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sustitución del cobre en motores eléctricos

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6 de Febrero de 2026

¿La sustitución del cobre en motores eléctricos amenaza la economía chilena?

La sustitución del cobre en motores eléctricos se ha convertido en un tema recurrente en la investigación científica y en el debate sobre la transición energética global. Desde desarrollos experimentales con nanotubos de carbono hasta evaluaciones de materiales alternativos como el aluminio o compuestos avanzados, distintas iniciativas buscan reducir la dependencia del metal rojo en sistemas de propulsión eléctrica. Sin embargo, más allá del impacto tecnológico, surge una pregunta clave para países productores como Chile: ¿estos avances representan una amenaza real para su economía, altamente vinculada al cobre, o se trata de innovaciones aún limitadas a nichos específicos y al largo plazo?

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La sustitución del cobre en motores eléctricos está sobre la mesa de investigadores y fabricantes como parte de la transición energética global, pero ¿hasta qué punto estos avances tecnológicamente disruptivos podrían desafiar el peso de Chile en el mercado global del cobre?

La centralidad del cobre para Chile

Chile es reconocido como el mayor productor mundial de cobre, con alrededor del 24 % de la producción global de este metal en 2024, según datos oficiales y análisis legislativos chilenos. Este liderazgo coloca al cobre como un pilar de la economía nacional: la minería cuprífera representa más del 10 % del producto interno bruto (PIB) y constituye más de la mitad de las exportaciones totales del país. Esa importancia macroeconómica y fiscal convierte al cobre en un recurso estratégico para el financiamiento público, la inversión extranjera y el empleo en Chile.

La transición energética —con demanda creciente de vehículos eléctricos, redes eléctricas y energías renovables— ha elevado aún más el consumo del metal. Proyecciones globales señalan que la demanda podría crecer más de 40 % hacia 2040, requiriendo nuevos proyectos mineros para evitar déficits de oferta.

Tecnologías que buscan reducir el cobre

En años recientes, han surgido desarrollos tecnológicos que plantean alternativas para reemplazar el cobre en componentes críticos como motores eléctricos, aunque con cautelas importantes.

Nanotubos de carbono: innovación en laboratorio

Investigadores del Instituto Coreano de Ciencia y Tecnología (KIST) han presentado un motor eléctrico funcional sin bobinas de cobre o aluminio, utilizando nanotubos de carbono (CNT) y un cableado independiente de metales. Esta tecnología, basada en procesos como el Lyotropic Liquid Crystal-Assisted Surface Texturing (LAST), logra aumentar la conductividad de los nanotubos y reducir significativamente el peso de la bobina, con el potencial de motores más ligeros y eficientes.

Sin embargo, pese a estos avances, existen barreras tecnológicas y de escala: la conductividad de los CNT aún es inferior a la del cobre, el costo de producción es varias veces mayor que el metal rojo y los prototipos actuales solo operan con potencias muy bajas (por ejemplo, un motor de juguete como prueba de concepto).

Materiales convencionales y compuestos

Fuentes especializadas y análisis de mercado muestran que otros materiales —como aluminio o combinaciones de compuestos metálicos y poliméricos— han sido evaluados como sustitutos potenciales en partes del motor o del cableado. Por ejemplo, el aluminio puede usarse como conductor en ciertos segmentos y reduce costos y peso, aunque su conductividad volumétrica es menor que la del cobre, lo que obliga a volúmenes mayores para igualar rendimiento. Asimismo, existencias emergentes como superconductores o compuestos avanzados siguen en fases de investigación y con costos aún altos.

sustitución del cobre en motores eléctricos

Límites reales a la sustitución del cobre

A pesar del interés tecnológico, un amplio estudio de GEM Mining Consulting concluye que el impacto real de todas las alternativas combinadas será marginal. El informe proyecta que, incluso con avances acelerados, la sustitución del cobre en aplicaciones como motores eléctricos y cableado no superaría entre el 2 % y el 5 % de la demanda global hacia 2035.

El grafeno, por ejemplo, aunque supera al cobre en ciertas propiedades teóricas, enfrenta obstáculos significativos de costo y manufactura antes de alcanzar una escala industrial robusta, y su contribución a la demanda total sería ínfima.

Este diagnóstico técnico sugiere que la sustitución del cobre en motores eléctricos —en términos prácticos y comerciales— sigue siendo limitada en el corto y mediano plazo, con la mayoría de alternativas concentradas en nichos específicos y no en reemplazos masivos.

Implicaciones para la economía chilena

Desde una perspectiva económica, estas conclusiones tecnológicas tienen implicancias directas para Chile. La dependencia global de cobre para motores eléctricos, infraestructura de transmisión y otros sistemas críticos de electrificación indica que la demanda del metal continuará siendo robusta, a pesar de avances parciales en sustitutos. Esto reduce el riesgo de que la innovación tecnológica por sí sola desplome la demanda cuprífera, al menos en los próximos 10–15 años.

No obstante, la industria chilena enfrenta otros retos relacionados con la sustentabilidad, productividad y diversificación. La presión por asegurar nueva inversión en proyectos mineros y mitigar riesgos fiscales derivados de la volatilidad de precios del cobre requiere políticas públicas y estrategias de diversificación productiva.

En síntesis, la sustitución del cobre en motores eléctricos, aunque tecnológicamente prometedora en laboratorios y aplicaciones puntuales, no constituye por ahora una amenaza estructural para el papel del cobre chileno en la economía global. La fortaleza de la demanda y las limitaciones actuales de los materiales alternativos indican que Chile seguirá siendo un actor clave del metal rojo en la transición energética, mientras que los avances científicos abrirán oportunidades complementarias sin desarticular el mercado existente.

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