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Jaime Quintana, presidente del PPD: “Si Sebastián Piñera estuviese vivo, no se tomaría un segundo en confirmar el apoyo de Bachelet a la ONU”

El presidente del PPD prepara las maletas para emprender nuevos rumbos tras 24 años en el Congreso. El senador detalla en esta entrevista sus planes y realiza un balance de la administración Boric y la relación con el resto de las fuerzas oficialistas. "Hubo sectores que nunca entendieron que el Socialismo Democrático también era parte de esta coalición gobernante", lamenta, disparando principalmente contra el PC. También hace un llamado a José Antonio Kast a ratificar la postulación de Bachelet a la ONU y descarta que esto signifique un "amarre".

Por 15 de Febrero de 2026
El presidente del PPD, Jaime Quintana, dejará el Congreso el próximo 10 de marzo. Foto: Agencia UNO.
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Después de 24 años en el Congreso, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, el presidente del PPD, Jaime Quintana, busca darse un descanso a partir del 11 de marzo. No salió electo por el distrito 23, por lo que para este periodo parlamentario le tocará estar en la segunda línea política.

Dice que no sabe a qué quiere dedicarse, pero tiene claro que busca mantenerse ligado a temas de educación. No solo porque es profesor de literatura —cuenta con el título profesional de profesor de Estado, con mención en castellano—, sino que también porque en su periodo legislativo estuvo varias oportunidades en dicha comisión. “Y son los temas que me motivan”, dice.

Quintana reflexiona respecto de la participación que tuvo el PPD en el gobierno de Gabriel Boric, donde menciona que si bien fueron leales con Ejecutivo, tuvieron una “injerencia discreta”. Desdramatiza el quiebre de la alianza oficialista, aunque sí acusa que parte de la culpa de que aquello ocurriera se debió a ciertas autoridades que “no le contestaban el teléfono” a presidentes de partido o parlamentarios.

—En enero proyectó que finalmente a partir de marzo se configurarán dos oposiciones, dada la separación del Socialismo Democrático con el bloque del PC y el Frente Amplio. ¿Cree que este quiebre será definitivo?

—No, en ningún caso definitivo. Tampoco hablaría de quiebre bajo ninguna circunstancia (…). Todos tenemos un compromiso con el actual gobierno de cerrar bien este proceso, y yo espero que lo hagamos, quedan pocas semanas, y por lo mismo creo que este es un gobierno que tiene que cerrar bien con los partidos que lo han acompañado desde el principio. 

Pero otra cosa es el rol de la oposición que tengamos en adelante, y ahí yo lo que constato es que, a juzgar por algunas declaraciones, por lo que han sido algunos matices bien relevantes, es probable que tengamos dos oposiciones y pueden ser tres, y creo que en eso no hay ningún dramatismo. El tema es que esas distintas oposiciones que deriven del actual oficialismo, más la DC, tienen que tener puntos de comunicación, de interlocución y de coordinación aceptables y ojalá permanentes. 

—¿Plantea que de todos modos haya una coordinación o articulación?

—Claro, la articulación es fundamental, más que insistir en que tiene que existir una única oposición uniformadita. Lo más importantes es que se exprese la diversidad con puntos de vista, más aún con sus bancadas.

“Hubo sectores que nunca entendieron que el Socialismo Democrático también era parte de esta coalición gobernante”

—Esta separación de la alianza, ¿no cree que es un golpe para el Presidente? Era el que más abogaba por la unidad del sector.

—Es que no es lo mismo la unidad cuando uno es gobierno, cuando es un imperativo incluso moral por la agenda, por los compromisos que se han contraído en forma conjunta, que los matices y la diversidad que se pueden dar cuando uno es oposición. Entonces yo no haría de eso un casus belli, creo que no es un tema tan complejo. Por eso es que yo separo las cuatro semanas que quedan, en donde este gobierno tiene que terminar con grado mínimo de unidad.

—¿Cuánta responsabilidad cree que recae en el Presidente Boric por esta separación de la alianza?

—Desde el punto de vista del legado, no es lo mismo dejar una coalición encaminada que no dejarla. Pero objetivamente al Presidente, que además es jefe de Estado y líder del gobierno, no se le puede pedir todo. Para eso son los ministerios políticos, y ahí yo creo que efectivamente faltó más.

—¿Por parte de los ministerios políticos? ¿Quiénes?

—Aquí faltó un trabajo de mayor articulación. No solo de los ministros políticos en realidad, sino del gabinete en su conjunto. Aquí a veces hubo falta de deferencia también de este gobierno con respecto a parlamentarios de partidos que hemos apoyado a este gobierno. Hubo gente que no entendió. Entonces responsabilizar al Presidente me parece un poco desmedido. El Presidente tenía esto dentro de sus objetivos, le puso empeño, lo declaró y empujó el proceso, pero también todos sus ministros, todos sus directivos nacionales, sus subsecretarios, tenían que haber empujado en la misma dirección. Y yo creo que hubo sectores que nunca entendieron que el Socialismo Democrático, con todas sus expresiones, también era parte de esta coalición gobernante.

—¿Por parte de las autoridades más frenteamplistas o comunistas?

—Ministros, subsecretarios que muchas veces no le contestaban el teléfono no solo a un parlamentario, sino que a cualquiera, a un presidente de partido, a un jefe de bancada. Entonces hubo acciones concretas que atentaron contra este objetivo importante del Presidente, y por eso es que me parece injusto responsabilizarlo solo a él.

Suspensión de los comité políticos: “Se decidió no escucharnos. Ahí está el resultado cuando hablamos de las coaliciones”

—Respecto de los comités políticos ampliados, llevan más de un mes suspendidos, ¿por qué?

—Lo que pasa es que los comités políticos ampliados la verdad es que tampoco es que los pesquen mucho. Es una decisión del gobierno, probablemente decidió no escucharnos, que no era relevante, y bueno, ahí está el resultado cuando hablamos de las coaliciones. Entonces, hay un rol también de los ministros, de autoridades políticas, subsecretarios, de tener un mayor diálogo con las fuerzas aliadas. Y eso, lamentablemente, en el gobierno algunos actores lo perdieron.

—En retrospectiva, ¿cómo cree que resultó la alianza de gobierno estos cuatro años?

—Yo no tengo ninguna duda que este es un gobierno que va a ser progresiva y crecientemente más valorado por la ciudadanía. Porque tiene logro en todas las áreas, en todas las regiones, en todos los territorios, hay avances importante que los propios alcaldes, incluso de distintos signos, se van a encargar de recordar (…). Hubo un montón de temas que Piñera quiso sacar, no pudo. La Concertación en su momento los vislumbró como relevantes, pero no pudo. Y este gobierno los sacó, pero no los cacareó. ¿Por qué? Porque no formaba parte de su narrativa original. Entonces cuando se empiece a correr el velo y empiece a mirar uno lo que fueron estos cuatro años te aseguro que se va a decir ‘este gobierno no lo hizo tan mal’. 

—¿Y ahí cuál fue el rol que tuvo el PPD en el rumbo del gobierno estos años? Carolina Tohá fue varios años ministra del Interior. 

—El PPD como partido tuvo una injerencia discreta. No así Tohá, por sus características personales, los atributos que tiene y su liderazgo, que efectivamente logró encausar muchos temas y liderar muchas materias. Pero porque son características personales, pero si me preguntas por el PPD, participó lealmente en este gobierno, más en los últimos años que al comienzo, pero con una injerencia discreta.

—¿Injerencia discreta en comparación a los otros partidos?

—Claro. Por cuánto te consultan, cuánto influyes o incides. Tal vez desde el PPD nos hubiera gustado un rol un poco más incidente.

Foto: Agencia UNO

Partido Comunista: “Le falta una flexibilidad mayor para mirar los acontecimientos internacionales con los ojos del 2026”

—¿Qué piensa de que Jeannette Jara ahora plantee la posibilidad de renunciar al Partido Comunista? 

—Esas decisiones son estrictamente personales. Mucha gente del PC estuvo en labores fundamentales, con un gran trabajo en la campaña, pero también hubo vocerías del PC que le hicieron cuesta arriba la campaña. Yo tengo la mejor opinión de ella, creo que tiene un liderazgo extraordinario, pero opinar respecto de si abandona el partido… No sé, tiene que ser su decisión. 

—¿Pero tendría cabida en el PPD? ¿La invitarían como se ha hablado de los socialistas en caso de que llegara a renunciar?

—No me parece que entre partidos que hemos sido aliados extendamos invitaciones. Porque en el fondo estos liderazgos como el de Jara y muchos otros trasciende los partidos. Los partidos no son lo relevante. Entonces no me parece de buen gusto empezar a invitar a nadie de nuestros aliados.

—¿Cuál es su mirada de lo que ha sido la actitud del PC estos cuatro años? ¿Cree que hay veces donde le puede haber jugado en contra al gobierno?

—Yo trabajé cercano en algunos casos con militantes comunistas que fueron un gran aporte, otros probablemente no tanto, como en todos los partidos. Tuve una relación óptima con los ministros comunistas en este gobierno, creo que fueron una enorme contribución, con múltiples capacidades en general. El problema del PC no va tanto por ahí, va por algunas definiciones doctrinarias que complican a este gobierno y a cualquiera en el futuro, que es la rendición de los sucesos internacionales, fundamentalmente. Nuestro posicionamiento en el mundo de hoy. Pero no soy yo quien le pueda dar recetas a ellos de cómo hacer sus reflexiones. Pero también percibí una cierta incomodidad en algunos actores del PC respecto de lo que son algunas definiciones. Venezuela es la más clásica.

—Y ahora con lo de Cuba, por ejemplo, ¿cree que es uno de los puntos donde dentro de la izquierda se generan diferencias con el PC?

—También hay diferencias en Cuba, sin duda. Aunque yo no tengo ningún problema con la ayuda humanitaria a Cuba o cualquier país que la necesite (…). Yo creo que la colaboración y la cooperación son temas que hay que revisitar, que hay que volver a mirar cuando se puede, y sobre todo cuando hay un país que lo está pasando muy mal.

—Pero, por ejemplo, hay algunos como Hugo Gutiérrez, Juan Andrés Lagos, Daniel Jadue, que han ido más allá y han insultado al gobierno por su postura internacional. En ese sentido ¿cree que esos dichos complican el acercamiento del PC con el Socialismo Democrático?

—Es que Daniel Jadue tiene un rol relevante en el Partido Comunista, en sus procesos electorales, en su comisión política… Daniel Jadue tiene un liderazgo, tiene una injerencia alta en el PC, y por lo tanto su voz, querámoslo o no, es una voz escuchada al interior de ese partido.

—En ese lote.

—Claro, pero es el lote mayoritario.

—Pero entonces ¿usted no ve problemas, más allá de esas diferencias, en que el PPD haga alianza nuevamente con el PC?

—Habría que ver, porque también los partidos tienen sus tiempos, y nosotros hemos sido respetuosos en los procesos de deliberación de ellos, como también esperamos que sean respetuosos de los nuestros. Pero puede ser que de aquí a los próximos años, a partir de las oposiciones, tengamos una mayor convergencia. Evidentemente hay temas internacionales, porque hay cosas que saltan a la vista, a propósito del exdictador de Venezuela.

—¿Y ahí el PC está al debe?

—Le falta una flexibilidad mayor para mirar los acontecimientos internacionales con los ojos del 2026.

Foto: Agencia UNO

Quintana y postulación de Bachelet a la ONU: “Si Estados Unidos no ha vetado a Chile, por qué tendría que hacerlo el presidente electo”

—Sobre la candidatura de Bachelet a la ONU, ¿qué le parece que la derecha acuse que esta es otra medida de “amarre” del gobierno?

—A mí no me calza por ningún lado que esto sea un amarre. Esto es una política de Estado, y todos hemos dicho que las políticas de Estado las conduce el Presidente. Al Presidente Boric le queda un mes todavía y tomó la decisión cuando había que tomarla, cuando la estaban tomando otros mandatarios. Creo que el candidato argentino pasó hace poco tiempo también, entonces a nadie puede sorprenderle la decisión que tomó el Presidente, hay incluso personeros de la propia derecha que tienen una altísima valoración por el liderazgo internacional de Michelle Bachelet. No es un liderazgo de trinchera, es un liderazgo transversal y ampliamente valorado en el mundo, entonces sería un orgullo para el país que todo prospere finalmente.

—Raúl Leiva (PS) dijo que era un condicionante para el tipo de oposición que ellos iban a ser si el gobierno de Kast no apoyaba a Bachelet en la ONU. ¿Cuál es su mirada de todo esto y de lo que debería hacer Kast?

—El presidente electo debería equilibrar siempre su mirada en torno a la política exterior. Hoy día es el momento de equilibrar la balanza, y eso significa apoyar sin complejo y con visión de Estado un liderazgo que a Chile le hace bien, en el momento internacional complejo que vivimos particularmente con el rol de Estados Unidos. Y si Estados Unidos no ha vetado a Chile, por qué tendría que hacerlo el presidente electo. 

—Entonces usted espera que la apoye. 

—Es que este tipo de medidas son de continuidad. No me cabe ninguna duda que si Sebastián Piñera estuviese vivo y estuviera en la misma circunstancia hoy día, no se tomaría un segundo en confirmar el apoyo a Michelle Bachelet.

Regularización de migrantes empadronados: “Esto es una política de Estado, el gobierno debió haber dado el paso”

—¿Cuál es su impresión de lo que ha sido la gestión del gobierno en materia migratoria? ¿Cree que fue suficiente?

—Se hizo bastante, creo que los números acompañan esa afirmación, sobre todo la baja en lo que es la migración irregular. Ha sido reconocida objetivamente por todos lados, las cifras son oficiales de la policía, y yo creo que eso es un tema relevante. Ahora, estos procesos son cíclicos, tampoco podemos decir que está todo resuelto, no.

—Carolina Tohá dijo en el podcast de Felipe Kast que el gobierno debería avanzar en las pocas semanas que le queda en regularizar a los migrantes empadronados. ¿Qué piensa usted?

—Esto lo discutimos largamente en agosto, septiembre. Recuerdo incluso al propio cardenal Chomali en un emplazamiento al mundo político diciendo ‘esta es la vía de solución’, el regularizar a los migrantes, más aún a los que están empadronados. Son migrantes que han ido voluntariamente a las policías, son personas que no tienen ningún problema con la justicia, son personas, muchas de ellas, que están trabajando, en agricultura, en distintas labores del norte, en la zona central. Entonces, la verdad lo que plantea Tohá es de toda lógica, es absolutamente correcto. Por eso digo, ¿qué nos pasó?

“En el marco de la campaña presidencial de primera vuelta, fundamentalmente, empezó esta arremetida de Kast cuando dijo ‘no, yo lo que quiero no es esto, sino expulsar 334 mil extranjeros. Eso sabemos que resultó atractivo en su momento, pero inviable después. A menos que Kast esté pensando en descontar de esos 334 mil y expulsar a estos 180 mil que están súper identificables. Porque tenemos hasta las direcciones de ellos. Pero a las personas que han confiado en la institucionalidad chilena pegarles esta desconocida yo creo francamente que sería un error profundo”.

—¿Entonces cree que es un riesgo para los migrantes empadronados la llegada de Kast?

—Claro, porque estos 180 mil están trabajando, son personas que están aportando, conozco a algunos que son profesionales en hospitales y clínicas. Este arrebato del gobierno (entrante) yo lo atribuyo simplemente a un desconocimiento aún de lo que son las tareas públicas. Y estoy seguro que cuando asuman, escuchen a las policías en propiedad, se darán cuenta que lo que hay que hacer es lo que está diciendo Tohá.

—Pero Tohá lo dice ahora y queda un mes de gobierno…

—Tohá lo dijo mucho tiempo antes. Si esto es un compromiso de gobierno también.

—¿Entonces qué fue lo que pasó? ¿Hubo una reacción tardía del gobierno por este tema?

—Claro, es que también no hemos tenido comités políticos, estas cuestiones se solucionan en cinco minutos. Sobre todo porque aquí no ha habido oportunidad de escuchar a los presidentes de partidos. Mi opinión es clara al respecto, Tohá tiene toda la razón. Esto es una política de Estado en que el gobierno debió haber dado el paso. Uno habría entendido que la hubiéramos interrumpido en los meses de campaña. Pero después de la campaña inmediatamente tendríamos que haber seguido adelante, dándole continuidad a esto que es una política de Estado necesaria incluso para el empresariado.

Rol del PPD frente al gobierno de Kast: “No queremos ser una oposición que se oponga a todo”

—¿Qué se puede esperar en general para el futuro del PPD?

—Nos parece que el PPD va a tener un rol en la nueva oposición importante, creo que hay diputados nuevos que llegan que van a destacar. En la bancada de diputados va a haber un rol muy relevante para el PPD, sin desmerecer lo que hagan los senadores. El PPD tiene mucho futuro como partido de frontera. Yo reivindico esta expresión, porque en todas las democracias consolidadas existen los partidos de frontera, que son los que justamente dialogan con otros actores, y que tiene que ver con cómo nos vamos a perfilar nosotros como oposición.

—¿Ya está delineado cuál es la actitud que va a tomar el PPD ahora que van a ser oposición?

—Lo que está claro es que el PPD va a ser un partido situado en la oposición por mandato ciudadano, porque los electores, así como eligen un gobierno, eligen también una oposición. Sin embargo, no queremos ser una oposición que se oponga a todo. Creo que hay que sacar lecciones de lo que fue en general el rol del actual oficialismo contra la oposición a Piñera, donde más bien se oponía a todo lo que dijera Piñera porque era Piñera nomás. Y el riesgo de eso es que después vengan las posturas más extremas. Vino Kast, y no queremos que después venga Kaiser. Entonces yo creo que hay que ser muy cuidadosos en el tono de la oposición, y esta tiene que ser dialogante, constructiva, propositiva, pero también vigilante de cuando el gobierno quiera irse más allá de lo que fue su promesa al país de gobierno de emergencia.

—¿Con ese tipo de oposición se refiere a una oposición que no presente, por ejemplo, tantas acusaciones constitucionales como fue con Piñera?

—Claro. Seguramente el gobierno, en algún caso, algún ministro, alguna autoridad, puede que dé motivos para eso, pero no puede ser la herramienta predilecta de la oposición. Creo que la fiscalización se puede ejercer de distintas maneras, y una acusación tensiona no solo a la autoridad, que probablemente incurre en actos que ameritan algún tipo de sanción, pero también tensiona al país y a la política. Y el uso excesivo de esta herramienta posterga a veces acuerdos, porque genera un ambiente de tensión dentro del Congreso que es poco favorable a la lógica de alcanzar acuerdos y que el país avance. Ahora, no digo que no haya que utilizar la herramienta de la acusación cuando sí se requiera.

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