
Tendencias
29 de Septiembre de 2026Mito o realidad: ¿Poner imanes en la puerta del refrigerador aumenta la cuenta de luz?
Un mito viral en redes sociales encendió las alarmas al asegurar que los imanes en la puerta del refrigerador obligan al motor a consumir más energía. Desmentimos el mito viral y explicamos qué dice la ciencia.
Compartir
Un nuevo viral en redes sociales encendió la alarma en miles de hogares al asegurar que pegar imanes, ya sea de adornos o fotografías, en la puerta del refrigerador hace que el motor trabaje más y aumente la cuenta de electricidad. Sin embargo, las leyes de la física echan por tierra esta creencia urbana.
Fue a través de un video en TikTok donde comenzaron los primeros comentarios con respecto al alza de la luz. “¿Cómo que los imanes del refrigerador gastan luz? O sea que he gastado luz toda la vida, ¿Qué voy a hacer con mi recordatorio de citas médicas? No puede ser”.
Sin embargo, para la tranquilidad de aquella usuaria y de todos, el mito está lejos de ser realidad. Al respecto, el Dr. Juan Luis Palma, director del Centro de Estudios en Ingeniería en Materiales de la Universidad Central, explicó a The Clinic que “un imán de una figurita de recuerdo que nos trajimos de algún viaje o concierto produce un campo magnético permanente que lo mantiene adherido a la puerta, estos materiales se conocen como ferromagnéticos. Estando quieto, ese campo no cambia”.
“Para inducir una corriente eléctrica debe cambiar el flujo magnético a través de un circuito, por ejemplo pasar el imán a cierta velocidad por el medio de un alambre enrollado circularmente; por eso, un imán pegado al refrigerador no genera consumo. Tampoco es correcto decir que su campo magnético “crea un campo eléctrico que el refrigerador debe pagar”, añade.
¿Cómo podría afectar la electricidad?
Palma indica que “el campo magnético tendría que variar en el tiempo o moverse respecto de un conductor y atravesar un circuito de forma suficiente para inducir un voltaje. Eso es lo que ocurre, por ejemplo, dentro de un generador. Además, inducir electricidad no equivale a aumentar la cuenta de luz: habría que demostrar que alguna interacción hace que el refrigerador tome más energía del enchufe. Un imán decorativo inmóvil sobre la puerta no cumple esas condiciones”.
Consultado sobre si un imán podría interferir con un electrodoméstico, el académico afirma: “Sí, un imán mucho más potente —situado justo junto a un sensor magnético— podría alterar su lectura en ciertos sistemas electrónicos. Por ejemplo, la detección de apertura de una puerta. Eso sería una interferencia localizada, no una propiedad de los imanes turísticos comunes ni una prueba de mayor consumo. Cerca de un disco duro, un imán potente podría borrar información. Cerca de nuestros celulares, un imán potente podría estropearlo”.
“En condiciones normales, no hay un problema eléctrico ni térmico por tener muchos imanes decorativos. La precaución práctica es no poner objetos tan gruesos o pesados que dificulten cerrar bien la puerta, ni tapar controles o rayar la superficie. Lo que sí puede aumentar el consumo es una puerta que queda mal cerrada, o guardar alimentos calientes dentro del refrigerador”, tranquiliza el experto.
Lo que aumenta el consumo
A juicio del experto, estas cosas son las que aumentan el consumo de energía:
- Pérdida de frío por dos vías: abrir la puerta por mucho tiempo o tener burletes deteriorados, y meter alimentos calientes.
- Mala disipación del calor: poco espacio de ventilación, condensador sucio, o un lugar muy caluroso.
- Temperatura mal ajustada: exigirle al equipo enfriar más de lo necesario.
“Estos factores obligan al sistema de refrigeración a trabajar más tiempo. Los imanes que nos traemos como recuerdo, no se enchufan ni hacen trabajar más al motor. Si queremos bajar el consumo, revisemos que la puerta selle bien, que el refrigerador pueda ventilarse y que la temperatura esté bien regulada“, recalcó.