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Tendencias

28 de Julio de 2026

Psicólogo explica por qué algunas funas terminan en amenazas: “Hay personas que se abanderizan de manera tan absoluta que están dispuestas a amenazar”

El presidente del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de Chile, Marcelo Urra, aborda el impacto de las funas en redes sociales, la diferencia entre crítica y condena pública, y el aumento de mensajes amenazantes en casos virales como el de la influencer Josefa Sáez.

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La semana pasada hizo noticia una influencer luego de que junto a su padre compartieran un video alimentando a su perro con wasabi. Luego, se viralizó otro registro donde se ve a un loro exótico al que la joven sugirió “cortarle las alas”. El caso encendió las alarmas de muchas personas en redes sociales, incluyendo fundaciones animalistas que expresaron su preocupación por el bienestar de los animales.

Tras la ola de criticas, la influencer subió un video desde su cuenta de TikTok pidiendo disculpas por la situación, diciendo que “mi papá no lo hizo con querer, fue de inocente, no sabía que lo que estaba haciendo estaba mal”.

“Me da lata que nos crucifiquen por un acción y que lleguen a pensar que somos así, cuando yo les he mostrado a mi familia, mis hermanos, mi vida”, agregó. La creadora de contenido también se lamentó, debido a que ha recibido mensajes con amenazas.

Esta no es la primera vez que una situación como estas ocurre. En Chile, hay una larga lista de influencers que han sido “funados” en redes sociales. Los creadores de contenido conectan con su audiencia al mostrarse cercanos, al exponer gran parte de su vida en redes sociales. Sin embargo, esta es un arma de doble filo, y en muchos casos, estas “celebridades” dicen o hacen algo que el público percibe como negativo, y las críticas se transforman rápidamente en funas masivas que pueden llegar, incluso, a ser amenazas de muerte.

The Clinic conversó con el presidente del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de Chile, el psicólogo social Marcelo Urra, quien explica las razones detrás de este linchamiento digital, y critica duramente el entorno en redes sociales, derivado de una debilidad en las normal sociales donde se deshumaniza el desprecio y algunas personas sienten que cualquier reacción está permitida.

¿Qué diferencia una funa de una crítica legítima?

—La crítica parece una respuesta razonable frente a una situación en la cual una determinada persona o un grupo de personas manifiestan algún tipo de discrepancia respecto de algo. En el caso de la funa, hay un proceso mucho más unilateral, no solamente de evaluación negativa, sino también de condena, en el cual no hay tiempos ni modo para que la otra persona pueda responder o defenderse.

Eventualmente podría justificarse en casos más o menos conocidos en los cuales ha habido impunidad, pero a veces, no necesariamente se da en esos casos y se destruyen vidas de personas públicamente.

—¿Qué es lo que motiva a la gente a hacer amenazas de violencia e incluso de muerte durante una “funa”?

Todos los seres humanos necesitamos juicios respecto de cuestiones que nos resultan buenas o malas, es inevitable y hay un contexto sociocultural además que establece cuáles son los parámetros de qué es lo que está bien o qué es lo que está mal.

El punto es, en qué medida la sociedad efectivamente es la que ha establecido esos parámetros. En realidad, es una búsqueda permanente de establecer aquello que está bien o mal respecto de cualquier cosa, aunque sea insignificante.

En esos términos yo diría que hay un mundo en el que se establece una métrica respecto de quienes son en redes sociales, en las cuales hay personas que están dispuestas a hacer cualquier cosa, o lo que esta métrica establezca, para poder aparecer en redes sociales.

Cuando ese efecto es conseguido y al mismo tiempo esa persona emisora cometa algún error, alguna falta, algo que resulte cuestionable, las personas con menos seguidores intentan colgarse de estas anomalías periféricas e intrascendentes para hacer los comentarios más turbios y radicales con tal de obtener algún tipo de prebenda en el sentido de más lee gusta, ya sean favor o en contra de lo mismo.

En el fondo yo diría que hay un deseo muy intenso y muy generalizado para un cierto grupo de la población de encontrar un cierto grado de propósito vital, en la medida que se obtiene algún tipo de reconocimiento en redes sociales, incluso aunque no seas tú quien aparece siendo el que está apareciendo.

Pero hay gente en estos casos que no hace llamados públicos, sino que se dedican a enviar mensajes a la persona, directamente amenazándolos de forma privada…

En ese caso, que efectivamente también existe, hay personas que se abanderizan de manera tan absoluta respecto de algo que entonces, incluso en privado, están dispuestas a amenazar a otro, a cometer el delito, de amenaza, de asediar a otros seres humanos.

En esos términos de defender hasta las cuestiones más mínimas y tal vez eventualmente intrascendentes, se transforma en una cuestión vital determinante para cualquier ser humano y que lo puede llevar a cometer excesos o delitos respecto a otra persona porque transgredió algo, que tal vez no es tan trascendente al lado de las otras cosas que públicamente sí sabemos que pueden ser trascendentales como un genocidio, por ejemplo, pero que, sin embargo, movilizan menos que esta otro tipo de situaciones más cercanas, más domiciliarias.

El experto explica que la sociedad ha dado un paso involutivo, donde prima una percepción de que “todo da lo mismo e incluso resulta valioso que uno pueda despreciar a determinado grupo de personas, determinadas minorías, personas que tienen determinado tipo de características, etcétera”.

Detalla que hay una condición humana de establecer lo que está bien o mal, pero que la gente “lo hace a partir del metro cuadrado. Es decir, lo que se ve en el teléfono”.

A raíz de las críticas en internet, la marca Falabella confirmó a The Clinic que decidió terminar el contrato con la influencer Josefa Sáez, y con otra creadora de contenidos que había confesado en un podcast que alimentaba a su mascota con colillas de cigarro en su adolescencia, argumentando que “ambos episodios atentarían contra los valores de la marca”.

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