italianos más clásicos de Santiago, con tres locales y décadas de historia, Giovanni Anderlini aborda la historia y el presente de Le Due Torri, en medio de la incertidumbre administrativa que afecta a BordeRío. En esta entrevista, aclara rumores sobre un eventual cierre, afirma que los restaurantes se quedan en BordeRío y reflexiona sobre cómo se sostiene un negocio gastronómico de largo aliento. "Nuestro plan es que los tres Due Torri, Isidora, centro y BordeRío, sigan existiendo 100 años más", dice.
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Giovanni Anderlini se crió entre las mesas del Le Due Torri del centro de Santiago, fundado en 1959 por su padre, un inmigrante de Bolonia. Dice que para poder ver a su progenitor, tenía que instalarse en el restaurante especializado en pastas. “Porque mi papá no descansaba jamás y no había administrador, era él”, dice Anderlini. “Entonces yo de chiquitito voy para allá y claro, obviamente para no aburrirme, mi papá me decía oye, ¿Quieres trabajar en la cocina? ¿O este verano trabajar en el bar?”.
Así, fue aprendiendo de cada rincón del local, el que se convertiría en su herencia. Y triplicada: el clásico italiano hoy cuenta con sede en Isidora Goyenechea -abierto en 1981- y BordeRío, que ya cumple 20 años.
Es justamente por este último que Anderlini ha tenido que contestar múltiples llamadas y mensajes en las últimas semanas, ya que tras el cierre del local Zanzíbar, y frente a noticias de la suspensión de adjudicación de una nueva licitación, BordeRío estaría en incertidumbre. Por lo mismo le preguntan y preguntan a Anderlini: ¿se cierra también Le Due Torri en ese enclave, a orillas del río en Vitacura?

“No tenemos ninguna intención de movernos para ninguna parte y de hecho hemos conversado con la administración actual y no hay ningún problema, estamos perfectos”, dice Anderlini, ansioso de enterrar rumores. El local, de hecho, se refaccionó hace un año dice, con una inversión de $200 millones.
“La próxima licitación es por 15 años, por lo tanto seguiremos ahí. Pasó este problema con la licitación actual, y ahora se alargó seis meses el plazo, pero es algo puntual. Y quien se adjudique la licitación que no debería tener problemas”, dice.
El entramado legal es el siguiente: el Concejo Municipal de Vitacura aprobó por unanimidad extender por hasta seis meses la concesión vigente de BordeRío, actualmente administrado por Inmobiliaria e Inversiones Santa Mónica, cuyo contrato expiraba el 4 de febrero de 2026.
La decisión se tomó luego de la suspensión judicial del proceso licitatorio que debía definir al nuevo operador del recinto, después de que el Tribunal de Contratación Pública (TCP) acogiera una reclamación presentada por Minera y Constructora Río Grande SpA, empresa que obtuvo el segundo lugar en la licitación.
El conflicto se originó luego de que Consorcio Parque Río se adjudicara la licitación y la empresa reclamante acusara vicios esenciales en la evaluación. El TCP —que aún no ha resuelto el fondo del reclamo— ordenó suspender los efectos de la adjudicación, medida que fue prorrogada por 30 días hábiles adicionales desde el 20 de enero de 2026, impidiendo a la municipalidad avanzar en la formalización del nuevo contrato o iniciar un nuevo proceso.
Anderlini, dice que quienes se queden con el espacio, continuarán con restaurantes ahí, y el suyo está sano: “El Due de BordeRío está bien, es un negocio que vende bien, obviamente a la nueva administración le conviene que permanezca por un tema de renta. Y nosotros estamos felices aquí, entonces está todo bien, solo hay que esperar a los plazos legales se vayan cumpliendo”.
“Quien gane la licitación sí o sí va a dejar a los restaurantes que más venden, como nosotros, eso seguro. Los que más venden no se van a mover, sería absurdo. No nos vamos a mover”.
—Pensando en que llevan veinte años en BordeRío, espacio que fue una apertura en su momento de Vitacura como un polo gastronómico. ¿Les afecta cómo ha crecido, por ejemplo, Nueva Costanera y todo ese eje de Alonso de Córdova? ¿Les ha quitado público?
—No, nosotros estamos bien, no hemos sentido ningún impacto de la Nueva Costanera, o Alonso de Córdova. O los restaurantes que se han abierto también en Barrio Italia, donde hay varios nuevos negocios. Bueno, en distintos lugares de Santiago. Due Torri de BordeRío está perfecto, anda bien.
Yo no tengo ninguna queja, por el contrario, me encanta el barrio y los clientes vienen felices. Tiene muy buenos estacionamientos, entonces eso es muy cómodo. Es una de las virtudes BordeRío, porque en Alonso de Córdova o Nueva Costanera cuesta estacionar un montón.
—Hay que bajar una aplicación de hecho.
—Y eso si es que encuentras espacio, porque nunca hay. En BordeRío no pasa eso, entonces yo creo que a la gente eso le gusta porque es cómodo llegar y estacionar. Además es un lugar muy seguro, no hemos tenido asaltos, ni un problema. Es como una burbuja.
Para Anderlini, el problema del Zanzíbar habría tenido que ver más con que no estaba autorizada una parte de su carpa, y cuando la Municipalidad pidió sacarla, el restaurante quedaba con muy poca capacidad. “También vendía muy bien, si no hubiera tenido el tema con la carpa, no se hubiera movido por nada del mundo”, dice.

—¿Cuál es el secreto para subsistir tantos años con cada local? ¿Cómo se mantiene un restaurante tanto tiempo en Chile?
—La verdad, el único secreto es tratar de hacer las cosas muy, muy bien y no dormirse en los laureles, no descansar, porque ahí es donde uno empieza a tener problemas. Nosotros estamos arriba de los negocios, no los dejamos estar, vemos todo como el primer día de apertura.
Hoy, los Due Torri reciben a la tercera generación de Anderlini, con los hijos de Giovanni -Agustino y Alberto- participando ya del negocio. “Para mis hijos, fue lo mismo que yo con mis papás. Para estar conmigo tenían que venir al negocio y se fueron enamorando, sin darse cuenta, de esto. Y cuando ellos estaban en segundo medio me dijeron: ‘Papá, queremos seguir con el legado del nonno’. Los incorporé en la sociedad, igual que cuando mi padre me incorporó a mí. Y empezaron a trabajar, pasan todo el verano conmigo en esto, igual que como yo lo hacía con mis papás. Y tienen un paladar maravilloso”.
Anderlini dice que en su casa no se cocinaba: se traía la comida de Le Due Torri. Y que por eso, todos tienen muy claros los sabores. Lo mismo ha pasado con los nietos: “Nosotros almorzamos o comemos en los restaurantes. Pero imagínate que uno se quedó en la casa; ahí la comida nos la traen en moto”.
¿Platos favoritos de Giovanni, de esta extensa carta? De los sabores italianos originales, dice, la lasaña boloñesa. Y de los creados en Chile, el Paccheri, una pasta rellena de osobuco con una salsa de arándano y champiñones.
—¿Qué pasa con el local del centro? Sobre todo tras unos años difíciles para el sector. ¿Han pensado en vender?
—No, imagínate los recuerdos que puede tener ese restaurante para nosotros. Y la verdad es que en el centro, al menos nosotros estamos bien. Es un restaurante que obviamente abre de lunes a viernes solamente y en el turno del almuerzo, es una unidad que está bastante bien y que opera bien.
Ahora, tenemos la ventaja de que el local es nuestro, entonces es una unidad que se puede dar el lujo, a pesar que la venta que no es equivalente a los otros, de mantenerse. Distinto sería si tuviera quizás que pagar arriendo y claro, ahí ya la cosa se pone pesada. Pero como no es así, nuestro plan es que los tres Due Torri, Isidora, centro y BordeRío sigan existiendo 100 años más.



