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20 de Mayo de 2026El Darracq de Carlos Puelma Besa que cambió para siempre las calles de Chile
Primer automóvil en Chile. El Darracq francés importado por Carlos Puelma Besa en mayo de 1902 no solo sorprendió a Santiago y Valparaíso: abrió el camino de la historia automotriz nacional. En un país dominado por tranvías y carruajes, aquel pequeño vehículo de 6,5 hp anticipó la transformación urbana, industrial y cultural que marcaría al siglo XX chileno.
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Primer automóvil en Chile. En mayo de 1902, el empresario Carlos Puelma Besa importó desde Francia un Darracq C que comenzó a circular por Santiago y Valparaíso. Aquel pequeño vehículo de un cilindro y apenas 6,5 hp inauguró una nueva era en el país, en momentos en que las calles todavía pertenecían a tranvías, caballos y peatones.
Tenía las manos apretadas sobre el volante mientras avanzaba lentamente por las pocas calles planas que tenía Santiago a comienzos del siglo XX. El amanecer todavía flotaba sobre la ciudad cuando Carlos Puelma Besa comenzó a escribir una historia que nadie comprendía del todo. Para algunos parecía un acto extravagante. Para otros, un hechizo mecánico: un hombre desplazándose sobre metales sin caballos que tiraran de ellos.
Ese viaje de mayo de 1902 marcaría uno de los hitos fundacionales de la historia automotriz chilena.
¿Quién trajo el primer automóvil en Chile?
Carlos Puelma Besa no era un improvisado ni un aventurero aislado. A los 32 años ya dirigía “Besa & Cía.”, empresa fundada en 1840 por su abuelo José Besa Infante, uno de los impulsores del Banco de Chile en 1894.
La llamada “Casa Besa” mantenía representación de marcas extranjeras y poseía una amplia red comercial. Gracias a esa estructura, Puelma pudo concretar una idea inédita para el país: importar uno de los primeros automóviles registrados en Chile.
El vehículo era un Darracq C fabricado apenas un año antes en Francia. Correspondía al modelo Voiture Legere de dos asientos, equipado con un motor monocilíndrico de 745 cc y 6,5 hp. Tenía transmisión a las ruedas traseras y una caja de cambios de tres velocidades accionada desde la columna de dirección.
Hoy esas cifras parecen insignificantes. Sin embargo, en 1902 bastaban para transformar por completo la percepción de la movilidad en Chile.
El viaje que abrió la historia automotriz chilena
Las crónicas de la época describen el recorrido de Puelma Besa hacia Valparaíso como una verdadera expedición. Juan Cornisch viajaba como copiloto en una travesía que demoraría cerca de diez horas.
No existían carreteras modernas. Tampoco estaciones de servicio ni talleres especializados. Cada salida fuera de Santiago implicaba cargar herramientas, combustible, agua, aceites, cadenas y piezas de repuesto.
Las rutas eran difíciles incluso para vehículos mucho más modernos que el Darracq. Algunos registros mencionan que en ciertos trayectos había que rellenar sectores del camino con piedras para permitir el paso del automóvil.
Aun así, el efecto social fue inmediato. De boca en boca comenzaron a circular las historias sobre el extraño vehículo francés que recorría caminos chilenos levantando polvo y asombro.
El automóvil dejaba de ser una curiosidad europea para convertirse en parte del paisaje nacional.
¿Cómo era el primer automóvil que circuló en Chile?
El Darracq importado por Puelma Besa estaba lejos de los estándares actuales. Era pequeño, abierto y extremadamente básico. El motor iba montado adelante y la experiencia de conducción exigía fuerza física, coordinación y paciencia.
El combustible utilizado era alcohol de 40 grados, suficiente para alcanzar unos 10 km/h en recorridos como la ruta entre Graneros y Punta de Cortés.
No existía comodidad ni seguridad moderna. Frenar requería anticipación y cualquier desperfecto podía detener completamente el viaje. Aun así, el automóvil representaba algo mucho más profundo que una simple innovación mecánica.
Por primera vez el desplazamiento podía independizarse de la fuerza animal y de los rieles ferroviarios. La promesa de autonomía comenzaba a cambiar la forma en que Chile imaginaba el futuro.

Los pioneros que siguieron el camino de Puelma Besa
La aparición del Darracq no quedó aislada. Pocos meses después, César Copetta —quien más tarde sería pionero de la aviación chilena— importó desde Francia un De Dion Bouton y el chasis de un Rochet.
Aquellos vehículos terminarían en manos de Juan Chessebrouth y Luis Montes Valdés, ampliando los primeros pasos del automóvil en el país.
“Besa & Cía.” incluso inició poco después la importación de otros tres Darracq de 9 hp. Renault también apareció en escena con un Voiturette equipado con motor Aster.
Los hermanos César y Félix Copetta abrirían además el primer taller automotor formal registrado en Chile, en momentos en que el país todavía no comprendía completamente cómo convivir con estas nuevas máquinas.
La expansión automotriz avanzaba más rápido que la infraestructura.
Un país que todavía no estaba preparado para los autos
Las calles chilenas de comienzos del siglo XX no estaban diseñadas para recibir automóviles. La convivencia con peatones, bicicletas, tranvías y carros tirados por caballos generó rápidamente tensiones urbanas.
La prensa de la época ya debatía cómo regular el tránsito en la Alameda de las Delicias. La Municipalidad de Santiago comenzó a exigir patentes para los vehículos motorizados y registros oficiales de sus propietarios.
En 1912 ocurrió además el primer choque documentado en Chile. El accidente sucedió en la intersección de Manuel Montt con Irarrázaval entre un tranvía y un automóvil. El coche quedó destruido, aunque los ocupantes sufrieron lesiones leves.
La necesidad de normas se volvió inevitable. Finalmente, durante el primer gobierno de Carlos Ibáñez del Campo se promulgó en 1931 la primera Ley del Tránsito chilena. Entre otras disposiciones, estableció que los vehículos debían circular por el lado derecho de la calzada.
El automóvil ya no era una rareza. Había comenzado a modificar ciudades, hábitos y formas de desplazamiento.
El sueño de fabricar autos en Chile
La fiebre automotriz también despertó proyectos industriales locales. El ingeniero inglés Gilbert Hodgkinson, radicado en Graneros, se asoció con Rafael Ovalle Correa para construir uno de los primeros prototipos fabricados en Chile.
Según diversas investigaciones, lograron desarrollar un vehículo de cuatro plazas con carrocería de madera, altas ruedas y motor monocilíndrico de 4,5 hp ubicado bajo los asientos.
Aunque el proyecto no prosperó industrialmente, reflejaba el entusiasmo tecnológico que comenzaba a extenderse por el país.
Décadas más tarde surgirían iniciativas mucho más ambiciosas. Entre 1971 y 1973 se fabricó en Chile el Citroën Yagán, producido localmente con carrocería de fibra de vidrio. También aparecerían modelos ensamblados por Fiat, Peugeot, Renault y otras marcas internacionales durante el período de industrialización automotriz.
El pequeño Darracq de 1902 había abierto una puerta imposible de cerrar.
El legado del primer automóvil en Chile
Más de 120 años después, el automóvil continúa transformándose. Chile vive hoy otra transición marcada por electrificación, conectividad y conducción asistida. Sin embargo, la reacción social frente a las nuevas tecnologías mantiene algo familiar.
La mezcla de fascinación, incertidumbre y curiosidad que provocó el Darracq de Carlos Puelma Besa sigue apareciendo cada vez que una innovación altera la movilidad cotidiana.
Aquel vehículo francés avanzando lentamente entre calles de tierra, peatones sorprendidos y tranvías representa mucho más que una anécdota mecánica. Fue el comienzo de una transformación cultural, urbana e industrial que todavía define parte importante de la vida moderna chilena.
Preguntas frecuentes
¿Cuál fue el primer automóvil en Chile?
Uno de los primeros automóviles registrados en Chile fue un Darracq C francés importado por Carlos Puelma Besa en mayo de 1902.
¿Qué características tenía el Darracq de 1902?
El vehículo tenía un motor monocilíndrico de 745 cc y 6,5 hp, dos asientos y caja manual de tres velocidades.
¿Cuándo se creó la primera Ley del Tránsito en Chile?
La primera Ley del Tránsito chilena fue promulgada en 1931 durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo.



