Política
24 de Septiembre de 2026Qué dicen las tres declaraciones del Escudo de las Américas que Chile firmó antes de ingresar a la alianza
El Gobierno de Chile ratificó tres escritos emanados desde el grupo cuando aún no era integrante de este y solo era "observador". En ellos se cuestionaron los intentos de "derrocamiento" democrático en Bolivia y Colombia, con comentarios políticos incluidos, pese a que las autoridades chilenas afirman que la finalidad de la organización solo se refiere a temas de seguridad. En Cancillería señalaron conocer los textos suscritos.
Compartir
Si bien el Presidente José Antonio Kast hizo esta semana su estreno en la Organización de Naciones Unidas (ONU) ante la Asamblea General, lo que es un hito para cualquier mandatario, el tema que se ha tomado su agenda en Nueva York ha sido otro.
La adhesión del Gobierno al Escudo de las Américas, el grupo compuesto hoy por 15 países, liderados por Estados Unidos con la finalidad de “promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en nuestra región” —según señaló la Secretaría de Estado de ese país en marzo pasado—, ha concentrado la atención política de lo que hasta ahora ha dejado la visita de Kast al gigante norteamericano.
La integración de Chile a la alianza regional, de la que también forma parte Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, entre otros países con afinidad ideológica al gobierno de Donald Trump, ha generado serias dudas respecto a las posibles implicancias del acuerdo.
Lo anterior porque el propio presidente estadounidense ha hecho alusión a que los aliados del grupo cooperarán no sólo con brindar seguridad a la región —motivo que la Cancillería chilena destacó al dar a conocer la noticia—, sino que también habrán asuntos económicos y hasta diplomáticos involucrados.
“Esta es la alianza más grande y poderosa de economía y seguridad nacional que haya convenido en el hemisferio occidental, y esto está muy bien“, dijo Trump en una reunión de casi 15 minutos que sostuvo con los presidentes latinoamericanos el día martes en el marco de la ONU.
“Este grupo es un gran acuerdo. Quizá ustedes no lo saben, pero es un gran acuerdo“, enfatizó el presidente estadounidense.
Sin embargo, la idea de que el Escudo de las Américas traspasa los asuntos de seguridad de un país ha sido algo que ha descartado de plano el canciller Francisco Pérez Mackenna. Como uno de los ministros que acompaña al Presidente por Estados Unidos, el secretario de Estado fue enfático en los alcances de la participación de Chile en el grupo.

“Tiene simplemente que ver con este esfuerzo para combatir el crimen, buscando los mecanismos que nos permitan perseguir el lavado de dinero, seguir la ruta del dinero, ver el manejo de información, de inteligencia de datos, entrenar a nuestras policías”, planteó el titular de Relaciones Exteriores, para luego sumar que “el aterrizaje concreto de las cosas prácticas que vayan a generarse a partir de esto van a ser siempre respetando las normas, la legislación y la Constitución de cada país“.
Sin embargo, algunos han interpretado que existe una evidencia respecto al significado de adherir al grupo, a partir de declaraciones conjuntas que se han realizado previamente y de las que Chile, sin haber sido integrante por ese entonces —en un inicio se declaró como “observador“—, adhirió.
Las declaraciones previas del Escudo de las Américas
En la página web del Departamento de Estado de Estados Unidos existe una sección llamada “Escudo de las Américas“. Es allí donde se alojan todos los reportes de prensa provenientes desde la institución gubernamental que guarden relación con la alianza.
La primera publicación en esa “casilla” es del 6 de marzo de 2026, día en que se concretó la primera cita del grupo en Miami, Estados Unidos, convocados por Trump y de la que Kast participó como presidente electo.
No obstante, en esa misma página web se puede dar cuenta de tres declaraciones conjuntas que ha realizado la alianza y que, además, contaron con el visado del Gobierno de Chile.
La primera se remonta al 21 de mayo y conversa sobre los conflictos internos ocurridos en Bolivia en ese entonces. “Los países miembros del Escudo de las Américas expresamos nuestra profunda preocupación por las protestas y los bloqueos de carreteras que tienen como objetivo subvertir el orden constitucional y desestabilizar al gobierno democráticamente elegido de Bolivia“, dice el texto.
En el mismo, junto con hacer un llamado a que se realicen protestas pacíficas, también se señala que “cuando los manifestantes recurren a la violencia, el gobierno tiene un interés legítimo en la protección legal del orden público. No podemos permitir el derrocamiento de líderes elegidos democráticamente en nuestro hemisferio, ni siquiera cuando cuentan con el apoyo de criminales y narcotraficantes“.
Incluso, existe un comentario de crítica política hacia los mandatos predecesores de Bolivia: “Mientras el presidente Rodrigo Paz trabaja para reparar la economía y las instituciones dañadas que heredó tras años de mala gestión, las protestas y los bloqueos impiden que el combustible y los suministros médicos lleguen a muchos bolivianos”.
Nuevo apoyo a Bolivia y llamado de atención a Colombia
El 5 de junio de 2026, en tanto, hubo otra declaración conjunta del Escudo de las Américas, de nuevo para referirse al país que dirige Paz. El texto denuncia “los continuos intentos de derrocar al gobierno legítimamente elegido“.
“La anarquía no puede reemplazar la decisión que la mayoría de los bolivianos tomó en las urnas de dejar atrás dos décadas de gobiernos corruptos“, señalaron —reiterando la crítica a los gobiernos pasados del MAS—, a la vez que afirmaron que estos presuntos intentos de derrocamiento provenían de dinero “sucio proveniente del narcotráfico y el crimen transnacional“.
Cerca de un mes después, la alianza definió compartir su tercera declaración conjunta. Esta vez, eso sí, para hablar sobre Colombia, cuando esta aún era dirigida por el presidente Gustavo Petro, de izquierda, en pleno período de cambio de mando para que asumiera Abelardo de la Espriella, de derecha.
Por entonces, los resultados electorales de De la Espriella eran cuestionados por el progresismo colombiano. A partir de aquello, el Escudo de las Américas declaró en conjunto que “observamos con profunda preocupación las recientes declaraciones y acciones que, sin fundamentos debidamente justificados, ponen en duda la integridad del proceso electoral en la República de Colombia y generan incertidumbre respecto al curso normal de la transición institucional“.
En ese sentido, la alianza señaló que “ignorar” los resultados que habían sido brindados por las autoridades electorales “constituye un grave desacato a la voluntad popular y a los principios que sustentan el Estado de Derecho“.
“Hacemos un firme llamado a todas las autoridades colombianas para que actúen en estricta observancia de la Constitución, la ley y los principios democráticos; para que respeten los resultados proclamados oficialmente por las autoridades electorales competentes; y para que garanticen una transición pacífica, ordenada y transparente, de acuerdo con los más altos estándares del Estado de Derecho”, fue el llamado con el que terminó el escrito.
En todas las declaraciones conjuntas hubo una introducción que dejaba respaldo de los países firmantes. Esta decía así: “El texto de la siguiente declaración fue publicado por los Gobiernos de los Estados Unidos de América, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago”.
Desde Cancillería señalan haber tenido conocimiento de los escritos y afirman que siempre se tuvo al tanto las declaraciones que suscribió Chile, incluso antes de su incorporación formal al grupo esta semana.
Asimismo, explican que se les enviaban previamente los textos para consultar si estaban de acuerdo y que, en los casos en que se menciona a Chile —es decir, en todos—, fue porque desde la cartera que dirige Pérez Mackenna tuvieron una visión a favor del mensaje.



