Política
25 de Septiembre de 2026Cómo se gestó la declaración conjunta entre Boric y Bachelet y el retorno al debate nacional de la expresidenta tras su fallida nominación a la ONU
El líder frenteamplista y la militante socialista tienen un contacto permanente, según afirman en su entorno, por lo que la redacción de un documento conjunto para cuestionar la decisión del Presidente José Antonio Kast de sumarse al Escudo de las Américas no tomó mucho tiempo. El documento surgió ante la necesidad de marcar un "punto" sobre lo que podría significar la alianza en la soberanía de Chile.
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Fue cerca de las 18:30 horas cuando desde la oficina del expresidente Gabriel Boric se comenzó a difundir una declaración realizada por él. No la hacía en solitario: junto a su firma aparecía la de la expresidenta Michelle Bachelet. El punto de mira de ambos, eso sí, fue uno solo: el Escudo de las Américas.
La iniciativa estadounidense a la que adhirió el Presidente José Antonio Kast durante su paso por Nueva York —en su estreno en la Asamblea General de Naciones Unidas— desconcertó a los expresidentes progresistas. Más aún luego de que existieran versiones encontradas sobre el alcance real del acuerdo.
Si bien la Cancillería chilena informó el martes que el Escudo de las Américas era solo una declaración política que aborda temas de seguridad transnacional —se nombraron 24 organizaciones como terroristas—, el gobierno de Donald Trump ha realzado otros puntos, relativos a temas económicos y diplomáticos compartidos por los 15 países integrantes, entre los que están Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia, y otras naciones actualmente gobernadas por líderes con afinidad a la administración estadounidense.
En ese sentido, las dudas que se generaron sobre lo comprometido provocaron la alerta de la oposición y de dos de sus figuras más representativas, las que en poco más de 48 horas desde que se notificó la integración de Chile a la alianza, definieron salir al ruedo.
“Como ex Presidentes de Chile, manifestamos nuestra preocupación ante la decisión del actual gobierno de adherir a la iniciativa impulsada por el presidente de los Estados Unidos“, constataron, a la vez que señalaron que si bien las amenazas transnacionales debían combatirse, esto debía realizarse “siempre resguardando plenamente la autonomía de las decisiones de Chile y sin subordinar nuestra política exterior, de seguridad o defensa a prioridades definidas por una potencia extranjera“.
También marcaron un punto sobre el concepto de “soberanía continental“, el que temían que afectara “el principio fundamental de soberanía nacional que nuestro país históricamente ha defendido”.
El llamado final fue al Gobierno de Kast a “reconsiderar la permanencia de Chile en esta instancia“, dejando ver que había “plena disposición” por parte de los firmantes a “colaborar en la construcción de estrategias de Estado para enfrentar el crimen organizado transnacional, resguardando al mismo tiempo los principios, la soberanía y la autonomía que han caracterizado la política exterior chilena”.

Contacto permanente
El lazo que hay entre Boric y Bachelet no es uno que los protagonistas oculten.
En reiteradas ocasiones durante su mandato el exmandatario frenteamplista valoró las dos administraciones en La Moneda de la militante socialista. Asimismo, solía reunirse con ella y abordar distintos temas temas de contingencia, además de convocarlas a actividades de su gobierno. Lo propio hizo su gabinete y particularmente Jeannette Jara (PC), exministra del Trabajo y excandidata presidencial, al promover iniciativas como la reforma de pensiones.
En ese sentido, desde los equipos de las oficinas de ambos expresidentes resaltan que Boric y Bachelet “hablan permanentemente” y que, para esta ocasión en particular, ambos acordaron que se debía “hacer un punto” sobre un tema que consideraron importante para el país y la defensa de su soberanía.
De todos modos, el episodio levantó suspicacias sobre el timing en el que ocurría la ofensiva: a solo cinco días desde que Bachelet determinó poner fin a su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas, misma campaña que Boric definió apoyar institucionalmente desde el Gobierno de Chile, cuestión que Kast echó pie atrás cuando llegó a La Moneda.
Algunos consideraban que el hecho de que Bachelet se desprendiera del lastre de la candidatura a la ONU era algo que impulsó su reaparición en el debate político nacional. Esa versión es descartada en su entorno, desde donde se afirma que la expresidenta “sigue y seguirá aportando su perspectiva sobre los temas que ha estado impulsando siempre“. Lo anterior, incluso, con la continuidad de su agenda internacional.
Para la firma del documento —ampliamente celebrado en la izquierda— los exmandatarios no concretaron un encuentro físico, según afirman conocedores, sino que sólo se habrían gestionado sus firmas para que aparecieran conjuntamente.
No hay claridad sobre si en el texto final hubo asesoría de terceros, como exministros de Relaciones Exteriores o exsubsecretarios en la materia. De todos modos, Heraldo Muñoz, excanciller de Bachelet, ha sido crítico del Escudo de las Américas y ha enfatizado su comentario sobre si el acuerdo suscrito se trata de una declaración política o de un tratado internacional, dada las implicancias que contempla.
En el sector critican a Kast por haber adherido a Chile del Escudo de las Américas. Lo anterior sobre todo luego de que el exministro Mariano Fernández declarara en La Tercera que el actual canciller Francisco Pérez Mackenna les revelara que había presiones de Estados Unidos para sumarse.
Lo ocurrido ha llevado a recordar la vez en que el expresidente Ricardo Lagos mantuvo su negativa a la invasión de Estados Unidos a Irak, cuando el país norteamericano pidió permiso al Consejo de Seguridad de la ONU. La decisión de Lagos se daba en plena negociación del Tratado de Libre Comercio de Chile con la potencia global.
“Es de esperar que más líderes de nuestra región levanten la voz“, planteó Gloria de la Fuente, exsubsecretaria de RR.EE de Boric.



