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El incendio que expuso la otra deuda del Metro: la encapsulada sustancia prohibida que nunca salió de sus trenes más antiguos

El modelo de carros NS-74 marcó el inicio del viaje subterráneo en el Santiago de 1975 y fue indicador del avance tecnológico de un país en crecimiento. Hoy enfrenta críticas. Los usuarios reclaman su antigüedad, la falta de aire acondicionado y los vagones separados el uno del otro, entre otros factores que marcan una diferencia frente a otras líneas del Metro de Santiago. Pero lo que la mayoría no sabe es que, además, en ellos existe un elemento tóxico que está prohibido en Chile desde 2001. "El asbesto está presente en los coches modelo NS74, correspondientes a los trenes más antiguos con los que Metro de Santiago inició sus operaciones en la Línea 1 en 1975. Este material en condiciones normales de funcionamiento no representa un riesgo ya que se encuentra encapuslado", indicó la Seremi de Salud.

Sigue a The Clinic en Google News Por DANAE RUIZ 1 de Agosto de 2026
Metro
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Sandro Baeza
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Resúmenes generados por Intelgencia Artificial Resúmenes inteligentes

El incendio de un vagón NS-74 en Santa Isabel reabrió la discusión sobre la flota más antigua del Metro de Santiago. El proyecto Overhaul detectó asbesto en las carrocerías, una sustancia prohibida en Chile desde 2001. Metro asegura que los elementos hallados están “encapsulados” y en condiciones seguras.

  • Un vagón NS-74 se incendió en Santa Isabel y la Línea 5 siguió operando con normalidad.
  • El overhaul detectó asbesto en las carrocerías y el proyecto fue interrumpido.
  • El asbesto está prohibido en Chile desde 2001 por sus riesgos para la salud.
  • Usuarios dicen desconocer su presencia y critican ruido, falta de aire y antigüedad.
  • Metro proyecta el retiro progresivo de esta flota entre 2031 y 2035.

El artículo aborda el incendio de un tren antiguo del Metro de Santiago y cómo ese episodio volvió a poner en debate el estado de los NS-74. La nota explica que estos carros contienen asbesto, material prohibido en Chile, y recoge críticas de usuarios y advertencias médicas sobre sus riesgos.

Estos resúmenes son generados por inteligencia artificial y chequeados por el periodista a cargo.

El lunes 27 de julio, un vagón se incendió en la estación Santa Isabel de la Línea 5 del Metro de Santiago. Bomberos controló el fuego durante la noche; la estación amaneció cerrada para retirar escombros. Al día siguiente, el gerente corporativo de Planificación y Clientes de Metro, Carlos Melo, entregó el dato que explica buena parte de esta historia.

El tren siniestrado era un NS-74, que inició operaciones en septiembre de 1974 –el modelo más antiguo de la flota– y que había salido hacía poco tiempo de un proceso de overhaul, el mismo programa de mantenimiento mayor pensado para extender su vida útil una década más.

Las causas del incendio aún se investigan. Metro asegura que las condiciones eléctricas y de la vía “están completamente garantizadas” y que la Línea 5 opera con normalidad. Pero el episodio reabre una pregunta que ya estaba planteada antes del fuego. ¿Cuál es el real estado de estos trenes?

En 2019, cuando el proyecto de overhaul comenzó, se detectó algo que no estaba en los planes, una sustancia extraña: el asbesto

Ignacia Estay (20) lleva dos años viviendo en Maipú. Todos los días se traslada en la línea 5 del Metro de Santiago, desde Plaza de Maipú hasta Baquedano. El trayecto dura unos 40 minutos. A veces le toma diez minutos más, porque prefiere esperar a que pase un tren con carros de los nuevos antes que subirse al viejo modelo Santiago 1974, NS-74. “Me molesta mucho el ruido de esos trenes, porque soy sensible de oído. A veces lo dejo pasar, pero llega otro viejo y me rindo. Subo nomás”, explica.

Estay dice que se compró unos audífonos con cancelación de ruido, para amortiguar el sonido, pero ni eso ayuda: “Como la mayoría no tiene aire acondicionado, siempre llevan las ventanas abajo y se genera una corriente de viento con una bulla muy desagradable”, comenta.

Los carros NS-74 representan hoy el 48,97% del total de la flota de trenes en la Línea 5 del Metro. Llegaron desde Francia en 1973 y recorrieron la línea 1 por once años, desde su inauguración en 1975 hasta 1996, cuando fueron reemplazados progresivamente por el modelo NS-93. El año 2011 se iniciaron las conversaciones para un posible reemplazo por su antigüedad, infraestructura y diseño. Desde ese año también se hicieron reformas para adaptarlos a la vida santiaguina del siglo XXI.

En 2019 comenzó el proyecto Overhaul, que contempla una serie de reparaciones y mejoras, para alargar diez años la vida útil del modelo NS-74.

A grandes rasgos, lo que contempla el overhaul es un cambio completo del piso de los trenes; reparándose la estructura de éste, dejándolo con cero corrosiones, las que han sido provocadas por el contacto con el agua. También se está cambiando el cableado, los mecanismos de accionamiento de puertas, la estructura de unión caja bogie, entre otras intervenciones que son claves para la extensión de la vida útil de los trenes.

A través de un mail Metro de Santiago informó sobre el asbesto que: “todos los elementos identificados han sido gestionados bajo estrictos protocolos y se encuentran en condiciones seguras, debidamente encapsulados y con procesos autorizados por la autoridad competente”.

Desde la entidad añadieron que el asbesto solo se encuentra en el techo de los carros.

El asbesto es un mineral que se usó desde 1935 hasta 2001, cuando se prohibió en Chile. Era fabricado por la empresa Pizarreño por ser un resistente aislante térmico y de bajo costo. Según el Censo de 2002, un 42% de las viviendas sociales en el país contenía asbesto en su construcción. Frente a la evidencia de su toxicidad, el Estado decidió prohibir su uso, producción y comercialización.

Uno de los problemas del asbesto es que, cuando se deteriora, libera fibras microscópicas que, al ser inhaladas, pueden causar enfermedades graves como asbestosis, cáncer de pulmón y mesotelioma. Mientras el material permanece encapsulado y sin daños, el riesgo de exposición es nulo; el problema surge en el caso de que esa capa protectora se rompa o se vea comprometida.

Carolina Herrera, médico broncopulmonar, advierte sobre los efectos de la exposición a este material: “Se aloja en las vías respiratorias, se mantiene ahí y nunca se puede eliminar”, explica la especialista.

Las patologías que el asbesto puede provocar suelen desarrollarse de forma lenta, incluso décadas después de la exposición. Sobre el manejo del material, Herrera es categórica: “Aunque no lo toques, lo vas a aspirar. El retiro del asbesto es lo indicado”, asegura.

También hace una lista de las enfermedades posibles: asbestosis, mesotelioma y cáncer de pulmón o de pleura. Dados los riesgos, el asbesto está prohibido en 55 países, incluido Chile. En los trenes NS-74, el material permanece encapsulado bajo condiciones seguras (aseguran desde Metro), aunque su presencia sigue siendo objeto de cuestionamiento.

“El asbesto está presente en los coches modelo NS74, correspondientes a los trenes más antiguos con los que Metro de Santiago inició sus operaciones en la Línea 1 en 1975. Este material en condiciones normales de funcionamiento no representa un riesgo ya que se encuentra encapsulado”, indicó La Seremi de salud Metropolitana en un comunicado emitido el 30 de julio.

Modelo NS-74 en la estación Baquedano del Metro

Ariel López, ingeniero especialista en movilidad y diseño de sistemas de transporte de la Universidad de Chile, dice que durante el proyecto Overhaul se les retiró gran parte del asbesto a estos trenes de Metro de Santiago. Pero una parte no es el todo y, según López, esta sustancia es altamente peligrosa cuando hay accidentes, como el que se produjo el lunes 27 en la estación Santa Isabel.

López recuerda otro siniestro, el de la estación San Joaquín, en septiembre del año pasado: “Parte de este asbesto se quemó y los trabajadores que atendieron el siniestro no tenían mascarillas ni elementos de protección. Tampoco se les informó a los pasajeros”, explica.

Según el ingeniero López, el fabricante Alstom no recomienda un uso tan prolongado de los carros, aunque también los NS-74 sirven como ejemplo para nuevos clientes de lo duraderos que son sus trenes. Advierte que el gran peligro es que, cuando fallan, fallan estrepitosamente. No están para rendir en horarios de alta demanda.

Katherine Torres (45) fue conductora de Metro de Santiago desde 2009 a 2019. Se declara fanática del modelo NS-74: “Es el mejor tren en boca de muchos conductores, el más fiel. A mi parecer, Metro nunca se desharía de ellos”, comenta.

En sus años de servicio, condujo trenes NS-74 y NS-2004 en la línea 2 y línea 5. Para ella, estos trenes son los mejores en casos de emergencia porque son menos tecnológicos: “No hay que tener mucha destreza para manejarlo. En un temblor, en una contingencia, es de fácil operación”, argumenta.

Torres cuenta que cuando comenzó a trabajar no fue informada por Metro de que Los NS-74 contienen asbesto: “Siempre es preocupación del sindicato la salud de los conductores, pero no recuerdo que se me haya informado, ni que haya sido tema tampoco”, explica. Sabe de la peligrosidad del asbesto, pero no le preocupa: “Estos trenes llevan tantos años. Se les hace una mantención permanente y de buena calidad”, explica.

Desde Metro indican que los trenes NS74, que “corresponden a la primera generación de material rodante de Metro de Santiago”, son empleados en la Línea 5 acorde “a criterios operacionales como a la estrategia de mantenimiento —que es realizada íntegramente por Metro— y a las habilitaciones técnicas de los conductores”.

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