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17 de Septiembre de 2026Derribar el estigma para articular redes de apoyo: Coautora de “Prevenir el suicidio” afirma que “ha sido un tema tabú por mucho tiempo”
El libro coescrito por los psicólogos Daniela Ibacache y Felipe Lecannelier busca entregar herramientas prácticas a la comunidad para detectar a tiempo las señales de alerta y desmitificar una problemática de salud pública que ya no se puede ignorar.
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En medio de una preocupante crisis de salud mental a nivel nacional, especialmente marcada por el alza de trastornos en adolescentes y jóvenes, los psicólogos Daniela Ibacache y Felipe Lecannelier presentaron su nuevo libro: “Prevenir el suicidio: Por qué hablar salva vidas”.
En conversación con The Clinic, Daniela Ibacache explicó que “con Felipe trabajamos juntos hace mucho tiempo, tenemos juntos ‘La sociedad de complejidad y sufrimiento’. Felipe se dedica a esto de escribir los libros y yo trabajo hace diez años en prevención del suicidio. Desde ahí surgió la idea de escribir un libro en conjunto pensando en llegar a todo público para promover esta temática que para nosotros es muy importante porque tiene que ver no solo con el resguardo de la vida, sino que con el sufrimiento intenso que viven las personas que es uno de nuestros temas centrales de trabajo”.
Consultada por qué hay una falta de empatía con las personas que se suicidan, señala que “pasan dos cosas. Uno es que las personas no entienden qué pasa en el suicidio, porque el suicidio ha sido un tema tabú por mucho tiempo. La muerte es un tabú y cuando alguien decide morir por su propia voluntad es doblemente tabú. Entonces, no hablamos de suicidio y eso dificulta la comprensión porque las personas se dan sus propias explicaciones. Cuando tu no hablas de algo se llena de mitos y de prejuicios que no están basados en la realidad”.
“Además, hay una intuición que detrás del suicidio hay sufrimiento y las personas no queremos conectar con el sufrimiento. Es más fácil guardar ciertas distancias. Las personas creen que el que se suicida se quiere morir y en realidad, lo que está pasando, es que el sufrimiento es tan grande que no pueden seguir viviendo así”, añade.

Una esquema de pensamiento
En la página 22 del libro está el dibujo sobre el continuo de la conducta suicida, donde las etapas son:
- Ideas de muerte
- Ideación suicida
- Plan de suicidio
- Intento de suicidio
- Suicidio
“La conducta suicida es un continúo que va desde las ideas de muerte como muy generales como ‘ojalá me atropellara un camión’ o ‘me gustaría no despertar nunca más’ hasta el suicidio consumado. Ahí la progresión tiene que ver con cuánto aumenta la probabilidad que esa persona pueda hacer un intento o no. Entonces, mientras más detalles, más forma tenga la idea del suicidio, es que más probabilidad hay de que se pueda concretar. Si pasas de pensar en la muerte como algo súper abstracto hasta pensar en el suicidio propiamente tal y además le pones detalles y piensas en cómo y en cuándo lo harías, entonces, la probabilidad que eso se transforme en una acción empieza a aumentar”, explica la psicóloga.
Con respecto a lo anterior, indica que “si estoy pensando en mi propia crisis o en alguien que está atravesando una crisis suicida, si esta idea aparece con mucho más detalle es que tenemos que pedir ayuda. Los demás solo lo van a notar si preguntan abiertamente a otra personas si ha pensado en morir o en el suicidio”.
Emergencia médica en el Metro
Hace algunos días, Metro de Santiago comenzó a informar los suicidios como “emergencias médicas”, tanto por alto parlante en las estaciones como en sus redes sociales. Pero ¿usar ese término es correcto? A juicio de Ibacache, no.
“Me parece que es una decisión errada porque, además, es un eufemismo porque toda la gente ahora sabe que cuando se informa una ‘emergencia médica’ es porque hay alguien en las vías. En lugar de poner el tema en la mesa y que podamos conversar acerca de eso y pensar en conjunto por qué la gente se está tirando más en el Metro aparece esta intención como de cubrirlo. Porque una emergencia médica puede ser desde un infarto, un ataque de epilepsia hasta una descompensación”, recalca.
También afirma que “octubre para Chile es un mes muy difícil en términos que aumentan los suicidios, pero no es solo ahí. También tienen que ver las fiestas de fin de año porque las personas se sienten muy solas, si miran hacia afuera todas las personas —en teoría— lo están pasando bien y aparece su propio sufrimiento, su propia soledad y eso aumenta las conductas suicidas”.
Sobre las acciones concretas que se pueden aplicar para disminuir el número de muertes por suicidio, Ibacache recalca que “lo primero es disponibilizar los canales de ayuda. Es decir, tenemos que poner en todos lados el número de Prevención del Suicidio que es el *4141, tenemos que hacer público quien se encarga en cada uno de esos espacios de este tipo de temas, a quién pueden recurrir”.
“Tenemos que poner las señales de alerta. Lo primero es disponibilizar la información y los canales de ayuda. Luego, generar culturas organizacionales en las escuelas, en los trabajos y en las familias también de poder conectar con el sufrimiento del otro, estar atentos. En el fondo, es rescatar lo que nos hace más humanos que es la conexión con el otro”.



