Cada vez menos argentinos con maletas en los malls: las razones detrás de la caída de casi un 40% de turistas trasandinos y la apuesta de Chile por atraer más brasileños
Si un televisor de $300.000 en julio de 2025, costaba 363.000 pesos argentinos con el tipo de cambio de entonces, ahora el mismo artículo es 31% más caro en la divisa argentina y bordea los 477.000 pesos argentinos. Esta es una de las razones por las que el turismo de compras -uno de los principales motores del comercio en 2025- va a la baja, lo que se está reflejando en la industria.
Por Sofía Pelfort 27 de Junio de 2026
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Si el año pasado era usual ver a cientos de trasandinos cruzando la cordillera e inundando los supermercados y malls para comprar acompañados de sus llamativas maletas, hoy el panorama se revirtió y el boom está a punto de disiparse.
Las cifras no mienten: solo entre enero y abril de 2026 ingresaron 895 mil turistas argentinos, frente a 1 millón 450 mil del mismo período de 2025, lo que representa una caída de 38,4% según la Subsecretaría de Turismo.
La proporción de argentinos dentro del total de turistas extranjeros bajó desde 58% a 45% entre enero y abril, lo que muestra que no solo llegaron menos argentinos, sino que también disminuyó su relevancia relativa dentro del turismo receptivo.
Este menor interés de los argentinos por Chile ha traído un efecto significativo como son las menores ventas del retail sumándose a las dinámicas restrictivas locales. Tanto que en los resultados del primer trimestre de las principales cadenas por departamento el tema ocupa un lugar importante.
Como botón de muestra Ripley en el análisis de sus resultados señala “los ingresos cayeron 9,3%, explicado principalmente por una alta base asociada a un mayor flujo de turistas extranjeros, especialmente argentinos”; mientras que Forus con marcas como Columbia y Hush Puppies, indicaba: “la venta presencial decreció 10,3%, cuando en 2025 fue de 15% explicada por la alta afluencia de turistas argentinos”.
Las cifras de la Cámara Nacional de Comercio (CNC) confirman el efecto a nivel local: el flujo de visitantes trasandinos cayó 35% en La Araucanía y 45% en Valparaíso en los primeros cuatro meses del año. “Eso arrastró a las categorías que los argentinos solían comprar, como vestuario, calzado, artículos para el hogar y tecnología, que registraron resultados más negativos, también afectadas por las altas bases de comparación”, admite la gerenta de Estudios de la CNC, Bernardita Silva.
Si bien las fuentes indican que este menor consumo también tiene raíces propias, el Banco Central debió reducir su estimación de aumento del consumo para este año desde un 2,2% en marzo a 1,8% en el último Informe de Política Monetaria en junio.
En 2025 los trasandinos representaron el 47,6% del total de llegadas internacionales al país, el peak de la serie histórica disponible en la Subsecretaría de Turismo.
La menor presencia de argentinos es refrendada por los datos del último informe de abril sobre turismo internacional publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de Argentina, en el cual Chile aparece como el país con el mayor retroceso entre el grupo de destinos preferidos por los trasandinos. Mientras los viajes al exterior cayeron en general, los países más afectados fueron por lejos Chile con una baja de 43,3% seguido por Uruguay (-10,9%), Paraguay (-7,1%) y Brasil (8,2%) el país registró una reducción de 43,3% durante abril.
Las regiones que más resienten la baja de argentinos
La subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, puntualiza que un dato clave para entender el fenómeno es la vía de ingreso. Entre enero y mayo de 2026, las llegadas de turistas argentinos por vía terrestre cayeron 41,3%, mientras que las llegadas por vía aérea disminuyeron 22,3%. En términos absolutos, la vía terrestre explica cerca de 596 mil llegadas menos en el período.
“Esa diferencia es importante porque el viajero terrestre suele estar más asociado a viajes de cercanía, estadías más cortas y un gasto más concentrado en compras. En cambio, el turista argentino que llega por avión tiende a tener una motivación más turística, estadías más largas y mayor gasto en experiencias, por lo que muestra una contracción menor. Esto refuerza la lectura de que el ajuste no responde principalmente a una pérdida de atractivo de Chile como destino, sino a una normalización de un flujo que había estado muy influido por factores económicos y de compras”, señala Lagos.
Solo el Paso Los Libertadores disminuyó un 60% su flujo durante el mes de abril, siendo la caída más pronunciada entre otras vías terrestres y aéreas, según los datos del Indec argentino.
Esa concentración muestra por qué algunas regiones resienten más el golpe. Según la Federación de Turismo de Chile (Fedetur), las más afectadas son la Metropolitana, Valparaíso y Coquimbo, especialmente durante la temporada de verano, además de la Región de Los Lagos. “Hay que considerar que Argentina sigue siendo el principal mercado emisor para Chile representando el 50% de los turistas extranjeros, por ello cualquier disminución en ese flujo tiene un impacto relevante en los destinos donde existe mayor dependencia de ese mercado”, dijo la presidenta ejecutiva de este gremio, Mónica Zalaquett.

La causa: el tipo de cambio
Todo este mejor flujo se origina por la política cambiaria en Argentina cuando el 1° de enero, la administración de Javier Milei decidió ajustar el valor del peso oficial frente a dólar con un nuevo esquema cambiario basado en un régimen de flotación entre bandas.
En términos concretos: un televisor que en Chile costaba $300.000 en julio de 2025 rondaba los 363.000 pesos argentinos con el tipo de cambio de entonces. Actualmente, el mismo artículo cuesta cerca de 477.000 pesos argentinos, un 31% más caro en la divisa trasandina. Todo en menos de un año.
El subgerente de Moneda Extranjera, Felipe Domínguez, explica el mecanismo. Durante 2025, Argentina mantenía el tipo de cambio artificialmente controlado: el peso se depreciaba solo 2% mensual mientras la inflación seguía siendo alta. Al mismo tiempo, el peso chileno se depreció con fuerza en el mercado internacional, llegando a $1.001 por dólar en enero de ese año.
“Esta combinación hizo que los productos chilenos fueran hasta un 50% más baratos que los argentinos, lo que generó una gran oportunidad de compra cruzada”, indica Domínguez. Pero en 2026 ambos efectos se revirtieron, cuando Argentina removió los controles de cambio y el peso trasandino se depreció hasta cerca de $1.400 por dólar, mientras que el peso chileno se fortaleció a unos $910 por dólar. “Con estos cambios, la ventaja de precio de Chile desapareció casi completamente”, agrega.
De cara al resto del año, y si los pronósticos se cumplen, Domínguez anticipa que el peso chileno se apreciaría levemente respecto a los niveles actuales, mientras que la divisa trasandina continuaría depreciándose de forma gradual pero sostenida todo el segundo semestre de 2026 y hacia 2027. Ambos movimientos apuntan en la misma dirección: Chile seguirá encareciéndose para el bolsillo argentino.
“No desaparece el consumo, se normaliza”
Desde el sector insisten en que más que una crisis, lo que ocurre es un ajuste cíclico. Zalaquett, remarca que se trata de ciclos propios de la actividad turística, muy influenciados por la situación económica.
Un fenómeno similar ocurrió en 2017, cuando Chile registró un récord histórico de turistas internacionales, impulsado en gran medida por trasandinos motivados por el turismo de compras gracias a las condiciones económicas favorables de ese momento. Y luego, ocurrió el fenómeno inverso, con un fuerte aumento de chilenos viajando a Argentina por la conveniencia cambiaria. “Hoy estamos viendo un nuevo ajuste de ese ciclo”, indica.
La gerenta de Estudios de la CNC coincide. “En 2025 los turistas argentinos fueron un impulso relevante para el comercio, especialmente en verano e invierno y en zonas con alta presencia trasandina, con impacto visible en vestuario, calzado, tecnología y artículos para el hogar. Y en 2026, sin embargo, ese impulso se ha moderado de manera significativa. Pero no vemos una desaparición de ese consumo, sino una normalización, menos viajes motivados principalmente por compras y un comportamiento más selectivo”, precisó Silva.
Estrategia: compensar por mayor estadía
La subsecretaria de Turismo explica que la caída de turistas transandinos es un tema importante y que se está monitoreando con atención. En ese contexto, la estrategia del Gobierno “es seguir trabajando el mercado argentino, pero con una mirada más amplia, no solo asociada a compras, sino a experiencias, estadías más largas y mayor gasto promedio por visitante. El objetivo es compensar parte del menor volumen con turistas que generen más impacto económico en los destinos”.
En esa misma línea, señala que se está impulsando una agenda de trabajo conjunto con el Ministerio de Turismo de Argentina, con el concepto de “dos países, un destino austral”. Se trata de un plan que considera la promoción conjunta en mercados lejanos. Desarrollo de rutas binacionales, como la Patagonia, Lagos, Enoturismo y la Antártica, sumado al trabajo en pasos fronterizos, conectividad aérea y turismo estudiantil.
Por otro lado, desde la Fedetur, su presidenta también anticipa que la principal medida es fortalecer la promoción turística internacional. “Chile compite con muchos destinos y necesita contar con recursos acordes para posicionarse en los mercados internacionales. Cada dólar invertido en promoción turística tiene un alto retorno para el país, ya que no solo genera ingreso de divisas, sino también empleo y actividad económica en las regiones”, remarca.
La apuesta actual: temporada de ski y Brasil
Más allá del comercio, con la llegada del turismo invernal también se prevé un impacto por la menor llegada de argentinos. “Históricamente, el mercado argentino ha tenido una participación relevante en la temporada de nieve. Sin embargo, este año se espera una menor participación debido a la disminución en los viajes desde ese país”, adelanta Zalaquett.
Aun así, las perspectivas del gremio siguen siendo positivas: los centros de ski reportaron un importante nivel de reservas, impulsadas en su mayoría por el mercado brasileño, hoy uno de los principales motores del turismo invernal hacia Chile.
Brasil, de hecho, gana terreno como mercado estratégico. Según Fedetur, el gasto promedio de un turista argentino bordea los US$60 diarios, mientras que un brasileño gasta el doble, en promedio US$120 por día. Por eso, el desafío de Chile no es solo recuperar volumen, sino atraer visitantes de mayor gasto y permanencia, que generen un mayor impacto económico en los destinos.



