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Josefina Montané se convierte en Marilyn Monroe: “Mi primer personaje también era una bomba sexy y eso no me lo he podido sacar”

Obsesionada con Marilyn Monroe desde hace años, la actriz prepara una obra que verá la luz este 23 y 24 de septiembre en Matucana 100. Hoy, fuera de pantalla, Montané se define como hiperactiva y empeñada en generar sus propios proyectos. También encuentra en la pintura un refugio íntimo: tiene un montón de obras que nadie ve, ni siquiera su pareja. Entre ese mundo interior y sus ganas de volver a ser vista, esta vez como Marilyn, transita su presente.

Por 5 de Septiembre de 2026
Fotos: Felipe Figueroa / The Clinic
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En los estacionamientos de la Casa de la Cultura de Ñuñoa, un camión rojo y una retroexcavadora trabajan en el lugar, rompiendo con la tranquilidad del parque. Josefina Montané apunta directamente al camión, que lleva en una de sus puertas un esténcil con la figura de Marilyn Monroe.

—¿Viste? Está en todos lados —dice, reafirmando el estatus de musa de los trabajadores y de figura pop de Marilyn, la superestrella mundial que cambió la industria del entretenimiento y con quien Montané desarrolló una obsesión que ahora transforma en un espectáculo en vivo.

“Gracias a Marilyn, yo creo que soy actriz. Al leer su biografía y seguir investigando su vida, viendo sus imágenes, pensé: ‘Yo quiero eso, quiero ser actriz’”, explica Montané sobre la fascinación por la estrella que comenzó cuando su padre le trajo de Europa “Blonde”, la novela de Joyce Carol Oates que ficciona la vida interior de Norma Jeane.

Esta relación entre Montané y Monroe se materializa en “Marilyn, la vida de Norma Jeane“, protagonizada por la actriz chilena y dirigida por Franklin Athos Sepúlveda, que se estrenará en Matucana 100. La obra se aleja de la biografía tradicional y de la imitación para explorar la tensión entre Norma Jeane y Marilyn: entre la mujer y el personaje que creó para alcanzar sus sueños.

—¿En qué momento esta obsesión con Marilyn empezó a transformarse en una obra?

De a poco fui anotando ciertas curiosidades de su vida en las notas de mi celular. Ahí dije: “Esto se tiene que transformar en algo. Este estudio y esta obsesión no pueden ser en vano”. Y, claro, como estaba tan obsesionada, empecé como a psicosearme, como que Marilyn se me aparecía.

—¿Qué significa que Marilyn se te empezara a aparecer?

Es que estoy jugando con un personaje, con una persona que ya no vive, entonces igual estás invocando un poco de energías. Y dije: “Ya, si se me está empezando a aparecer, es que tengo que hacer algo con esto”.

Montané dice que hace cinco años comenzó a darle vueltas a la historia. Fue entonces cuando, en Mega, apareció en el programa “The Covers”, donde interpretó a Marilyn Monroe.

—¿Y ahí apareció la idea de hacer la obra?

Justo con Franklin teníamos esta misma fijación con Marilyn, entonces coincidimos. Los dos somos muy creativos y queremos hacer cosas. Y dijimos: “Hagamos una obra de teatro”. Empezamos a escribir. Primero era un guion de este porte, porque hay mucho que contar sobre Marilyn, mucho que decir sobre ella, sobre su vida. Y sí, pues, ya estamos ad portas de estrenar.

“Marilyn, la vida de Norma Jeane”, se estrenará en septiembre en Matucana 100.

—¿Y a nivel local encontraste otras actrices que hayan encarnado a Marilyn, otras obras de teatro o musicales?

Sí. Alejandro Goic hizo una obra que se llamaba “Mi Marilyn”, donde actuaba Carmen Barros, donde una Marilyn hacía un análisis de su vida. Entonces era como imaginarse una Marilyn que nunca murió. Bueno, esa referencia está en Chile a nivel de teatro y creo que no he visto nada más. Sí, en otras cosas, cuando Marilyn cumplió 90 años, se hizo en el Museo de la Moda una exhibición de sus vestuarios. Y ahí, obviamente, fui. Mi hija se compró un espejito.

—¿Hay algo que te haya resultado realmente impresionante de lo que ella hizo y logró? ¿Algo que te haya ayudado a entender mejor al personaje y por qué fue tan grande?

Lo más grande que tiene Marilyn es que, en los años 50, cuando las mujeres estaban muy encerradas y las actrices tampoco tenían mucha voz ni opinión sobre los personajes que interpretaban, ella era todo lo contrario. Se hartó de ser “la bomba sexy” y “la rubia ingenua” y dijo: “De verdad quiero ser actriz”. Se tomó muy en serio esa lucha, esas ganas de ser escuchada. Fundó su propia productora, le dijo que no a 20th Century Fox y se fue a Nueva York. Logró cosas impensadas para una mujer en los años 50 y, por lo mismo, es un gran referente.

—En lo personal, ¿con qué puntos de su historia sientes que hay un paralelo con tu vida y con tu carrera como actriz?

Con muchas cosas. Siento que me identifico bastante con Marilyn. Primero, porque las dos partimos siendo modelos. Yo partí siendo modelo en una época distinta a la de ella, pero todavía existían productores un poco frescolines y directores así cuando entré a la televisión. Creo que por ese lado la entiendo muy bien.

Han pasado 64 años desde que ella murió y, aun así, siento que muchas de esas temáticas siguen siendo actuales. Obviamente, después de 2018 las cosas han cambiado un poco, pero, desde ese punto de vista, creo que me identifico mucho con ella.

De hecho, leer su biografía y ver cómo funcionaba esta industria de hombres me hizo tomar conciencia de eso. No me imagino cómo habrá sido Hollywood, pero tenemos que trasladarlo a Chile y a cómo funciona nuestra industria. Me hizo tener mucho ojo con quién trabajar, a quién decirle que sí y a quién decirle que no, a partir de la experiencia de ella.

Mi primer personaje también era una bomba sexy. Sacarme eso….. no me lo he podido sacar (se ríe).

Foto: Felipe Figueroa / The Clinic

—Hay algo que parece transversal desde Marilyn hasta ahora: la industria, los productores y los directores siguen siendo, en su mayoría, hombres ¿Se te encasilló mucho en la imagen de la rubia sexy?

Sí, al principio. Fue difícil entender que yo tenía que separar esas cosas y ser muy drástica también. Me llamaban para entrevistas, fotos, lo que fuera, y siempre querían que apareciera en calzones o en topless. Y yo decía: “Ey, mi personaje es eso. Yo soy otra cosa”. Podría haber explotado ese lado y no sé qué hubiese pasado, pero yo tenía súper claro que quería ser actriz.

—La industria necesita esos personajes para esa especie de explotación entre entrevistado y medio de comunicación. Algunas personas entran en ese juego y otras no.

Sí, yo podría haber entrado fácilmente en ese juego.

—¿Y qué crees habría pasado si hubieses entrado en esa dinámica?

Me hubiese esfumado rápidamente. Pero yo tenía súper claro que quería ser actriz. Nunca he buscado ese reconocimiento, aunque siento que podría haber sido un camino fácil. Tomé el camino difícil porque quiero trascender, quiero que mi carrera trascienda, quiero aprender y, bueno, desafiarme. Con esta misma obra lo estoy haciendo, pero tirándome a los leones.

—Volviendo a los personajes en los que te encasillan, ¿qué personajes te gustaría hacer que todavía no te han permitido o no te han dado? Porque dicen: “Es rubia, tiene los ojos azules, tiene que hacer esto y no esto otro”.

Es que creo que no hay límites para interpretar personajes. Si me dices un personaje puntual, me encantaría ser Lady Macbeth, de Shakespeare, por ejemplo. Pero yo misma no puedo encasillarme. Me veo capaz de hacer cualquier personaje.

—Tu última teleserie fue “Amores de mercado”, han pasado dos años ¿Cómo fue tu última experiencia en televisión y qué rol sigue cumpliendo hoy en tu carrera como actriz?

—Bien. La experiencia fue buena. Siempre grabar es entretenido, interesante y también súper demandante. A mí me pasa que, cuando estoy en televisión, es difícil tener espacios creativos para desarrollar proyectos personales. A veces siento que el trabajo en televisión me queda corto. Quiero hacer cine, series, teatro, musicales. Pero, obviamente, si me llaman, tengo la fortuna y el privilegio de poder decir que sí o que no.

—En las teleseries de Mega hay algunas caras que se repiten bastante en sus producciones. ¿Te ha costado entrar en ese círculo más cerrado de actores y actrices que suelen estar en las teleseries del canal?

A mí la oferta me llegó de Mega, de hecho, después de “The Covers”. Creo que ahí me miraron y fue como: “Justo estamos buscando este personaje”. Hice el casting y quedé.

—¿Un poco sin buscarlo?

Sí, sin buscarlo.

—Hay un grupo de actores y actrices que se repiten bastante en las últimas teleseries.

Pero ya no existen actores contratados por Mega.

—Pocos, son muy pocos, pero sí creo que hay algunas caras que se repiten más que otras.

Sí. Me imagino que están cómodos grabando ahí, no sé, les gusta. Y ahora empezaron con las producciones verticales, que también es un formato nuevo. Mira, mientras se hagan cosas y mientras más se hagan, ojalá abrieran otros canales también, para que haya más trabajo para todos.

—Entonces, ¿la televisión va a seguir siendo un lugar donde quieres estar?

Me gusta mucho. Encuentro que se arma como una especie de familia durante seis meses. Veo más a mis compañeros que a mi familia, de verdad. Es muy intenso. Por eso, a veces, absorbe demasiado. Como te digo, no tengo estos espacios creativos que me gustan mucho. Igual, siempre estoy en cinco proyectos al mismo tiempo, porque soy muy inquieta. No aguanto estar haciendo solamente una cosa. Necesito estar creando mil cosas más: pintando, cantando, creando obras, cortos. Hace poco grabamos un cortometraje y un fashion film. Entonces, siempre estoy haciendo cositas.

—También pintas. ¿Qué lugar ocupa hoy el arte y la pintura en tu vida?

Cuando estoy colapsando. Ahí pinto. Hace tres días estuve pintando un cuadro. Ya empecé uno, entonces quiere decir que lo tengo que terminar. Tengo que buscar esos espacios y, claro, el arte empieza a aparecer cuando estoy en esta vorágine: se viene un estreno, hay mucho que sostener, mi cabeza está desconcentrada y necesito volver a mí. Es como una meditación activa pintar.

—¿Y qué haces con los cuadros cuando los terminas?

Los tengo guardados.

—¿Todos? ¿Los tienes guardados en una pieza?

Sí.

—¿Y no te gustaría algún día mostrarlos?

Cuando me muera.

—¿Cuántos tienes?

Tengo miles. Y en distintos formatos, porque ahora estoy pintando uno grande, pero también puedo pintar una lámina.

Foto: Felipe Figueroa / The Clinic

—Qué loco que queden ahí guardados como algo muy personal.

Es que sí. Hace años hice una exposición con mi hermana, pero eran dibujos más de ilustración. Lo que he estado pintando estos últimos cinco años es algo mucho más expresivo, como vomitar en un lienzo mis emociones. Entonces sí, es personal y cuesta el desapego con una cosa tan íntima.

—¿Te cuesta mostrarlos?

Sí. Es como: “Ah, chucha, piensen lo que quieran”. Y además queda a libre interpretación.

—¿Y cómo proyectas tu carrera, considerando que te gusta hacer cinco cosas al mismo tiempo y que te gustaría hacer más cine, teatro y series?

La proyecto haciendo mucho más teatro. Me gustaría, al igual que Marilyn, ser productora. Creo que “Marilyn, la vida de Norma Jeane” puede ser el nacimiento de muchas más obras que me encantaría hacer, agarrando el training y, obviamente, aprendiendo de los errores que podamos cometer.

—¿Qué más te gustaría?

También me gustaría estar un poco detrás de cámara. Y ojalá el día de mañana internacionalizar mi carrera. Quizás, cuando mi hija esté más grande, irme afuera, tomar talleres, estudiar y empezar de cero, quizás. No le tengo miedo a empezar de cero ni a seguir estudiando. De hecho, me encanta perfeccionarme cada vez más.

—¿Y en este tiempo nunca habías intentado internacionalizar tu carrera?

Estuve en México durante el verano, tanteando. Me recibieron bastante bien, así que ahí pensé que cuando mis hijas sean grandes poder tomar esa decisión.

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