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Sergio Lavandero va por su segunda elección como candidato para la rectoría del a Universidad de Chile. Foto: Felipe Figueroa.

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8 de Abril de 2026

Sergio Lavandero, candidato a rector de la Universidad de Chile: “Tenemos que hacer cambios profundos, probablemente vamos a tener que acortar las carreras”

El académico es uno de los candidatos que están postulando para la rectoría de la Casa de Bello, cuyas elecciones se llevarán a cabo el 12 de mayo. En esta entrevista aborda los desafíos que cree que tiene la universidad, entre los que menciona disminuir la duración de las carreras, endurecer la postura frente a tomas y conflictos estudiantiles, así como modernizar la gestión de la institución y revisar la relación con Azul Azul.

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Sergio Lavandero es un destacado académico, ganador del Premio Nacional de Ciencias Naturales en 2022 y profesor de la Universidad de Chile, misma casa de estudios a la que está postulando como rector para los próximos cuatro años. 

Pero junto con Lavandero hay al menos tres candidatos más que buscan liderar la Casa de Bello y que se disputarán los votos el próximo 12 de mayo, quienes además se enfrentarán a una serie de desafíos respecto de cómo mejorar la universidad al mismo tiempo que manejan los conflictos sociales propios de las universidades, como son las tomas y las protestas que suelen emerger. 

Pero para Lavandero esta es su segunda postulación, aunque asegura que “cada vez es una nueva vez. Nos reseteamos. Hay nuevos temas, nuevas necesidades”. 

—¿Cuál es la radiografía del estado de la Universidad de Chile? Cómo es el escenario con el que se encuentra tras el paso de la rectora Devés.

—La Universidad de Chile ha cumplido un rol histórico y lo sigue cumpliendo. Y reconozco el valor de los que reconocen, desde el rector Pérez, Vivaldi, ahora la rectora, porque cada uno es dueño de una realidad que te toca administrar y es difícil y es complejo.

—De los cuatro candidatos que ya se conocen, ¿qué distingue su propuesta para la rectoría de la Universidad de Chile de lo que ellos proponen?

—Yo lo que planteo fundamentalmente es que tenemos muy grandes desafíos que incluso van más allá de la universidad. Tenemos un tremendo desafío demográfico (…). Y en lo que concierne a la universidad, nosotros ya no vamos a recibir lo que es el modelo tradicional de estudiantes entre los 18-25 años. 

—¿En qué sentido?

—Vamos probablemente a recibir estudiantes de todos los grupos etarios (…). Ya no vamos a tener estudiantes como los tradicionales, vamos a tener estudiantes que van a estar entrando y saliendo a lo largo de toda su vida. Esa es una predicción que prácticamente he tenido la oportunidad de viajar mucho por el mundo, conocer muchas realidades y todos se están preparando para eso. Y me tiene muy preocupado mi universidad, esa capacidad anticipatoria que tenemos que tener, y también lo visualizo a nivel de Chile.

—¿Y cuáles son los desafíos en esa línea?

—Tenemos muchos, sobre todo tenemos hoy día desafíos de convivencia, tenemos de sociedad, tenemos desafíos del índice de natalidad, tenemos desafíos de desarrollo económico, compatibilizar el desarrollo ambiental (…). La universidad tiene que, en cada una de estas áreas, señalizar a la sociedad a dónde vamos caminando. Anticipar esos cambios. Son muy importantes y por lo tanto también tenemos que hacer cambios muy profundos, responsablemente, sin temor a que probablemente vamos a tener que acortar las carreras en la universidad. 

—¿Acortar o eliminar algunas carreras?

—Acortar en longitud de años.

—¿O sea que no duren cinco años, si no que duren tres, por ejemplo?. 

—Por ejemplo, nosotros tenemos medicina, que tiene 7 años. O, por ejemplo, la ingeniería.

—Ahora, en Chile eso duran en casi todas las universidades.

—Pero duran más que en otros países. Y acá en Chile en general el promedio dura más, porque también la realidad es que los estudiantes que recibimos fundamentalmente son de la educación pública y hoy día ahí también tenemos una enorme falencia. Uno ve los estudios de la OCDE y muestra que los estudiantes chilenos son los que tienen menores habilidades. Tenemos un grupo incluso de egresados de la universidad que estamos inseguros de sus competencias (…). Y también un eje que he fijado para el futuro es colocarnos al día con la educación pública, porque creo que de ahí tenemos una gran deuda que no hemos saldado.

—En Europa, por ejemplo, las carreras duran la mitad de lo que duran acá. Pero eso ¿cómo se puede hacer aquí? Además la Universidad de Chile sería pionera en comparación al resto de las universidades del país. 

—Por eso también la Universidad de Chile es importante que vuelva a colocar la música. Y que vuelva a colocar la música en temas que son duros. Porque obviamente tenemos que ver cómo nosotros compatibilizamos esta tremenda desigualdad que tenemos en la educación. Y lo vemos con las deficiencias que llegan los estudiantes. Muchas veces los primeros años lo que tenemos que hacer es casi nivelar y colocarnos al día. Por lo tanto, ahí tenemos que hacer acciones muy concretas. Por ejemplo, que haya una escuela de talentos, que lo tienen algunas universidades. O por ejemplo, algo que en otras partes existe es que te pre preparas para llegar a la universidad.

—¿Qué puede hacer la universidad con la educación pública?

—Desde el periodo del rector Pérez nosotros venimos pensando en la universidad de crear una facultad de educación que sea distinto a lo que ocurre ahora. Porque cuando la OCDE ha medido que los estudiantes son los más bajos, simultáneamente ha evaluado que los profesores en sus capacidades son los más bajos. Esto significa que hemos fallado como sociedad en probablemente haber pensado en lo más importante, que es que en los primeros años de vida es donde se juega todo.

Protestas estudiantiles y tomas: “Es muy importante que tengamos en la Universidad de Chile una FECH organizada”

—¿Cómo espera que sea la relación con los estudiantes? Y en particular, ¿cómo enfrentaría el tema de las tomas?

—Para mí lo importante es la participación. En todos los estamentos. Y hoy día uno ve que particularmente en la FECH u otro tipo de organizaciones participa muy poca gente. Pero no solamente miremos los estudiantes, en cada uno de los estamentos. Hay algo que está pasando, que tenemos que estudiar, yo creo que tenemos un problema de educación cívica. 

Lo segundo es que hay que anticipar los problemas. Hoy día, objetivamente, con las redes sociales, todo es público. Y por lo tanto, también necesitamos tener autoridades a nivel central y a nivel local, que estén siempre proactivamente anticipando. Si hay conflicto, conversemos (…). Es cierto que hay malestares sociales, pero también lo veo con el Instituto Nacional, y me duele cada vez que veo lo que ocurre. Por lo tanto, ahí tenemos problemas grandes que solucionar. Pero también tenemos que reconocer que hay límites, límites que no deben cruzarse.

Sergio Lavandero, candidato a rector de la Universidad de Chile. Foto: Felipe Figueroa.

—¿Y cuáles son esos límites? 

—Los límites, por ejemplo, son las tomas, porque a mí me gusta siempre que me convenzan más que me impongan. Primero que nada, no me gusta cuando coartan la libertad. Si hay estudiantes que desean estudiar, ¿por qué otras personas se atribuyen (esa facultad)? Muchas veces son minorías. Yo creo que nosotros tenemos que respetar la institucionalidad. Por ejemplo, los centros de estudiantes. Y ha ocurrido en algunas facultades que los grupos anárquicos no respetan esas instituciones. Por eso es muy importante que nosotros tengamos en la Universidad de Chile una FECH organizada.

—Entonces para usted una toma es un límite, ¿cómo lo solucionaría? En caso de que, por ejemplo, se vuelvan a tomar la Casa Central.

—La Casa Central es un monumento público, un bien público. O sea, pregúntate por qué las facultades de derecho no la rayan. Porque hay un letrero que dice ‘este es un monumento nacional, cámaras vigilando, sanción cárcel’. Por lo tanto también tenemos que hacer que tenga sanción. Hemos sido muy permisivos, hoy día no pasa nada si tú haces algo, y esto no es solamente la Universidad de Chile, es en todos lados que hemos cruzado límites que no tienen sanción. Y no significa establecer un sistema policial, significa todas las instancias de ser razonable, pero que algún día si hay algo que tiene sanción… Yo en eso voy a ser implacable. Si tú quieres hacer un paro es tú decisión personal, pero vamos a seguir, por ejemplo, con clases híbridas, evaluaciones… Uno tiene que aprender a que en la vida tú puedes tomar una decisión pero que tienes que acatar las consecuencias.

Disminución del presupuesto del Ministerio de Ciencia: “Uno siente que estamos hipotecando el futuro”

El candidato a rector es enfático en decir que tiene que ser prioritaria la inversión en ciencia y tecnología, áreas en las que se especializa. Incluso, menciona que en caso de que él llegase a ser rector, impulsaría la creación de campus universitarios virtuales, como ya se han hecho en otros países.

Pero además destaca que la universidad se tiene que modernizar: “Tenemos que solucionar los problemas del presente. Si tú me dices qué deuda tenemos de hace mucho tiempo, arrastrados están los problemas de gestión. Hoy día toda la parte administrativa se parece un poco al Estado de Chile. Tenemos que simplificar la burocracia (…). Tenemos que colocarnos al día en las tecnologías en vez de tener tanto papel. Visualizar nuevas formas de administración”.

—¿Cómo espera que sea la relación con el Gobierno y qué le parecen también las medidas que desde ya están anunciando?

—La universidad siempre tiene que ayudar. Yo creo que la universidad tiene que ser propositiva, no solamente reclamar. Entonces, creo que la relación tiene que ser ayudar, proporcionar. Tenemos que plantear cuáles son los desafíos en cada una de las áreas. La gratuidad es un tremendo tema. Creo que ahí hay que meter mucho estudio de cómo se sale. Pero también, claramente, necesitamos apoyar al desarrollo económico de Chile. Sin desarrollo económico no va a haber un Estado de bienestar. Y por eso también creo que cuando uno, a la luz de lo que tú me preguntas en torno a todas las medidas del Gobierno, bueno, tocar el presupuesto de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación siempre va a ser doloroso.

Sergio Lavandero, candidato a rector de la Universidad de Chile. Foto: Felipe Figueroa.

—¿Por la suspensión de las Becas Chile?

—No, en general, por todo. Primero porque es bajito. Y esto también es una cuenta histórica de, digamos, 20 años. Hemos pasado de gobiernos de todos los signos políticos con promesas incumplidas y por lo tanto viene un desafío muy importante de ¿cómo somos capaces de efectivamente crecer? Porque para crecer se requiere inversión en ciencia y tecnología, no hay magia. Se requiere mejorar la educación, no hay magia. Y no solamente permisología, porque a veces la gente cree que con puro suprimiendo permisos, mágicamente vamos a crecer. No es así, es mucho más complejo. Y por eso cuando me enteré de esta nueva medida, un poco uno siente que estamos hipotecando el futuro. 

Contrato con Azul Azul: “Voy a ejercer toda la autoridad para que se preserven los valores que la universidad quiera”

—¿Qué se puede esperar de las relaciones que tendría la universidad con Azul Azul en caso de que salga electo rector?

—Esto es una relación histórica, compleja, donde se equilibran dos cosas. Porque hablamos los valores de la universidad versus lo comercial. Yo pertenezco al senado y de hecho, la última sesión del senado que hubo en enero, emitimos una declaración manifestando nuestra preocupación por la falta de transparencia, de que no sabemos efectivamente quiénes son los dueños del club deportivo, a pesar que usan todos los símbolos de nuestra universidad. Por lo tanto, nos parece un abuso de los símbolos, los valores de la universidad. 

Ahora, la aprobación de esta nueva ley va a facilitar la transparencia, saber bien quiénes son los verdaderos controladores del club deportivo. Y si soy un futuro rector, voy a ejercer toda la autoridad para que se ejerza la ley y se preserven los valores que la universidad quiera. 

—Entonces usted revisaría el contrato de la universidad con Azul Azul. 

—Por supuesto. Lo que pasa es que nosotros tenemos a representantes minoritarios, en este instante son solamente dos, y obviamente esto es una compañía que tiene otros socios. Desconocemos los reales dueños y por lo tanto claramente hay que revisar a profundidad este contrato, la conveniencia y lo desequilibrado que es. Porque es desequilibrado desde todo punto de vista. Si el común de la gente se enterara cuánto es lo que recibe la universidad, créanme que son migajas.

—¿Y le quitaría al club los símbolos, por ejemplo, de la Universidad de Chile?

—Es que yo soy también del club de la Universidad de Chile. Yo creo que me costaría, tengo que reconocerlo, porque soy chuncho. Entonces, por un lado claro, entiendo y hay que preservar… Pero también es un club que tiene una raigambre popular muy importante, y yo tengo el corazón azul.

—¿Y concretamente qué haría entonces? 

—Tratar de conciliar y ordenar por un lado. El fútbol en Chile es importante, queramos o no es tal vez el deporte más masivo. No me gusta la actitud de las barras, pero bueno, esa es otra historia. Trataría de preservar una relación más justa entre ambos y sobre todo también cuidar los valores de la universidad de pluralismo, justicia, compromiso social, todo eso que va aparejado. Lo revisaría a profundidad. 

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