
Política
24 de Julio de 2026Diputada Claudia Mora (RN): “No es momento para que el Gobierno se enfoque en temas valóricos”
La parlamentaria, integrante de la comisión de la Mujer, sostiene que La Moneda debe fomentar su agenda de natalidad en el Plan Chile Renace, en el que alienta a que la primera dama tenga un rol crucial. También critica el proyecto "Escucha su corazón", que contó con la firma de su compañera de bancada, y relata su tratamiento de 10 años para poder ser madre, en vista de que la maternidad subrogada ha comenzado a ser debate en el Congreso. "Cuando es porque quieres ser madre de verdad, sí; cuando quieres hacer lucro, por ningún motivo", señala.
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Tres comisiones legislativas son las que integra la diputada Claudia Mora, integrante de la bancada de RN en la Cámara: Emergencia, desastres y bomberos, Gobierno Interior, nacionalidad, ciudadanía y regionalización, y Mujeres y equidad de género.
Si bien la emergencia climática en la zona centro del país ha provocado que la discusión se traslade hacia allá en los últimos días, hay un tema que a Mora le preocupa especialmente como mujer: la natalidad.
“Es un tema país y no está teniendo la urgencia que corresponde“, dice la parlamentaria, en esta entrevista con The Clinic, que se sometió durante 10 años a un tratamiento para ser madre.
En estas líneas también apunta a que el Plan Chile Renace, del Gobierno, requiere una mayor promoción, así como también que sus integrantes —entre ellos la primera dama, Pía Adriasola— se reúnan más seguido para dar con medidas efectivas que incrementen los nacimientos en el país.
Mora es promotora de construir una bancada parlamentaria transversal, sin lógicas ideológicas ni valóricas, que funcione en paralelo a la mesa técnica del Gobierno.
Asimismo, manifiesta sus aprensiones con el polémico proyecto de “Escucha su corazón“, de autoría libertaria y republicana, que proponía que las madres que se sometieran a un aborto, al que sólo se puede acceder por tres causales (violación, invariabilidad fetal y riesgo de vida para la madre), escucharan los latidos del feto antes de realizar la interrupción del embarazo.
—¿Cómo se tomó RN el proyecto?
—Como partido no hemos conversado con cada diputado sobre qué piensa sobre este proyecto. Lo que sí considero es que es un mal proyecto. Es volver a revictimizar a las mujeres que ya tomaron su decisión en estas tres causales de hacer un uso legal de las atribuciones. Es hacer sufrir más a la mamá, no tiene ningún sentido.
Yo le hice saber eso a algunos diputados de mi bancada y que este proyecto no lo iba a aprobar. Al primero que le informé fue a Diego Schalper, quien fue super respetuoso y le hizo sentido. Además somos dos mujeres en la bancada así que tienen que escucharnos.
—Justamente la otra mujer que hay en la bancada de RN, la diputada Ximena Ossandón, dio su firma. ¿Habló con ella?
—No, no pude conversar con ella sobre el proyecto, pero sí entiendo que lo firmó y que después asumió públicamente que lo hizo sin leer la última parte, por lo que se retractó y quitó su apoyo. Las únicas dos mujeres del partido, en ese sentido, estamos bien alineadas en la definición.
Ahora, RN es un partido bien transversal: tenemos personas católicas, conservadores, liberales, pero esa es la gracia de nuestro partido. Si hay un diputado que piensa distinto a mí, no será crucificado ni nada, pero ojalá escuchen a las mujeres de RN y cuál es nuestra postura sobre el proyecto.
—¿Hay crueldad en la propuesta?
—Es volver a revictimizar a las mujeres. Está muy mal enfocado el proyecto. Además, sobre las tres causales ya está legislado, entonces volver a la discusión valórica de todo esto no tiene ningún sentido. Nos tenemos que enfocar en otra cosa, que es el Plan Chile Renace. Eso debería estar en los titulares y no el de “Escucha su corazón”.
Mora sobre Plan Chile Renace: “Hasta la primera dama podría ser el rostro de una política pública en esta materia”
—¿Qué valor le ve a ese plan?
—Debe ser una de las prioridades máximas de este Gobierno. El Presidente Kast debe ponerse como meta dejar un legado en Chile en materia de recuperación de la natalidad. Tiene que ponerle el mismo esfuerzo, ímpetu que tuvo con la megarreforma y hoy no estar conversando sobre el proyecto de los latidos, sino de la natalidad de este país.
Tengo varias ideas y de hecho quizás hasta la Primera Dama podría ser el rostro de una política pública en esta materia, algo que sea mucho más agresivo, no con solo una mesa técnica que se juntan una vez al mes, que será hasta diciembre. Entiendo que tenemos que focalizarnos mucho más en eso. No basta con ofrecer bonos, también se debería brindar acompañamiento psicológico a las mujeres o a las parejas que tienen miedo a ser padres. Hoy hay un miedo al compromiso de por vida con los hijos y eso no se está abordando.
—¿Habría esperado que el Gobierno tomara una distancia más explícita con el proyecto de los latidos?
—La verdad es que hoy la crisis de natalidad es mucho más que un tema valórico y no se puede quedar invisibilizada sobre una discusión sobre el aborto. En eso nos tenemos que enfocar. No sólo eso, y lo digo como experiencia: el tema económico, psicológico y de acompañamiento es super importante.
Pero hoy tampoco se aborda las miles de parejas que no pueden ser padres por razones reproductivas. Yo soy una de esas mamás que no pudo tener hijos, estuve diez años en tratamiento con dos operaciones de por medio y son tratamientos carísimos. Esto debería ser una política pública porque muchas mujeres quieren ser mamás y no tienen los medios para el tratamiento que corresponde.
Maternidad subrogada: “Cuando es porque quieres ser madre de verdad, sí; cuando quieres hacer lucro, por ningún motivo”
—También hay un debate sobre la maternidad subrogada…
—Como política pública, prohibir la maternidad subrogada por temas valóricos o creencias religiosas no me parece en la absoluto. Está bien cuestionarla cuando el afán es económico o el lucro, pero cuando es altruista y sirve como mecanismo para mujeres que no pueden tener un hijo en su vientre, no me cierro al tema, al contrario. Y lo digo por la experiencia de una mamá que no podía tener hijos. Es muy fácil estar en contra de estos proyectos cuando no se ha estado en esa situación.
—Es el lucro lo que genera mayor tensión.
—Obviamente que lucren con esto no corresponde, pero si la única opción de una persona o pareja o matrimonio, compuesto por hombres también, quieren ser padres y tener una familia, ¿por qué cerrarles la puerta a este tipo de metodologías? No corresponde. Muchas personas viajan al extranjero para hacerlo… Hay que separar el tema de la maternidad subrogada: cuando es porque quieres ser madre de verdad, sí; cuando quieres hacer lucro, por ningún motivo.
—El tema debe de ser complicado de abordar para republicanos o incluso la UDI. ¿Se ha acercado con ellos para poner sobre la mesa esta discusión?
—La verdad es que este tema ni siquiera lo he conversado con mi jefe de bancada. En algún minuto nos tocará hablar con nuestros aliados, pero independiente de que cada uno tenga su posición, a mí no me moverán ni medio metro de mi pensamiento, porque cuando uno está en una posición en la que quiere ser madre y, por el motivo que sea, no puedes hacerlo… Es fácil opinar desde la lejanía, pero cuando uno lo vive. Yo estuve 10 años en tratamientos, entonces es un desgaste emocional, económico, la misma sociedad te presiona. Hasta mi hermana me dijo una vez: “Claudia, si te puedo prestar mi vientre para que seas madre, cuenta conmigo”.
Hay que tener una conversación importante con nuestros aliados, pero defendiendo nuestras posiciones y dando a conocer nuestras vivencias también.
—El tema en algún momento también tendrá que ser planteado al Presidente.
—Ya nos hemos juntados en dos oportunidades con él, ya sea a cenar o desayunar, para plantear nuestras inquietudes como bancada. Si en algún minuto se tocan estos temas en un nuevo encuentro con el Presidente, no tengo ningún impedimento en darle mi posición, para nada, y que él sepa y que también ellos se abran en estos pensamientos. La crisis de natalidad es mucho más que un tema valórico. Hay que dejarla de lado. No es momento para que el Gobierno se enfoque en temas valóricos.