Carta a la directora: Conducir a alta velocidad no es un espectáculo
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Nuevamente hemos visto con preocupación la difusión en redes sociales de registros asociados a una conducción a velocidades muy superiores a las permitidas. Esto debe llevarnos a reflexionar sobre la gravedad de normalizar o exhibir este tipo de conductas como si fueran una forma de entretenimiento.
No es fácil construir una cultura de seguridad vial cuando la irresponsabilidad se presenta como espectáculo. Conducir temerariamente implica desconocer la responsabilidad que cada persona tiene con su propia vida y con la de quienes comparten la ruta, incluidos pasajeros, otros usuarios, trabajadores y comunidades cercanas. Una decisión de este tipo puede provocar consecuencias irreparables en apenas unos segundos.
Ninguna infraestructura, tecnología o campaña puede sustituir la responsabilidad individual de quien conduce. La seguridad vial es una tarea compartida que requiere respetar las normas de tránsito, atender a las condiciones de la ruta y cumplir las velocidades máximas permitidas.
Convertir la conducción temeraria en contenido para redes sociales contribuye a trivializar un riesgo que puede costar vidas. Ninguna publicación, desafío o exposición pública justifica poner en peligro a quienes utilizan nuestras carreteras.
