“Gracias a ese trabajo pude pagar mi carrera”: Cómo una generación de ex empaquetadores ve el retorno de un oficio que ahora será con contrato y sin propinas
Lo que parecía un oficio del pasado vuelve a las cajas de los supermercados. Para muchos jóvenes fue su primer trabajo y hoy, ya convertidos en profesionales, recuerdan sus años como empaquetadores. Expertos valoran la medida, en un escenario en que el desempleo nacional alcanzó un 9,5% y la ocupación de los jóvenes cayó 4,1% en doce meses, y abordan la iniciativa de diputados UDI que buscan dejar la labor exclusivamente a estudiantes.
Por Colomba Bolognesi 26 de Septiembre de 2026
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El oficio de empaquetador vuelve a las cajas de los supermercados tras años de ausencia. Esta vez, el empleo vuelve con una particularidad que lo diferencia de lo que era años atrás: sin propinas y con un sueldo fijo, bajo contrato. Ex empaquetadores rememoran los años en que se desempeñaron en el oficio.
- Ex empaquetadores recuerdan que el oficio les permitió pagar estudios y ayudar a sus familias.
- Jumbo reactivó el servicio con asistentes contratados, sueldo fijo y sin propinas.
- Diputados UDI piden que el trabajo sea exclusivo para estudiantes de media y superior.
El artículo aborda el retorno de los empaquetadores a supermercados, pero bajo un modelo distinto: con contrato, sueldo fijo y sin propinas. También recoge testimonios de quienes hicieron ese trabajo en su juventud y destaca el debate político y laboral sobre si debe reservarse solo para estudiantes.
“Siempre voy a estar agradecida de ese trabajo. Con esa plata, me pude pagar mi carrera al contado”, dice Alejandra González (42) al recordar los años en los que trabajaba como empaquetadora de supermercados.
Alejandra estaba en la universidad cuando comenzó a trabajar como empaque. Terminaba sus clases y se iba directo al único supermercado Líder que había en Iquique en esa época. Ahí hacía dos turnos seguidos, de tres horas y media cada uno. Según recuerda, ganaba alrededor de $12.000 al día, y en víspera de festividades, como Fiestas Patrias o Navidad, alcanzaba los $30.000.
Luego de “juntar y juntar” dinero con lo que ganaba embolsando productos en las cajas, hoy puede decir que es ingeniera en control de gestión. Actualmente trabaja en la empresa Sigma, que presta servicios para Codelco.
Para muchos, el supermercado fue el lugar donde tuvieron su primer trabajo. Durante años, los empaquetadores fueron una postal habitual en las cajas, hasta que el oficio comenzó a desaparecer y quedó prácticamente en el pasado durante cerca de siete años.
El primer golpe llegó en 2019, con la entrada en vigencia de la Ley 21.100, que prohibió la entrega de bolsas plásticas y redujo drásticamente el tradicional flujo de productos que pasaban por las manos de los empaquetadores. Luego, en marzo de 2020, la pandemia y las restricciones de aforo terminaron por sacar de escena a estos trabajadores. A eso se sumó, posteriormente, la masificación de las cajas de autoservicio, que redujo aún más los espacios donde este oficio podía sobrevivir.
El pasado 21 de agosto, se dio a conocer que los empaquetadores volvieron a uno de los supermercados más grandes de nuestros país: Jumbo. Esta vez, el empleo vuelve con una particularidad que lo diferencia de lo que era años atrás: sin propinas y con un sueldo fijo, bajo contrato. Además, a diferencia de antes, ahora son contratados directamente por el supermercado y no a través de una empresa externa.
“Se trata de asistentes de servicio contratados por la compañía. Su función es apoyar a los clientes de Jumbo en el área de embolsado de productos, y durante su experiencia de compra, contribuyendo a entregar un servicio más cercano, ágil y conveniente. Esta iniciativa también permite optimizar los tiempos de atención y mejorar la velocidad del proceso de compra, sin costo adicional para los clientes”, explican a The Clinic desde Cencosud, matriz de Jumbo.
Consultadas las principales cadenas de supermercados para conocer si replicarán la medida de Jumbo, desde Unimarc señalan que “nuestras tiendas no cuentan con empaquetadores en el lineal de caja y, por el momento, no se prevé su incorporación”. Walmart, matriz de Líder, prefirió no entregar declaraciones al respecto.
El regreso de los empaquetadores también abrió una discusión sobre quiénes deberían ocupar esos puestos: diputados UDI proponen que este rol sea destinado exclusivamente a estudiantes.
El presidente de la comisión de Educación de la Cámara, Sergio Bobadilla, junto al integrante de la comisión de Trabajo, Mario Olavarría, oficiaron al Ministerio del Trabajo para que revise dictámenes que datan de 1999 y 2000 de la Dirección del Trabajo sobre los empaquetadores, con el objetivo de establecer una fórmula que permita que estudiantes de enseñanza media y superior desempeñen esta labor bajo las condiciones que solicitan.
Así, piden que puedan trabajar de empaquetadores quienes estén cursando enseñanza media o educación superior, con un máximo de horas semanales. Al ser exclusivamente para estudiantes, según explican, buscan evitar que este tipo de empleo termine reemplazando la formación académica o se transforme en un trabajo permanente después del egreso.
Según las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el desempleo nacional alcanzó un 9,5% durante el trimestre móvil mayo-julio de 2026, y la ocupación entre los jóvenes de 15 a 24 años cayó 4,1% en doce meses. En total, ese grupo registra una tasa de desocupación de 23,5%, más del doble de la tasa nacional.
Por otro lado, la situación de los jóvenes ninis en Chile, conocidos como aquellos que no estudian ni trabajan, alcanza su nivel más alto desde comienzos de 2023, con más del 21,6% de la población entre 25 y 34 años en esta condición. En simple, en ese rango etario, uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja.

“Mi enseñanza media la costeé con mi sueldo de empaque”
Francisco Vargas (36) trabajó diez años de empaquetador en Puerto Montt. Comenzó cuando cursaba primero de enseñanza media. “Normalmente salía como a las cuatro de la tarde de clases y me iba directo a trabajar hasta las diez y media de la noche”, cuenta. Según recuerda, ganaba $10.000 al día.
Francisco hoy es ingeniero informático, y no solo se pagó su carrera profesional con lo que juntó siendo empaquetador, si no que también su enseñanza media.
“Mi mamá en ese tiempo no tenía un sueldo como para poder sustentarnos a los dos, porque yo siempre viví con ella. En ese tiempo, arrendaba una casa y no le alcanzaba para mis gastos. Yo mi enseñanza media, la costeé con mi sueldo de empaque. Tengo amigos que hasta alimentaban a su familia trabajando de empaque”, relata.
“El empaque ayudaba bastante a los jóvenes, para que pudieran estudiar y a la vez trabajar. Trabajar por turnos, facilitaba bastante el poder estudiar”, agrega Francisco.
“Me tomó como dos años lograr entrar al puesto, porque había una lista de espera larguísima”, recuerda Natalia Ojeda (40). Luego de esa espera, logró obtener el puesto de empaquetadora en un supermercado Jumbo de Valparaíso, al cual se dirigía después de sus clases en la universidad.
“Era un muy buen trabajo en términos de la flexibilidad, que se compatibiliza muy bien con la carga académica. Y habían compañeros y compañeras que sí hacían hartos turnos podían hacer un sueldo, entre comillas, bastante bueno. Pero también era bastante irregular, no teníamos los mismos beneficios que el resto de los funcionarios”, explica.
“Es un trabajo que está bien que se regularice, tener un contrato y así condiciones laborales mínimas, como los beneficios de AFP y salud, que en el fondo antes los supermercados se ahorraban al contratar a estudiantes de esta manera tan irregular”, añade Natalia.

“Generar incentivos para estudiantes, pero mantener estos puestos abiertos a otras personas que puedan necesitarlos”
El abogado laboral y académico de la Universidad Central, Nazmy Dapik, valora que el regreso de los empaquetadores venga de la mano de un contrato de trabajo, con una remuneración fija, “y con todas las protecciones propias de un trabajador dependiente: cotizaciones previsionales, de salud, cobertura accidente del trabajo, jornadas, descanso, feriado legal”.
“Ahora, como contrapartida, se pierde algo de la flexibilidad que tenía el sistema anterior, y también podría ocurrir en algunos empaquetadores que obtenían buenas propinas, ahora percibir un ingreso menor“, advierte el académico.
Sobre la iniciativa de diputados UDI, “parece razonable que se busque fomentar especialmente la contratación de jóvenes y estudiantes, porque precisamente uno de los mayores problemas de nuestro mercado laboral está en la dificultad que tiene este grupo etario para conseguir su primera experiencia laboral”. Sin embargo, considera que el empleo no debiera ser exclusivo para estudiantes.
“Desde el punto de vista laboral, establecer una condición excluyente para acceder a un empleo debe tener una justificación objetiva y razonable que esté relacionada con las características del cargo, y acá sería discutible si eso es así. Me parecería más adecuado generar incentivos para estudiantes y jóvenes, pero mantener estos puestos abiertos también a otras personas que puedan necesitarlos. Al final del día, el objetivo debería ser ampliar las oportunidades de empleo y no reemplazar una barrera de entrada por otra”, afirma Dapik.
Para el abogado laboral y socio en Provoste Matamala Abogados, Pedro Matamala, “hoy día en una situación como la que tenemos en el país de grave crisis de empleabilidad de los jóvenes, cualquier empleo que tenga cierta flexibilidad y que genere remuneraciones para los jóvenes estudiantes es sin duda positivo, por lo tanto esperamos que esto sea un buen sistema para poder generar algo de puestos de trabajo y no tan precario sin seguridad social para los trabajadores jóvenes“.
“Hoy en un sistema que está cada vez más apuntando la automatización, que exista esto, es una buena noticia para los para los jóvenes, que quiere decir trabajo con alta flexibilidad y parcial”, agrega.
“Ganaba más de empaquetadora que con mis primeros sueldos de periodista”
“Ganaba más de empaquetadora que con mis primeros sueldos de periodista”, recuerda Paulina Flores (30). Trabajó embolsando productos los fines de semana durante toda su época universitaria, primero en un Santa Isabel, ubicado en Avenida Trinidad con Vicuña Mackenna, y luego en un Líder, en Ciudad del Niño.
Según cuenta, cuando trabajaba en Líder llegaba a ganar $30.000 al día. “Habían días malos, pero los días malos igual te ibas con $20.000, y normalmente la base eran $30.000. La plata yo la usaba para no molestar a mis viejos, ni a mi mamá ni a mi papá. Era para costearme las cosas que necesitara, como moverme para cargar el pase, o para almorzar si es que no llevaba comida a la universidad”, cuenta la joven de Pedro Aguirre Cerda.
“Lo que a mí me puede llegar a preocupar de que ahora sean contratados es que se abuse un poco con el sueldo, que se empobrezca un poco lo que recibían los empaques. Al mismo tiempo, yo sé que es bueno que tengan contrato, porque nosotros, como empaque externos igual estábamos desprotegidos”, añade.
Al no estar contratado por el supermercado, “nosotros nos hacíamos la plata y si no habías almorzado, con esa misma plata te comprabas algo para comer. O de repente quedabas entre medio de las peleas de los guardias con la gente que iba a robar, y nadie se iba a preocupar si al empaque le pegaban, no era una preocupación ni tampoco una obligación del supermercado”, sentencia Paulina.
Francisco Cuevas (35) comenzó a trabajar embolsando con solo 13 años, hasta los 24 años. Lo que ganaba, lo destinaba a ayudar a sus padres en su casa. “Yo tengo una hermana con una discapacidad, y en ese tiempo solo mi papá estaba trabajando, y le daba lo justo”, cuenta.
“En mi caso, hubiese sido ideal que hubiésemos tenido contratos, se regulariza mucho mejor el tema de los accidentes, enfermedades, problemas de horario o sobreexigencia. No siempre son las mejores situaciones para estar trabajando, menos cuando es tan joven, pero sí se aprende demasiado”, sentencia Francisco, que hoy es prevencionista de riesgo.


