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8 de Septiembre de 2026Qué dicen los resultados de la prueba PISA sobre la educación chilena y el desafío de volver a encantar a los estudiantes con el aprendizaje
Los estudiantes chilenos retrocedieron en Matemáticas y Lectura respecto de 2022 y siguen lejos del promedio de la OCDE. La medición también revela problemas de concentración y distracción en las salas gatilladas por el uso de celulares y un alto consumo de redes sociales así como un gran uso de inteligencia artificial, aunque destaca la perseverancia de los alumnos y el fuerte apoyo que perciben de sus profesores.
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La fotografía que deja la última edición de la prueba PISA, evaluación de la OCDE realizada en jóvenes de 15 años de diversos países, no es particularmente alentadora ni en Europa ni en Sudamérica.
Los resultados de la medición realizada en 2025 muestran que el desempeño de los estudiantes de los países de la OCDE volvió a deteriorarse en matemáticas y lectura, alcanzando los niveles promedio más bajos registrados hasta ahora en ambas áreas.
Chile ha participado de la medición desde el año 2001, y en la última edición también lo hizo junto a otros 91 países, donde al igual que el promedio, cayó fuertemente en los índices generales.
De los 91 países participantes, 39 disminuyeron su desempeño en Matemática y 42 lo hicieron en Lectura.
Cuál es la situación de Chile
Los resultados promedio de 2025 en Chile fueron inferiores a los de 2022 en matemáticas y lectura, y prácticamente iguales a los de 2022 en ciencias.
En matemáticas disminuyó 9 puntos, mientras que en lectura fueron 12. Y si bien es catalogado por expertos como una baja “significativa”, aún así fue menor que lo que cayeron los valores OCDE: con una baja de 10 y 14 puntos respectivamente.
Pero el sistema chileno sigue encontrándose, por ejemplo en el caso de matemáticas, que es la mayor brecha que se presentó, a 60 puntos de diferencia con el promedio OCDE.
En el ranking de todos los países que se sometieron a PISA 2025, Chile quedó 43° de 91 en Ciencias, 37° de 90 en Lectura, y 61° de 90 en Matemáticas.
En matemáticas cayó nueve puntos en el ranking en comparación a los resultados de 2022. Y, por ejemplo, solo un 59% de los estudiantes logró al menos el nivel básico, frente a un 65% de la OCDE; y cerca de cuatro de cada diez obtuvieron el mínimo en Lectura y Ciencias.
Según la prueba PISA, el 23% de los alumnos chilenos dijo que no puede trabajar bien en la mayoría o todas las clases de Ciencias, 43% señaló que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría o todas las clases, y 31% aseveró que sus compañeros no escuchan lo que dice el profesor.
A ello se suma que el 48% de los chilenos dijeron que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales en la mayoría o todas las clases de ciencia (mientras el promedio OCDE es de 28%).
Así también la prueba PISA muestra que el 51% de los estudiantes chilenos dijo usar la IA al menos semanalmente para aprender, versus un 46% de la OCDE.
Y si bien no existe evidencia que lo correlacione, los sectores socioeconómicos altos -precisamente los que más utilizan herramientas de IA- son los que mayor baja han presentado estos últimos años en lo que es comprensión lectora.
Sobre este punto, además, Verónica Cabezas, directora ejecutiva de Elige Educar, enfatiza que la muestra se tomó hace un año, y que la cantidad de estudiantes que la ocupan probablemente “hoy día debe ser el doble, si no el triple”.
Aún así, Chile se posiciona entre los mejores resultados en la prueba PISA de la región, ubicándose en segundo lugar comparado al desempeño de los países de América Latina.
En primer lugar figura Uruguay, aunque, de todas formas, en competencias de la prueba PISA como Lectura y Resolución Computacional, Chile lo superó.
La directora de estudios de Acción Educar, Francisca Espinoza, dice que ven los resultados con preocupación, aunque no con sorpresa: “El diagnóstico es que tenemos una parte importante de nuestros jóvenes que no está alcanzando los aprendizajes fundamentales y que este no es un problema de un solo grupo: el retroceso golpea con especial fuerza a los sectores medios, mientras los estudiantes más vulnerables llevan años estancados en niveles bajos”.
“Si esto se sostiene en el tiempo, significa menos oportunidades, menos productividad y menos movilidad para toda una generación”, enfatiza Espinoza.
Verónica Cabezas también dice que hay que mirar con atención lo preocupante de los resultados, donde además destaca la brecha que se genera entre hombres y mujeres, dado que estas últimas mostraron un peor rendimiento en las pruebas.
El desafío del sistema chileno de reencantar a los estudiantes con la lectura y las ganas de aprender
Según la ministra María Paz Arzola, en el caso de Chile los resultados muestran un sistema escolar que aún no retoma el nivel prepandemia, y que por lo tanto ratifican la necesidad de concentrar los esfuerzos en la recuperación y fortalecimiento de los aprendizajes.
De hecho, menciona que los resultados coinciden con el diagnóstico que hubo cuando asumieron el cargo, y que precisamente en esa línea es que implementaron planes como Directores por Chile y Chile Aprende y Avanza.
Y es que un ítem a destacar del caso chileno es que los estudiantes del país muestran una mayor perseverancia y esfuerzo que el promedio OCDE, así como también se sienten fuertemente apoyados por sus profesores.
Francisca Espinoza precisamente destaca que “nuestros estudiantes son perseverantes y esforzados —casi tres de cada cuatro hacen un esfuerzo adicional cuando la tarea se pone difícil, muy por sobre la OCDE— y que se sienten fuertemente apoyados por sus profesores —88% frente a 75% en la OCDE—”.
Y que, en esa línea, “el desafío es aprovechar ese potencial y concentrar los esfuerzos en que los estudiantes aprendan, especialmente quienes hoy se están quedando atrás”.
En la misma línea, Verónica Cabezas dice que por lo mismo un ítem que se debe promover es precisamente el rol que cumplen los profesores en las salas de clases, y que “se debe reencantar” a los estudiantes tanto con aprender por placer como con la lectura por gusto.
“Que vuelvan a leer cómics, condorito, lo que sea”, dice. Y que se debe enfrentar el fenómeno de la Inteligencia Artificial, de forma que, “por ejemplo en séptimo básico”, se incorpore en las aulas el uso de la IA como herramienta.
Por su parte, el subsecretario de Educación, Daniel Rodríguez, afirmó que “estamos fortaleciendo el acompañamiento a los establecimientos que enfrentan mayores desafíos, usando mejor la información para intervenir a tiempo, promoviendo la asistencia escolar y reduciendo la burocracia para que directores y docentes puedan dedicar más tiempo a enseñar. Nuestro compromiso es que el Ministerio esté cada vez más al servicio de las escuelas, para que las escuelas puedan estar al servicio de los aprendizajes”.
Las razones a las que se atribuye la caída global de las habilidades
Las razones detrás de la fuerte caída en las habilidades a nivel global son diversas.
En la prueba PISA se atribuyen los resultados a problemas para mantener la atención de manera sostenida y persistente, con una dificultad creciente para enfrentarse a textos largos y tareas complejas que requieran mantener la concentración mucho tiempo, fenómeno que de todas formas también afecta a universitarios.
Por lo mismo, de hecho, aumentaron las respuestas apresuradas: aquellos estudiantes que leen rápido y superficialmente para responder de manera acelerada, pero errada. Demostrando que ahora los estudiantes prefieren adivinar apresuradamente antes que esforzarse en resolver o dejar preguntas difíciles en blanco.
Además hay un debilitamiento en la curiosidad, la perseverancia y el esfuerzo, como también ha disminuido la lectura por placer, siendo reemplazada por la lectura digital rápida de redes sociales.
A eso se suma la distracción en las salas de clases por el uso de dispositivos digitales, salas de clases más desordenadas, falta de apoyo docente percibido por los estudiantes y otros problemas propios de cada comunidad.
Pero por sobre todo hay un factor relevante: las consecuencias que dejó la pandemia, tal como dijo la ministra y reitera la medición PISA.
Y es que según la encuesta, la pandemia dejó graves consecuencias en la motivación de los estudiantes, así como alteró los hábitos familiares y debilitó la percepción de las familias sobre el valor de ir a clases.
En esa línea, sigue habiendo un alto nivel de ausentismo crónico y tardanzas acumuladas en la llegada a clases: el 50% de los estudiantes de países OCDE llegó tarde a su escuela al menos una vez en las dos semanas previas a la medición.



