Michel-Ange Joseph, trabajadora social: “La niñez haitiana está siendo utilizada como un juguete en una pelea política(…) ninguna familia ha denunciado la desaparición de un menor”
En medio de la controversia por los niños haitianos cuyo paradero busca esclarecer la Contraloría, en conversación con The Clinic, Michel-Ange Joseph, activista por los derechos de migrantes y expresidenta del COSOC del Servicio Nacional de Migraciones, asegura que no existen denuncias que acrediten tráfico de menores y acusa una “politización de la niñez haitiana”.
Por Colomba Bolognesi y Sebastián Palma 20 de Junio de 2026
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Hace doce años, Michel-Ange Joseph dejó Haití para comenzar una nueva vida en Chile. El tiempo pasó de una forma que no esperaba. Tanto, que cuando regresó a su país natal el año pasado sintió que algo se había desplazado para siempre.
—No me sentí bien. Sentí que era demasiado, tanta música, tanta alegría, era mucho para mí. Ya no me sentí caribeña.
Lo dice sin dramatismo, como quien constata una evidencia. Después de más de una década en Chile, las costumbres, los ritmos y las formas de vida que alguna vez le fueron naturales comenzaron a resultarle ajenas. En cambio, descubrió que se sentía más cómoda en el país al que llegó como migrante.
Aquí estudió Trabajo Social en la Universidad Andrés Bello, fundó Cijys —una organización dedicada a representar judicialmente a haitianos que sufren vulneraciones de derechos— y en 2025 asumió la presidencia del Consejo de la Sociedad Civil (COSOC) del Servicio Nacional de Migraciones.
—Llegué a presidir el COSOC porque creo en el poder. Y cuando hablo de poder, hablo de no quedarse pasiva frente a una injusticia. Sé que es un órgano consultivo, pero nos permite sentarnos a conversar con quienes toman decisiones.
Su vida ha estado marcada por el activismo. A los 15 años ya participaba en iniciativas comunitarias en Haití. Una de ellas buscaba mejorar los accesos a localidades aisladas entre montañas y ríos, construyendo muros de contención para evitar derrumbes durante las lluvias que cada año cobraban vidas. Desde entonces, dice, entendió que las decisiones de los Estados pueden cambiar el destino de una comunidad.

—Tú contabas que en Haití el problema era multifactorial, y pusiste el ejemplo del muro que se caía por la lluvia por la crecida de los ríos: ¿Qué problema así detectaste en Chile? ¿Hay un componente de discriminación, componente de acceso a los servicios?
—En Chile, el componente sigue siendo que el muro se cae, el componente sigue siendo que si llueve, el río te lleva. Cuando hablo de río, hablo de la sociedad que crea una narrativa que instala el Estado sin confirmarlo. Cuando hablo del muro que se cae, es la vergüenza que me genera como persona haitiana cuando el oficialismo instala un discurso, una narrativa que tipifica la migración como delincuencia y piden limitar el acceso a derechos sociales a personas migrantes. La lluvia es la voz del gobierno, el muro es la sociedad y las personas afectadas son la gente migrante.
“No hemos recibido ninguna denuncia de una familia haitiana que haya perdido el rastro de un menor de edad”
Un preinforme de Contraloría detectó inconsistencias en los registros y controles aplicados al ingreso de estos menores, quienes llegaron mediante vuelos chárter autorizados por el Estado de Chile. Las observaciones del organismo encendieron las alarmas sobre la trazabilidad de estos niños y dieron pie a especulaciones sobre eventuales redes de tráfico o trata de personas. Desde entonces, tanto entre las autoridades chilenas como en la prensa internacional, se repite la misma pregunta: ¿dónde están los niños haitianos que ingresaron al país bajo la figura de reunificación familiar?
El caso comienza a entregar sus primeras respuestas, y en medio de la investigación que lidera la Fiscalía Centro-Norte, algunas autoridades comunales y medios de comunicación han logrado ubicar a parte de los niños. El alcalde de Graneros, Marcelo Miñañir, asegura que en su comuna fueron encontrados dos de los menores que aparecen en la nómina de desaparecidos.
La expresidenta de la COSOC repasa sus catorce meses de gestión como presidenta del COSOC, donde asegura “haber sido testigo privilegiada de una contradicción que atraviesa toda la cúpula del poder migratorio en Chile”.
—¿Cuál crees tú es la situación de estos niños que no se sabe dónde están?
—El paradero de esos niños lo deben saber su papá o mamá. Si alguien quiere saber de esto, que ubique a los apoderados. Y si no se puede dar con el paradero de estos apoderados en Chile, que instruyan a Interpol a ubicar a estas personas, porque cada niño tiene un apoderado regular con residencia permanente en Chile. Entonces cada RUT es un niño, cada RUT de un apoderado es uno de los niños. Y si no se puede saber de estos niños, se debe poder saber de los papás y mamás. Hoy día la preocupación está más enfocada en la protección de los derechos de los niños, y también el miedo a no revictimizar a estos niños. Si es que los buscan, que busquemos todos los niños desaparecidos de Chile.
—¿Tú has tenido antecedentes de casos de trata de personas o de una red criminal, que es lo que se ha especulado respecto a esta situación puntual que estalló esta semana?
—Desde nuestra fundación, no hemos recibido ninguna denuncia de una familia haitiana que haya perdido el rastro de un menor de edad, desde mis 12 años en Chile hasta el día de hoy. Yo trabajo con personas migrantes, muchísimo con personas haitianas, y mucho en casos legales, criminales, ya sea por otro tipo de problema, pero denunciar casos de desaparición, trata o tráfico, no hemos tenido estos antecedentes. Entonces, ¿estaríamos realmente diciendo que hoy en Chile existe una red de tráfico de niños? ¿Dónde están los adultos que están detrás de esta red? ¿Quiénes son? ¿Quién es el autor intelectual de esta red? ¿Para quién trabajan? ¿Serían también relacionados con el Tren de Aragua? Elegieron instalar una narrativa sobre cada comunidad y es tremenda la manera en la que nos ven. La gente haitiana son personas que trabajan. Pero aún así, el precio de ser negro no los deja existir sin que alguien decida dónde pueden existir, en qué momento y cuándo.

—Y a tu juicio, ¿cuál es el problema de fondo o lo más grave del preinforme de la Contraloría?
—Lo más grave es la politización de la niñez haitiana. Es el discurso político, es la pelea política que hoy existe, utilizando como juguete a una comunidad y no responsabilizando personas, si se llegaran a confirmar casos individuales, porque no van a ser todos los haitianos que están involucrados en estos casos particulares. La narrativa se instala para culparnos a todos y todas las integrantes de la comunidad haitiana.
—Uno de los elementos que más ha llamado la atención en esta controversia son los vuelos chárter en los que llegaron menores haitianos al país. ¿Qué lectura haces de esos vuelos y de las irregularidades que menciona el preinforme de Contraloría?
—El vuelo chárter que se organiza no es un caso excepcional de Chile. Chile no es el único país del mundo que haya recibido un vuelo chárter. Un charter travel es algo normal. Es un avión que está registrado y debe tener autorización de aterrizaje y de partida desde un determinado punto hacia un determinado punto. Entonces, que existan irregularidades de parte de las autoridades en el control o la revisión de estos documentos no puede ser responsabilidad de la comunidad haitiana.
El informe indica que existen irregularidades y descoordinación en la misma institución. Ahora nos preguntamos qué tal el sistema de interoperabilidad chilena. Porque cuando una persona entra a Chile y está registrada en el sistema, antes de un mes, si tiene esta visa de reunificación familiar, tiene que ir a pedir la residencia por dos años en el registro civil. Y esto es solo solicitando una hora de atención en el registro civil, vía correo, y esto pasa. Y este niño va con un adulto acompañado a sacar el carnet. Este niño está en Chile hoy en día de manera regular. Entonces, que esté desaparecido el niño, sistematizado, es complejo.
—El informe hablaba, por ejemplo, de un padre que falleció y que no se sabe dónde está el niño. También hablaba de direcciones que no coincidían con las que se planteaban en la documentación de ingresos.
—En ese caso, puede estar el papá y la mamá. O pudo haber estado casado el señor con una otra mujer, y esta persona sea quien lo recibe. O pudo haberlo recibirlo otra persona más cercana. En Chile nunca he escuchado red de tráfico de menores, ni tampoco de trata, ni tampoco de venta de órganos. Entonces, si no existe una banda que hace estos trámites en el país, y estos niños no están en situación de calle, a lo mejor buscar en la dirección donde estaba el padre, porque para que lo pudieron sepultar, tuvo que ir en servicio médico legal, tuvieron que ir a la municipalidad para pedir autorización de entierro. Hicieron todos los trámites burocráticos y sistemáticos. Entonces, si realmente hubieran querido saber dónde están esos niños, tal vez buscarían a la persona que se encargó de sepultarlo en ese momento, el municipio donde vivía, el colegio donde están matriculados con el RUT, el consultorio donde van. Y un montón de otras cosas.
—En un documento hablabas mucho de esta brecha entre el discurso de la autoridad y lo que pasaba en la práctica. ¿Cuándo comenzaste a notar esta diferencia?
—En el mismo COSOC, cuando citamos al exdirector, un día que le hemos pedido un informe que dé números sobre estos casos polémicos de aviones que vienen, que hay haitianos, porque queríamos saber también sobre el caso de personas empadronadas que hayan ingresado por paso inhabilitado, y personas que quedan en situación irregular por no haber podido cumplir con algún tipo de requisitos, como el antecedente penales que el Estado haitiano no ha podido propiciar a tiempo a su comunidad. Un día le pregunté al director: ´
¿Qué van a hacer? ¿Van a regularizar a la gente que se empadronó?´ Él dijo: ‘no quiero hablar más de eso’. Hasta el final, nunca nos dijeron que no iba a haber regularización. Nos dijeron que estaban evaluando, que estaban viendo. Mientras, el mismo gobierno era promigrante, feminista, proderechos humanos, creo que fallaron en este contexto. El discurso no ha sido coherente con los hechos. Y hasta el día de hoy es una vergüenza tener que testificar que un gobierno como aquel que pasó ha tratado de esta forma a las personas que lo apoyaron.
“La orfandad que tenemos nos expone a que seamos presas fáciles”
—¿Cuál crees que es la situación de discriminación hacia la comunidad haitiana? ¿Crees que esto hubiese pasado si hubiesen sido niños de otra nacionalidad?
—Difícil que hubiese pasado. La orfandad que tenemos nos expone a que seamos presas fáciles. Si hubiesen sido brasileños o colombianos o venezolanos, no creemos que utilizarían la niñez de estas nacionalidades por un tema así de complejo, porque a un montón de menores de nacionalidad venezolana que ingresaron por paso no habilitado con su mamá y papá sin certificado de nacimiento, están estudiando en colegios, están teniendo acompañamiento de sus apoderados. De hecho, por eso esta cantidad de personas en situación irregular y empadronada son gente que ingresó por paso no habilitado, que no ha vuelto a regularizarse, que tienen hijos. De hecho ahora, tienen arraigo y en ningún momento se usó la infancia de otras nacionalidades para temas políticos.
—¿Y por qué crees que sí la haitiana?
—Por un componente racial. A la gente le molesta la presencia de la gente negra. Recordemos que el senador Bianchi hizo un video para mostrar que llegaron un montón de haitianos en el aeropuerto, que le llamó la atención. Todos los días llegan aviones llenos de blancos y nadie cuestiona por qué esta cantidad de blancos está entrando en Chile. Pero sí, ver un grupo de negros ha sido un peligro. Eso es lo que hace el racismo institucional y el racismo sistémico. Cuando tú ves un negro te da miedo, crees que te va a asaltar, que te puede matar. Desde niño te están diciendo que no pelees con un negro, porque te puede matar.Los negros son malos. Los negros son delincuentes. Los negros son ladrones.
—¿Crees que le importa realmente a la autoridad o a la gente que agarra el micrófono el bienestar de los niños por los que supuestamente están luchando, vociferando, pidiendo respuestas?
—Si les importara realmente ellos utilizarían el mecanismo correspondiente para buscarlo. Hay muchos niños, hay más de 2.500 niños adoptados de manera ilegal durante épocas y hay una fundación que se llama Fundación Buscamos que está tratando de conversar con el gobierno hoy para poder buscar a estos niños. No ha habido una respuesta. Ninguna mamá ni papá ha denunciado haber perdido un niño, entonces ningún caso real existe.
—¿Qué cambios urgentes debería impulsar el Gobierno y qué esperanza mantienes para las comunidades migrantes en Chile?
—La comunidad migrante todavía creemos en el Chile que es refugio contra la opresión. Creemos en el Chile que hizo un llamado a colaborar y a acompañar las personas haitianas después del terremoto donde han fallecido una cantidad enorme que destruyó el país entero. Estamos aquí para colaborar en este gran Chile, porque también somos parte. Los posibles cambios podrían ser un mejor trato para las personas, humanizar la palabra migración, no verlo solo como un número, no ver a las personas migrantes solo como un problema. ¿Puede ser un problema un migrante? Sí puede ser porque es humano, pero los migrantes no solo vinieron a dar problema en Chile. Somos personas que nos levantamos todos los días para echar a andar este país. Somos humanos. Toda la comunidad haitiana y distintas organizaciones migrantes y promigrantes no hemos recibido ninguna denuncia. Yo he conversado con distintos actores, no hemos tenido esta información, y hasta el día de hoy si llegara a pasar esto seré una de las primeras personas en denunciar porque velamos y creemos en el bienestar y la protección de las niñas. la niñez no puede ser usada por tema políticos, eso es cruel.
—¿Existe otra alternativa para que un papá o una mamá haitiana que viene a buscar un mejor presente pueda traer a su hijo, que no sea de esta forma? Porque la sensación que queda es que todos los niños que vienen sin papás en un avión quedan a la deriva en el país.
—No, no existe. Pero, ¿cómo el Estado iba a dejar a la deriva a un menor de edad desde el aeropuerto? ¿Y dónde están estos niños que están en situación de calle si están a la deriva? ¿Y por qué no contactan a los papás que dejaron el número de teléfono y el correo? Más allá de una dirección física, porque la gente es arrendataria y obviamente pueden cambiar de dirección sin avisar al Estado, si no tienen monitoreo legal. Entonces, hay que buscar el paradero de quién los trajo. ¿Quién es el adulto que los acompañó? ¿La línea aérea? ¿Qué relación tiene con la agencia que los trajo? Creo que esta sería una mejor manera de buscar la ruta, la trazabilidad de estos niños y evitar seguir con la narrativa de que estos niños estarían secuestrados, porque todavía no hemos descubierto ningún caso. Es preocupante y alarmante que una investigación de esta magnitud sea escandalizada a lo internacional. Hoy en día muchos titulares en la prensa internacional ponen niños haitianos secuestrados, niños haitianos víctimas de trata, pero no existe ningún caso hasta ahora.



