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Álvaro García (PPD), exbiministro de Economía y Energía de Gabriel Boric. Foto: The Clinic.

Política

20 de Julio de 2026

“Mirar los errores propios”: El documento del exministro Álvaro García en el que hace un llamado a renovar el Socialismo Democrático

Luego del conflicto que abrió el acuerdo entre los senadores del PPD y el Gobierno, la comisión política del partido encomendó al exministro liderar un trabajo para ordenar el debate interno y proyectar una hoja de ruta para el Socialismo Democrático. En un texto al que accedió The Clinic, García plantea que el progresismo dejó de hablarle al país desde los valores, advierte sobre el avance del populismo y llama a reconstruir un "contrato valórico y emocional" con la ciudadanía.

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Fue el lunes, cerca de las 20:00 horas, cuando los miembros de la comisión política del PPD comenzaron a conectarse desde sus computadores y teléfonos a la reunión telemática convocada por el presidente del partido, Raúl Soto.

El objetivo era alinear a la colectividad de cara a la votación de la megarreforma en el Senado, que se realizaría el miércoles, y contener los flancos que había abierto el acuerdo alcanzado por los senadores del PPD con el Gobierno sin conocimiento previo de la directiva.

Sin embargo, la cita tuvo un segundo propósito. A la reunión se incorporaron el exministro de Economía y Energía del gobierno de Gabriel Boric, Álvaro García, y el exdirector del FOSIS Nicolás Navarrete. Ambos realizaron una presentación sobre los efectos políticos de la megarreforma, plantearon la necesidad de construir una agenda de largo plazo para el Socialismo Democrático y recibieron un encargo de la comisión política: elaborar un mecanismo que permitiera ordenar el debate interno y evitar episodios como el protagonizado por los senadores del partido.

Ese mandato no se limitó a redactar un documento. También implicó asumir un rol en la conducción de la discusión programática del PPD y del Socialismo Democrático. Como primer paso, García elaboró un texto titulado “La renovación pendiente del socialismo democrático”, al que tuvo acceso The Clinic.

El exbiministro Álvaro García asumió la cartera de Economía cuando ya era ministro de Energía, tras la llegada de Nicolás Grau a Hacienda. Foto: Francisco Paredes / The Clinic.

“El progresismo confundió representar causas justas con hablarle solo a grupos ya convencidos”

El documento, firmado por García y de dos páginas de extensión, parte de una premisa: el progresismo no volverá a ser mayoría únicamente mediante mejores políticas públicas o una mejor gestión técnica. Para recuperar el respaldo ciudadano, sostiene, “necesita recuperar una voz valórica y preguntarse si los valores que históricamente lo hicieron mayoritario siguen hablándole al Chile de hoy”.

En esa línea, reconoce que el Socialismo Democrático perdió terreno no solo porque sus adversarios hayan sido más eficaces, sino también porque “empobreció su propia propuesta”. A juicio del exministro, el progresismo terminó privilegiando un discurso técnico por sobre uno valórico. “Todo eso importa, pero no basta”, resume.

García sostiene que “la derecha extrema y populista ha sido más audaz” al capitalizar emociones como “el miedo, la rabia y el resentimiento” para ofrecer orden, orgullo, nación y seguridad, fenómeno que, además, se ha visto amplificado por las redes sociales.

A su juicio, ello “degrada la democracia porque convierte conflictos reales en enemistades morales. Fortalece la polarización, dificulta los resultados y debilita aún más la confianza en las instituciones”.

El documento también plantea que los valores progresistas hoy se desarrollan en un escenario completamente distinto al que dio origen a ese proyecto político. “La democracia perdió prestigio, la conversación pública se polarizó, la inmigración preocupa y el individualismo y el esfuerzo propio ganaron fuerza en sectores que no siempre se sienten convocados por el lenguaje progresista tradicional”, escribe.

Álvaro García asumió como biministro en agosto del 2025. Foto: Agencia Uno.

El rol del progresismo y la necesidad de “mirar los errores propios”

En ese contexto, García sostiene que el progresismo necesita “una renovación más exigente”. A su juicio, no basta con reivindicar los valores históricos, sino que es necesario preguntarse cómo son comprendidos por la ciudadanía actual.

“El progresismo puede defender valores correctos, pero hacerlo en un idioma que ya no convoca. Debe definir qué valores defiende y escuchar cómo se manifiestan en Chile. Solo así la dignidad, la igualdad, la libertad o la seguridad pueden volver a ser una promesa común”, afirma.

Al mismo tiempo, sostiene que esa renovación no implica abandonar la elaboración de políticas públicas, sino dotarlas de un sentido político y valórico. Las reformas, plantea, no deben presentarse únicamente desde una lógica técnica, sino explicar “qué valor encarnan, a qué experiencia ciudadana responden y qué forma de vida común ayudan a construir”.

El exministro también plantea que este proceso “exige mirar los errores propios”. En esa línea, sostiene que el progresismo “confundió representar causas justas con hablarle solo a grupos ya convencidos. Las identidades importan, pero si no se articulan en un lenguaje común pueden fragmentar la política democrática y alejar a quienes comparten aspiraciones de justicia”.

A partir de ello, propone volver a articular conceptos que, a su juicio, el progresismo ha tendido a presentar como incompatibles: “Seguridad con derechos, crecimiento con justicia, libertad con protección social, reconocimiento de las diferencias con ciudadanía común, responsabilidad fiscal con ambición transformadora, orden público con democracia y derechos humanos, apertura al mundo con cohesión social y solidaridad con valoración del esfuerzo”.

En ese marco, García sostiene que el Socialismo Democrático solo volverá a ser mayoría si logra conectar sus propuestas con una “promesa valórica creíble”. Esa tarea, advierte, no pasa por sumar políticas públicas ni por recurrir a la “nostalgia por los mejores momentos”, sino por reconstruir “un contrato valórico y emocional con la ciudadanía”.

Por ello, afirma que el desafío consiste en traducir esos valores a la vida cotidiana y conectar con las emociones de la ciudadanía, diferenciándose del populismo, que “las convierte en culpables y enemigos”, mientras que el Socialismo Democrático debe transformarlas en “energía reformadora”.

La unidad del progresismo

El documento también plantea la necesidad de construir una “arquitectura común” entre las distintas fuerzas del progresismo. “Estas no tienen la misma historia ni el mismo lenguaje; pero si aspiramos a construir mayoría necesitamos reconocernos en valores compartidos. Ese debe ser un primer trabajo común”, señala.

García sostiene que no basta con declarar esos principios, sino que deben reflejarse en la práctica política. “La renovación valórica exige coherencia, presencia territorial, liderazgos exigentes, escucha, cumplimiento, lenguaje claro, acuerdos responsables y capacidad efectiva de gobernar”, concluye.

Por ello, afirma que construir un nuevo relato valórico resulta “indispensable para renovar el Socialismo Democrático y recuperar el espacio de representación ciudadana que hemos perdido”.



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