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24 de Abril de 2026

Exconsejera del Banco Central por proyecto Misceláneo: “Va a dejar un hoyo grande en las arcas fiscales a cambio de un posible aumento de crecimiento en el futuro”

En conversación con Radio UChile, la economista Stephany Griffith-Jones criticó la reforma impulsada por el gobierno de Kast argumentando que “en términos generales, es bastante problemática”.

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La ex vicepresidenta del Banco Central (BC), Stephany Griffith-Jones, expresó una dura opinión sobre el proyecto misceláneo o Plan de Reconstrucción Nacional, impulsado por el Ejecutivo y que ingresó al Congreso este miércoles. “En términos generales, es bastante problemático”, señaló en entrevista en radio Universidad de Chile, agregando: “son medidas que en en su gran mayoría no tienen un efecto positivo”.

La iniciativa, propone la reducción del impuesto de Primera Categoría de 27% a 23% en tres años, junto a una serie de otras medidas tributarias que implicaran menor recaudación fiscal de $600.000 millones en el primer año, menos $1.658 mil millones en el segundo año, cifra que va aumentando hasta alcanzar los $3.000 mil millones en el año 10.

“El proyecto tiene un alto costo en menores ingresos, lo que representaría más del 1% del Producto Interno Bruto. Entonces, va a dejar un hoyo grande en las arcas fiscales a cambio de un posible aumento de crecimiento en el futuro mediano o lejano. Las medidas que introduce, por ejemplo, la reducción al impuesto primera categoría, va a significar menores ingresos fiscales. En eso, hay claridad, y no hay ninguna medida suficiente para compensar esa reducción“, indicó la economista.

Respecto del argumento del Gobierno para reducir el impuesto corporativo que señala que el 27% está sobre la media de los países OCDE, explicó: “La verdad es que el impuesto de Primera Categoría de los países que tienen sistemas de tributación integrados o semi integrados, como es el caso de Chile, si uno los compara con la OCDE, son más altos que en Chile”. Y menciona que Australia tiene una tasa de impuestos corporativo de 30%; Nueva Zelandia, 28%; Corea del Sur, 27,5%; y México, 30%; y en comparación con la región, la tasa en Perú es de 30%; Brasil 34%; y Colombia 35%. “Si uno hace un análisis riguroso, esta reducción del impuesto no es la apropiada, no es tan urgente. Me habría parecido mucho más apropiado esperar con la reducción de impuesto a un momento más favorable”, agregó.

Acerca de la afirmación del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, de que el crecimiento económico compensaría esa pérdida de ingresos tributarios en el largo plazo, Griffith-Jones reconoció que el propio informe financiero de la Dirección de Presupuestos proyecta un período de aproximadamente diez años deficitarios.

“Cualquier efecto positivo en inversión, crecimiento o empleo, va a ocurrir muy en el largo plazo, mientras que el impacto sobre los ingresos fiscales es inmediato. Entonces, inevitablemente, basado en los mismos cálculos de Hacienda, va a haber un mayor déficit, entonces habrá que reducir el gasto público en forma muy drástica o aumentar la deuda, y ambos son muy malos”, comentó.

Sobre la reducción del gasto fiscal, agrega que hacerlo “en una forma tan acelerada es muy difícil, y también es muy nocivo. Una reducción muy drástica del gasto fiscal, reduciría aún más la demanda agregada en el país, y, por lo tanto, reduciría más el crecimiento, además de perjudicar la distribución del ingreso al país”.

“Estas medidas van a deteriorar la distribución del ingreso”

Griffith-Jones indicó que una variable a revisar es la tributación como proporción del PIB: “Si uno compara con el promedio de la OCDE, el promedio de tributación en Chile es bajo, porque las personas, sobre todo las de altos ingresos, pagan mucho menos impuestos directos que en los países de la OCDE. Lo que sí son altos son los impuestos indirectos, como el IVA. Tenemos una estructura de de tributación que no es la apropiada”.

En ese contexto, especificó que las principales medidas de la reforma beneficiarían de manera concentrada al 0,01% de la población, aproximadamente 1.500 personas, quienes verían reducida su carga tributaria en más de $400 millones anuales. “Y los que pagarían esta reducción sería el resto de la población. Estas medidas van a deteriorar la distribución del ingreso. Y además, si se recorta gasto social van a perjudicar inevitablemente más a a las personas de más bajos ingresos. Entonces, habría ahí un doble efecto negativo, creo que es muy indeseable y malo para para la paz social”.

Sobre las causas del bajo crecimiento que el gobierno identifica como fundamento de la reforma, Griffith-Jones reconoció que la desaceleración es un fenómeno extendido a nivel global, y que en el caso de Chile incide también el lento crecimiento poblacional. Agregó que “la mayoría de los economistas estamos de acuerdo de que el crecimiento en Chile debería aumentarse, debería acelerarse (…) pero no a costa de criterios ambientales y laborales, sobre todo, que también son valiosos”.

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