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8 de Septiembre de 2026Nuevo reporte de la era de Fontaine apunta a la asociación con privados en El Abra como el modelo de éxito para replicar en el futuro
“El Abra es un gran negocio para Codelco. Muestra cómo las asociaciones público-privadas son la clave para que Codelco crezca y la minería chilena continúe su desarrollo. Sin asociaciones Codelco se estancará. Pero necesitamos flexibilizar la institucionalidad, la ley y las políticas internas de la Corporación para posibilitar múltiples asociaciones”, precisa el presidente del directorio de la estatal.
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Un nuevo informe solicitado por el presidente del directorio, Bernardo Fontaine, emitió Codelco durante agosto. Esta vez se aborda un caso de éxito refiriéndose a la asociación con privados que mantiene en El Abra en el documento titulado: “Creación de valor, disciplina de capital y asociación estratégica entre Codelco y Freeport-McMoRan”.
El reporte sostiene que esta asociación ha significado US$2.800 millones de dividendos, sin un desembolso de capital inicial, lo que es una referencia para futuras asociaciones de Codelco especialmente en este contexto de mayores necesidades de inversión, complejidad técnica, exigencias ambientales y presión sobre balances. Así lo enfatiza el presidente del directorio de la estatal, Bernardo Fontaine: “El Abra es un gran negocio para Codelco. Muestra cómo las asociaciones público-privadas son la clave para que Codelco crezca y la minería chilena continúe su desarrollo. Sin asociaciones Codelco se estancará”.
El informe indica que “la participación de Codelco en Minera El Abra constituye un caso relevante de creación de valor mediante una asociación público-privada en minería de gran escala. El modelo permitió transformar un recurso minero de alto potencial, pero intensivo en capital y con riesgos significativos de ejecución, en un activo generador de caja, con exposición permanente al crecimiento futuro y sin exigir a Codelco financiar directamente la construcción inicial de la operación”.
Se precisa que pese al éxito de este modelo, en los últimos 32 años solo se han concretado cuatro sociedades que actualmente están en operación: Nuevo Cobre (2023), Novandino Litio (2025), Proyecto Conjunto Andina-Los Bronces (2026) y Tovaku (2026). Y en proceso de cumplimiento se encuentran otras tres: Maricunga, Ascotán y Anillo. “Este limitado número de alianzas refleja las dificultades que impone el marco legal e institucional vigente, cuya rigidez constituye un obstáculo relevante para acelerar el crecimiento de Codelco y concretar nuevas asociaciones”, sentencia el informe.
A lo que Fontaine agrega: “Codelco tiene hoy asociaciones con privados, pero necesitamos flexibilizar la institucionalidad, la ley y las políticas internas de la Corporación para posibilitar múltiples asociaciones y así hacer posible un Codelco más grande”.
Cómo partió esta colaboración
En diez páginas, el reporte parte recordando la historia de esta asociación. Durante las décadas de 1970 y 1980, Codelco consolidó progresivamente la propiedad minera del distrito El Abra mediante adquisiciones, exploraciones, acumulación de información geológica y el desarrollo de un estudio de prefactibilidad. No obstante, su desarrollo requería una inversión significativa, por lo que decidió buscar un socio internacional a través de una licitación internacional.
Así el 28 de junio de 1994 se constituye la sociedad El Abra con Cyprus El Abra Corporation / Freeport-McMoRan con el 51% de participación y Codelco, con 49%. Tras algunos cambios de propiedad en 2007, Freeport-McMoRan se convierte en el único socio privado.
El mismo 1994, se presentó el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que fue aprobado en febrero de 1995, partiendo inmediatamente con la construcción y en 1997 ya estaba operando completamente.
“El elemento distintivo del acuerdo fue su diseño financiero. Codelco aportó el recurso minero, derechos asociados, información geológica acumulada e ingeniería a nivel de prefactibilidad; el socio privado aportó financiamiento, ingeniería, construcción, operación y gestión”, señala el reporte.
Uno de los atributos destacados fue precisamente que la estatal no financió directamente la construcción inicial de la mina por lo tanto no debió comprometer capital, sino que obtuvo una compensación de US$709 millones por la propiedad minera (US$681 millones) y derechos de agua (US$28 millones). La inversión total del proyecto fue de aproximadamente US$ 1.050 millones, cuyo financiamiento quedó prácticamente asegurado desde el inicio, por compromiso de los privados.
En 1997 y 1998, El Abra ya se encontraba dentro de las 5 operaciones mineras con mayor producción de cobre en Chile y si bien permaneció cerca de una década sin generar dividendos para sus accionistas, a partir de 2006 Codelco comenzó a recibir retornos de su participación en esta asociación por un total de US$2.800 millones.
Presente y expectativas futuras
Esta asociación permitió que al cierre de 2025, la mina cuente con reservas por 2.832 millones de toneladas, con una ley promedio de 0,40% de cobre, con amplias posibilidades de extender la vida útil por más de 30 años con una producción de 300 mil toneladas de cobre por año. “Reposicionar el activo desde una operación principalmente de lixiviación hacia un complejo cuprífero de gran escala”, se puntualiza en el reporte.
Se suma a la posibilidad de crecimiento de esta mina el desarrollo de una planta concentradora para procesar minerales sulfurados, junto con una transición hídrica hacia agua desalada. “Las estimaciones públicas apuntan a una inversión de gran escala, entrada potencial en operación hacia la próxima década y una extensión significativa de la vida útil del activo”, indica el reporte.
Además, se recalca que la ubicación de El Abra en el distrito de Calama “abre oportunidades de coordinación con infraestructura, conocimiento geológico, capacidades logísticas y planificación distrital de Codelco, particularmente con Radomiro Tomic y otros activos cercanos”.
El reporte finaliza señalando 18 razones por las cuales El Abra es un caso de éxito para Codelco.
Desde la perspectiva financiera porque no requirió aportes de capital, evitó aumentar la deuda de la estatal, monetizó activos, generó caja, entregó dividendos y conservó la valorización futura. Desde el punto de vista estratégico, el activo permitió acelerar el desarrollo del recurso, incorporar un operador de clase mundial, compartir riesgos, aprovechar la experiencia tecnológica y mantener una gobernanza compartida.
Y para el Estado, este modelo de asociación convirtió un recurso subdesarrollado en actividad económica, recaudación, empleo y valor patrimonial.
“El Abra evidencia una asignación de capital excepcionalmente eficiente. Codelco transformó un recurso intensivo en inversión, en una participación generadora de valor sin financiar la construcción inicial, capturando compensación temprana, dividendos y opción de crecimiento futuro”, concluye el informe.