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El flanco del Escudo de las Américas y el acercamiento a Venezuela: el balance de La Moneda tras la gira de Kast

En el Gobierno realizan un positivo balance del paso de Kast por Nueva York, marcado por sus reuniones bilaterales y el acercamiento a Venezuela. Sin embargo, la adhesión al Escudo de las Américas abrió nuevos flancos para La Moneda justo antes de la interpelación al canciller y volvió a reunir a Gabriel Boric y Michelle Bachelet en una ofensiva opositora, en momentos en que la expresidenta, tras retirar su candidatura a la ONU, recupera espacio para incidir en el debate político nacional.

Por Eduardo Monrroy, desde Nueva York 26 de Septiembre de 2026
Kast Escudo de las Américas
Kast Escudo de las Américas
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Resúmenes generados por Intelgencia Artificial Resúmenes inteligentes

La Moneda hizo un balance positivo de la gira de Kast por Nueva York, marcada por “más de 25 reuniones” y el acercamiento a Venezuela. Pero la adhesión al Escudo de las Américas abrió flancos por sus alcances, reactivó la interpelación al canciller y volvió a reunir a Gabriel Boric y Michelle Bachelet en una ofensiva opositora.

  • El Gobierno defendió la adhesión al Escudo de las Américas como “lo natural” por seguridad.
  • Cancillería dice que no es un tratado: “No se firmó ningún papel” y no hay cooperación militar.
  • La oposición afirma que la decisión “debilita al canciller” y refuerza la interpelación.
  • En La Moneda destacan más de 25 reuniones y la promoción de Valparaíso para el BBNJ.
  • El Ejecutivo valora el acercamiento de Kast con Delcy Rodríguez como hito del viaje.

El artículo analiza el balance que hace el Gobierno tras la gira de José Antonio Kast a Nueva York. Aunque valoran la agenda internacional y el acercamiento con Venezuela, la adhesión al Escudo de las Américas abrió dudas sobre sus alcances, tensionó al oficialismo y dio nuevo impulso a la oposición, que volvió a articularse con Boric y Bachelet.

Estos resúmenes son generados por inteligencia artificial y chequeados por el periodista a cargo.

“Seguramente en los próximos días habrá una postura oficial”, comentó el lunes desde Chile el ministro de Seguridad, Martín Arrau, luego de que la prensa le consultara por la posible participación del Presidente José Antonio Kast en una nueva reunión del Escudo de las Américas (Shield of the Americas en inglés), cuando aún se desconocía que el país decidiría adherir oficialmente a la alianza al día siguiente.

La Moneda guardaba bajo siete llaves esa decisión y lo comunicado por Arrau fue considerado por algunos miembros de Palacio como una nueva descoordinación del gabinete, aunque la noticia en sí misma de la incorporación al pacto fue la que terminó por abrir una serie de flancos para el Ejecutivo.

El análisis que hacen en el Gobierno es que no había otro camino que ingresar a la alianza. Era lo natural, sostienen algunos, considerando que sus objetivos —la coordinación transnacional para enfrentar el crimen organizado y a las grandes bandas criminales— forman parte de las prioridades del programa presidencial de Kast y de las principales preocupaciones que los chilenos declaran en distintas encuestas.

Ahí también confían en que cualquier sondeo terminará mostrando un respaldo a las medidas que este considera en materia de seguridad. También pesó, según fuentes de Gobierno, el riesgo de quedar aislados en la región mientras la mayoría de los gobiernos conservadores de Sudamérica ya había adherido al Escudo de las Américas.

En las últimas semanas lo hicieron Perú y Colombia, tras el giro político de sus respectivas administraciones. De no sumarse, Chile habría quedado en una posición similar a la de Uruguay y Brasil, ambos liderados por mandatarios de izquierda.

En Brasil, además, Flávio Bolsonaro —aliado de Kast— ha anunciado que buscará incorporar a ese país al grupo si gana las elecciones de las próximas semanas.

Pero la adhesión, como era previsible para el Gobierno, también abrió distintos flancos, principalmente por los alcances —que algunos expertos consideran poco definidos— de la incorporación de Chile a la alianza.

¿Permite una cooperación militar? En el Gobierno afirman que no

Las principales dudas giran en torno a la posibilidad de una cooperación militar, sobre todo porque el mismo martes tras una reunión entre los 15 países aliados junto a Donald Trump se divulgó una declaración conjunta donde se hace referencia al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y la intención de solicitar una reunión de consulta. Para algunos expertos no es claro si Estados Unidos comprende del mismo modo que Chile los alcances de este acuerdo.

La mirada de Cancillería es distinta. En el ministerio reducen la decisión a una declaración de intenciones. “De ninguna manera es un tratado o un documento firmado. No se firmó ningún papel”, recalcan. Estas, añaden, están acotadas a combatir el crimen organizado y transnacional a través de la entrega mutua de información para enfrentar a una veintena de organizaciones denominadas como terroristas por Estados Unidos, entre ellas, el Tren de Aragua.

“Esto es algo muy similar a lo que hicimos con el Compromiso de Santiago”, añaden desde la Cancillería, en relación al acuerdo de cooperación impulsado por Chile en 2026 para coordinar una respuesta unida de Sudamérica al Crimen Organizado.

Se recalca, además, que todo está sujeto a las normas, reglamento y las leyes de cada país, tal como se menciona en el texto de declaración conjunta, donde Chile bregó en las distintas negociaciones por dejar esto por escrito. Lo anterior como una manera de despejar que esto no implicará que otro país pueda intervenir en asuntos internos.

La pregunta, sin embargo, es si Estados Unidos lo comprende del mismo modo. En el ministerio aseguran que no hay una sola palabra que abra la puerta a permitir una intervención militar en suelo chileno. En esa línea, se subraya que cada país tiene una realidad distinta y que se hará una bajada particular sobre esta alianza.

Lo llamativo es que dentro del Gobierno hay quienes también definen el Escudo de las Américas como un “concepto” más que como algo claramente definido. En Cancillería también descartan que esta alianza esté del todo liderada por Estados Unidos, pese a que el martes los 15 países se sentaron en una mesa presidida por Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio.

¿Canciller debilitado?

En el oficialismo reconocen que la adhesión de Chile al Escudo de las Américas no ha logrado ser bien explicada del todo por el Gobierno. Como ejemplo, mencionan que el ministro de Defensa, Fernando Barros, señaló el jueves que se debía esperar el retorno del Presidente Kast a Chile para tener mayores antecedentes sobre las implicancias de en qué consiste suscribir a esta alianza.

El temor de algunos se ha posado en la próxima interpelación que enfrentará Pérez Mackenna ante la Cámara de Diputados este 28 de septiembre. En el sector si bien destacan el buen dominio en materias económicas por parte del canciller, reconocen que le pesa la falta de experiencia política y comunicacional.

Algunos, por ejemplo, destacan que aún le cuesta empoderarse en los asuntos más políticos y mencionan que el miércoles, durante un encuentro realizado en la residencia del embajador de Chile ante la ONU, Roberto Ampuero, el ministro se mostró incómodo cuando el mandatario lo instó a dar un discurso. Ahí, según presentes, Pérez Mackenna sostuvo que cada día ha sido un aprendizaje.

En la oposición, en tanto, afirman que si la intervención impulsada luego del impasse con Argentina había perdido fuerza en los últimos días, esta tomó mayor relevancia luego de que se anunciara la decisión de Chile de adherir al Escudo de la Américas.

“Esto terminó por exponer y debilitar al canciller. De alguna forma, la interpelación estaba debilitándose, pero con esta decisión se legitima y se hace aún más necesaria”, dice el diputado y presidente del PPD, Raúl Soto.

En La Moneda, sin embargo, descartan que el canciller esté en una posición debilitada y enfatizan que durante su paso por Nueva York el país logró más de 25 reuniones con líderes políticos y económicos a nivel mundial, además de promover la candidatura de Valparaíso como sede del tratado de altamar (BBNJ). “Fortalecimos a Chile como un país abierto al mundo, un país serio y respetado”, aseguró Pérez Mackenna el jueves.

El propio Kast se refirió a la situación de su canciller esa misma jornada. Ahí descartó que estuviera en una situación compleja y, nuevamente, lo blindó. “Espero que esta sea interpelación constructiva”, dijo.

Venezuela en el radar

En el Gobierno afirman que el principal hito del paso de Kast por Estados Unidos no fue realmente la adhesión al Escudo de las Américas, sino que fue los acercamientos de José Antonio Kast con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, con quien sostuvo una bilateral el día miércoles.

En el Ejecutivo desplegaron intensas gestiones para concretar el encuentro, el que en principio se iba a realizar el jueves. Detrás estaba la intención de fortalecer los lazos con Caracas, pese a la mirada crítica del régimen de Kast con el régimen chavista, ante una estrategia pragmática de conseguir una de las principales promesas de la campaña presidencial: el retorno a su país de venezolanos en situación irregular en Chile.

Las relaciones, indican en el Gobierno, mejoraron particularmente luego de que Chile entregara ayuda humanitaria en los días posteriores al terremoto que afectó a Venezuela a fines de junio. Kast, además, ha concentrado su mirada en el futuro de Venezuela, apostando por una “transición” y la realización de elecciones en ese país. En ese marco, esta semana llamó a no poner el foco en el pasado.

Eso sí, pese a esta mejora en las relaciones, en el Gobierno aún no han dado señales claras sobre la instalación de las oficinas del consulado chileno y tampoco Venezuela ha nombrado aún un cónsul en Chile.

Rearticulación de la oposición bajo sus dos principales liderazgos

Fue justo cuando el Presidente Kast estaba por emprender su viaje de retorno a Chile, el jueves por la tarde, cuando en redes sociales se comenzó a divulgar una declaración firmada por los expresidentes Gabriel Boric y Michelle Bachelet en la que rechazaban la adhesión del Gobierno al Escudo de las Américas y llamaban al mandatario a reconsiderar la permanencia.

Se trató, para algunos, del término del fair play de los principales líderes de la oposición a poco más de los primeros seis meses de la administración de Kast y luego de que Bachelet quedara “liberada” tras poner fin a su carrera por liderar la secretaría general de Naciones Unidas, tras tener magros resultados en los primeros sondeos realizados por el Consejo de Seguridad de la ONU.

En el oficialismo, de hecho, hay quienes levantan alertas por esta articulación de Boric y Bachelet cuando durante estos meses la oposición no daba señales de liderazgo y se veía sin un diseño claro.

“Hubiera sido mejor tener a la presidenta Bachelet trabajando en la ONU que instalada en Chile”, sostuvo esta semana la diputada y vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón. La también vicepresidenta de RN señaló que esto podría darle mayor protagonismo a la oposición, justo en momentos en que el Gobierno de Kast atraviesa un delicado momento en las encuestas, en algunas por debajo del 30% de aprobación.

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