Carta a la directora: La urna aprendió a navegar por internet
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La reciente realización de procesos electorales digitales en la Universidad de Chile, tanto en la elección de Rectoría como en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, FECh, deja una señal relevante para la vida universitaria. Aunque se trata de instancias distintas y con responsabilidades diferentes —en el caso de la FECh, con apoyo del Centro Tecnológico Ucampus—, votaron más de 18 mil estudiantes, demostrando ambas instancias que la tecnología puede contribuir a procesos participativos más ágiles, ordenados y con resultados oportunos.
Digitalizar una votación no significa solo reemplazar el papel por una pantalla. Implica fortalecer la confianza, facilitar la participación y entregar certezas a las comunidades. En tiempos donde las instituciones enfrentan el desafío permanente de acercarse a las personas, contar con mecanismos digitales seguros, transparentes y comprensibles es también una forma de cuidar la democracia.
La urna también aprendió a navegar por internet. Y lo ocurrido en la Universidad de Chile muestra que la transformación digital, cuando se implementa con responsabilidad y sentido público, puede ser mucho más que eficiencia: puede convertirse en una herramienta concreta para fortalecer la participación y la vida democrática universitaria.