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4 de Septiembre de 2026Zoom a la electromovilidad en la ciudad del futuro: La brecha entre el deseo de electrificación y la realidad urbana en Chile
La electromovilidad en Chile avanza como una meta prioritaria de movilidad urbana. Según el estudio de Volvo Cars Chile y Cadem, el 77% elegirá un vehículo electrificado a cinco años, aunque persisten importantes brechas en la infraestructura de carga domiciliaria y regional.
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EN RESUMEN: PUNTOS CLAVE
- Transición en aceleración: La preferencia por modelos a combustión caerá del 20% actual al 16% en un horizonte de cinco años, mientras la intención de compra por electrificados alcanzará el 77%.
- El nudo crítico de la vivienda: Un 66% de las personas declara que no podría cargar un auto eléctrico en su casa hoy, cifra que se eleva al 82% en el caso de los departamentos.
- Demanda de rol público: El 63% identifica al Gobierno como el principal actor para impulsar esta tecnología, exigiendo mayor infraestructura pública en regiones.
La electromovilidad en Chile registra una acelerada adopción en la intención de compra, donde el 77% de las personas elegirá un vehículo eléctrico o híbrido en los próximos cinco años, según el estudio de Volvo Cars Chile y Cadem. Sin embargo, la transición enfrenta importantes desafíos de infraestructura urbana, destacando que el 66% de los chilenos no cuenta con factibilidad de carga en su vivienda.
La electromovilidad en Chile ha dejado de ser una conversación técnica sobre motores o baterías para convertirse en un debate de fondo sobre la calidad de vida urbana y la planificación del país. Los datos recogidos por la consultora Cadem junto a Volvo Cars Chile, mediante un levantamiento cuantitativo realizado entre el 28 de julio y el 4 de agosto de 2026 sobre 1.000 casos ponderados nacionalmente, muestran que la ciudadanía proyecta sus ciudades del futuro con aire limpio y menor ruido, ubicando al transporte limpio como un eje central de esta transformación.
¿Cómo afecta esta tendencia al mercado automotriz en Chile? La respuesta radica en la acelerada evolución de la intención de compra. En el escenario actual, un 59% de los encuestados optaría por una alternativa electrificada (sea híbrida o 100% eléctrica) frente a un 20% que aún prefiere la combustión tradicional a gasolina o diésel. Sin embargo, al proyectar la decisión hacia los próximos cinco años, la adopción de tecnologías electrificadas escala al 77%, desplazando a los combustibles fósiles a un marginal 16%.
Los vehículos híbridos: el puente ideal hacia la electrificación
El estudio “Zoom a la electromovilidad en la ciudad del futuro” revela además que el paso hacia las cero emisiones no será necesariamente un salto al vacío. Casi la mitad de los consultados (47%) percibe a los vehículos híbridos como la tecnología puente ideal para iniciar el proceso de transición gradual. En tanto, cerca de una de cada cinco personas (28%) sostiene que se debe avanzar directamente hacia los modelos totalmente eléctricos, y solo un 19% considera que la combustión seguirá siendo la opción más práctica a largo plazo.
Un factor decisivo que acelera esta inclinación es la experiencia directa de uso. Entre quienes ya han viajado o conducido un automóvil eléctrico, tres de cada cuatro personas evalúan la experiencia como significativamente superior a la de un vehículo térmico convencional, demostrando que el contacto práctico derriba los prejuicios sobre la tecnología. “La experiencia con un vehículo eléctrico aparece asociada a una evaluación muy favorable y, al mismo tiempo, la electromovilidad comienza a incorporarse en la forma en que los chilenos imaginan sus ciudades”, explica Roberto Izikson, Gerente General de Cadem.
¿Está la infraestructura de Chile lista para la electromovilidad?
A pesar del contundente respaldo ciudadano, donde un 79% apoya que el país avance de manera generalizada hacia el transporte eléctrico, las condiciones territoriales e inmobiliarias presentan un marcado retraso. De hecho, siete de cada diez chilenos perciben que la ciudad donde viven está lejos de convertirse en ese entorno sostenible que imaginan para el año 2035, fecha en que un 97% exige aire limpio y un 88% espacios urbanos silenciosos.
La barrera económica sigue liderando las razones de abstención, con un 53% que señala el alto precio de compra inicial como el obstáculo principal. No obstante, este factor convive con un análisis costo-beneficio cada vez más sofisticado: cuatro de cada diez personas afirman que la mayor inversión inicial en un auto eléctrico se amortiza a mediano plazo gracias al menor gasto operacional en energía y mantenimiento preventivo.
El verdadero cuello de botella estructural se traslada al entorno privado y residencial. Según el informe, dos de cada tres chilenos (66%) no disponen de la factibilidad técnica ni espacial para cargar un vehículo eléctrico en su hogar. La situación alcanza un punto crítico entre los habitantes de departamentos, donde el 82% afirma no tener la opción de conectar un auto en su edificio.
¿Y qué ocurre con las regulaciones urbanísticas?
Esta desconexión entre el deseo de compra y la factibilidad técnica genera un dilema operativo: ¿podrán las normativas inmobiliarias y las redes eléctricas responder a tiempo? La expectativa ciudadana es clara, ya que un 57% confía en que las viviendas terminarán adaptándose, mientras un abrumador 82% exige normas urbanísticas que obliguen a los desarrollos inmobiliarios nuevos a incluir cargadores desde su construcción.
El análisis territorial expone además profundas inequidades entre la capital y las regiones. Mientras que en la Región Metropolitana un 55% considera que existen las condiciones requeridas para la electromovilidad, en la Región de Valparaíso dicha percepción se desploma a solo un 16%. Por este motivo, el 88% de los encuestados sostiene que el Estado debe financiar infraestructura pública en regiones y garantizar cobertura territorial completa antes de promover la masificación del parque automotriz eléctrico.

El rol del Estado y los incentivos de mercado
Los chilenos no conciben la transición electro-móvil como un esfuerzo individual o exclusivo del mercado automotor privado. El 63% de los encuestados señala que el Gobierno debe asumir el rol protagónico en la conducción de este proceso, desplazando a las marcas automotrices (18%), a los propios consumidores (12%) y a los municipios (8%).
“Las personas ya relacionan la electromovilidad con la calidad del aire y la ciudad en que quieren vivir. El desafío ahora es que esa aspiración se transforme en una alternativa real y cotidiana, lo que exige infraestructura de carga, viviendas preparadas y un ecosistema que acompañe la transición en todo Chile”, destaca Patricio Norambuena, Encargado de Electromovilidad de Volvo Cars Chile.
Para dinamizar la adopción, los usuarios identifican estímulos clave: un 80% aumentaría sustancialmente su disposición a comprar un auto eléctrico si pudiera acceder a gratuidad en puntos de carga públicos, rebajas tributarias o de precio inicial, y una densa red de cargadores rápidos en autopistas y carreteras interurbanas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la principal barrera para comprar un auto eléctrico en Chile?
El precio inicial de compra es la barrera principal para el 53% de los chilenos, seguido por la falta de cargadores públicos (35%) y la imposibilidad técnica de cargar el vehículo en la propia vivienda (23% global y 82% en departamentos).
¿Qué porcentaje de chilenos prefiere autos eléctricos o híbridos a cinco años?
El 77% de los chilenos declara que es más probable que su próximo vehículo a cinco años sea híbrido o 100% eléctrico, mientras que la preferencia por autos a combustión cae al 16%.
¿Quién según los encuestados debe liderar el impulso a la electromovilidad?
El 63% de la población considera que el Gobierno debe asumir el rol principal mediante políticas públicas, normativas e incentivos fiscales, por sobre las marcas privadas (18%) y los consumidores (12%).



