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24 de Septiembre de 2026

“Hay que atreverse nomás”: Estudiante chilena de astronomía viajará a Polonia para pasar dos semanas aislada en una base con condiciones similares a la Luna y Marte

Sofía Maturana fue seleccionada para participar en una misión análoga en la base LunAres, en Polonia, donde vivirá durante dos semanas bajo condiciones similares a las de futuras expediciones a la Luna y Marte. La estudiante de astronomía UC cuenta a The Clinic cómo llegó a ser seleccionada a esto, y menciona sobre Chile que "si tenemos uno de los lugares que más se parecen en condiciones a lo que es la Luna y Marte, ¿por qué nosotros no generamos un espacio para hacerlo?".

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Desde que tiene tres años, a Sofía Maturana le gusta mirar las estrellas en el campo. A los 15, su mamá la llevó a un observatorio y, durante la pandemia, comenzó a leer libros de divulgación científica. “Después de eso, ya siempre supe que era lo que quería”, sostiene.

Esa curiosidad por el espacio la llevó a estudiar Astronomía en la Pontificia Universidad Católica y, en diciembre de este año, participará en una misión análoga en la base científica “LunAres”, ubicada en Polonia. Ahí vivirá bajo condiciones similares a las que enfrentarán los seres humanos que, en un futuro, viajen a la Luna y Marte.

La astronomía se encuentra en sus antecedentes familiares. Su bisabuelo, Rubén Toro Valenzuela, fue uno de los primeros astrónomos de Chile, mientras que su abuelo estudió Física y también tenía conocimientos sobre el espacio.

Sin embargo, su interés por participar en misiones análogas nació de manera inesperada, a través de las redes sociales. “Yo tuve la suerte de que me tocó toparme con un astronauta análogo en las redes sociales, así que gracias a él nació esto”, relata.

Fue a partir de ese descubrimiento que Sofía pudo conversar con el astronauta chileno y conocer las distintas posibilidades que existían para acercarse al espacio, una oportunidad que terminaría por llevarla a prepararse para su propia misión.

La importancia de las misiones análogas

Durante dos semanas, Sofía estará completamente aislada junto a otras cinco personas de distintas nacionalidades. Su itinerario, que comienza a las 8:00 de la mañana y termina a las 8:00 de la noche, contempla actividades físicas, investigaciones y tareas de mantenimiento. “Es muy útil porque se pueden probar tecnologías que sirven tanto para el espacio como también para la Tierra”, comenta.

En estas misiones también se realizan mediciones médicas, psicológicas y de desempeño para estudiar los efectos del aislamiento y la convivencia en este tipo de entornos. Además, se incluyen actividades extravehiculares (EVAs), en las que los participantes deberán utilizar trajes y cascos espaciales para probar la ergonomía, comodidad y flexibilidad del equipamiento tecnológico en condiciones extremas.

“En la minería también se trabaja en ambientes súper aislados y bien extremos. Entonces, en estas misiones análogas se pueden probar los espacios, los baños, la comida y distintas cosas que se pueden implementar, que son buenas y útiles, y pueden aportar mucho a la minería chilena, por ejemplo”, añade.

Fue en marzo de este año cuando Sofía envió su postulación de manera independiente para participar en esta misión. “Siempre pensé que necesitaba experiencia o estar preparada, pero este año, conversando con harta gente y metiéndome en el área, me di cuenta de que uno nunca va a estar 100% preparado, así que hay que atreverse nomás”, menciona la estudiante de astronomía.

Llegar al espacio

A pesar de las dificultades que implica llegar al espacio, Sofía mantiene el sueño de trabajar en una agencia espacial en el futuro. Para lograrlo, planea realizar un magíster o doctorado en el extranjero, idealmente en Italia, y actualmente está tramitando la nacionalidad italiana, lo que le facilitaría postular a la Agencia Espacial Europea.

Pese a sus proyecciones fuera del país, la joven también reconoce el potencial que tiene Chile para convertirse en un lugar donde se desarrollen misiones análogas, especialmente en el desierto de Atacama, cuyas condiciones presentan similitudes con las de la Luna y Marte.

“Yo encuentro que si tenemos uno de los lugares que más se parecen en condiciones a lo que es la Luna y Marte, y además vienen muchos científicos de otras partes porque es un espacio muy rico en conocimiento y para hacer investigación ¿Por qué nosotros no generamos un espacio para hacerlo?”, plantea.

Para Sofía, visibilizar las misiones análogas también es una forma de demostrarles a las nuevas generaciones que formar parte del sector espacial es posible y que no se trata de “un sueño loco o algo solo para gente que está en la NASA”.

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