
Tiempo Libre
13 de Octubre de 2026El íntimo carrete de Mon Laferte que reunió a las divas del pop chileno: así fue la noche en que Nicole y Myriam Hernández cantaron a capela y Javiera Mena fue DJ
Lo que comenzó como una celebración de Femme Fatale Vol. 2 terminó convertido en una fiesta poco habitual para la industria musical chilena. En el Amor y Pasta de Barrio Italia, Mon Laferte reunió a distintas generaciones de artistas, desde Myriam Hernández y Nicole hasta Javiera Mena, María José Quintanilla y Flor de Rap. Hubo canciones improvisadas, confesiones de copas de más, risas y un poderoso discurso de Hernández: "Esta noche se ha comprobado que hoy no vivimos lo que vivía antes el artista en mis tiempos, cuando había más envidia, cuando estábamos más solos", dijo.
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Myriam Hernández tomó el micrófono cuando la fiesta ya llevaba un buen rato. A su alrededor estaban algunas de las voces más reconocidas de la música chilena. Habían cantado, reído y compartido una noche que, a esas alturas, tenía más aire de un carrete en una casa que a la estructura clásica de un evento organizado por un sello discográfico.
La cantante quiso aprovechar el momento para decir algo que, según explicó, llevaba tiempo macerando.
–Cuando uno está en el dolor, lo único que agradece es la salud y el amor. Y creo que esta noche se ha comprobado que hoy no vivimos lo que vivía antes el artista en mis tiempos, cuando había más envidia, cuando estábamos más solos –dijo.
El público la escuchaba con atención. Hernández con toda su estampa hizo una petición. Que aquello que habían vivido no quedara reducido a una noche.
–Yo solo les quiero pedir que no nos olvidemos, que esto no sea como una Teletón, que estamos todos unidos un día y después nos olvidamos. Cuando hay un terremoto o una nube, todos somos hermanos. Y después nos olvidamos.
La destinataria principal de sus palabras estaba a pocos metros. Era Mon Laferte, la responsable de haber reunido a buena parte de los presentes en una celebración de su disco Femme Fatale Vol. 2 organizada por Sony.
–Creo que esta noche de artistas ha sido maravillosa, amor, y tú nos uniste en eso. Es maravilloso, mi amor –continuó Hernández.
La escena ocurrió la noche del lunes 12 de octubre en Amor & Pasta, un local de Barrio Italia famoso porque sus asistentes participan en un taller interactivo para aprender a hacer pasta desde cero, acompañado de música, baile y guerras de harina.
El local ya comienza a transformarse en un lugar interesante para la música chilena. Hace poco, Julieta Venegas también realizó allí una presentación. Esta vez, sin embargo, el lugar recibió algo distinto: una celebración de Mon Laferte por su trabajo discográfico que terminó convirtiéndose en un inesperado encuentro entre distintas generaciones de músicos.
Había velas, rosas repartidas por todas partes y una iluminación tenue. Una atmósfera teatral y romántica, muy acorde con el universo estético que ha construido Laferte.
La cantante apareció con el pelo rubio recogido en un peinado voluminoso (el mismo que lleva desde Femme Fatal uno), un vestido de tonos claros y negros, y botas de tacón. Más que una presentación promocional, el ambiente parecía preparado para recibir invitados en su propia casa.
Ella era la novia y todo el resto sus amantes.
Una fiesta entre divas
En la lista de invitados estaban Myriam Hernández, Nicole, Javiera Mena, Flor de Rap y Soulfia, además de nombres como Pedro Piedra, Gianluca, Kidd Voodoo, Romina Pistolas y el animador Julio César Rodríguez.
Los eventos de los sellos discográficos suelen tener una estructura definida. Una presentación, algunas palabras de agradecimiento, fotografías y conversaciones entre invitados que resultan formales. Pero aquí el protocolo casi no existió.
Mon Laferte cantó la canción Femme Fatale acompañada de una base y luego abrió el micrófono. La invitación era abierta: quien quisiera podía acercarse y cantar. Sin banda y sin más acompañamiento que las voces de los presentes.
Una de las primeras sorpresas fue Myriam Hernández, quien se animó con un fragmento de “Mío”, uno de los grandes éxitos de su repertorio. Lo hizo junto a Laferte, en una interpretación que terminó entre aplausos y abrazos.
También vino Nicole, quien interpretó “Dame luz”. Javiera Mena también aceptó el desafío y cantó “Espada”, uno de los temas más reconocibles de su carrera. Además ofició de DJ a lo largo del evento que terminó con baile.
Con el correr de los minutos aparecieron más voces. María José Quintanilla, Flor de Rap se atrevió a cantar, aunque terminó olvidando parte de la letra por los nervios. También participó Soulfia. Entre los hombres hubo menos voluntarios. Uno de los que se animó fue Kidd Voodoo, quien cerró su intervención con un breve escalofrío.
La espontaneidad terminó siendo la principal característica de la noche. No había demasiada preocupación por alcanzar una interpretación perfecta. El atractivo estaba precisamente en lo contrario: ver a artistas reconocidos exponerse frente a sus pares, equivocarse, reírse y seguir cantando. Un carrete lleno de cantantes.
Para Laferte, además, la celebración llegaba en un momento especialmente significativo de su carrera. En febrero de este año, la cantante recibió la Gaviota de Platino en el Festival de Viña del Mar, convirtiéndose en la artista más joven en obtener el máximo reconocimiento del certamen. Un nuevo hito para una trayectoria que ha construido principalmente desde México, pero que mantiene un vínculo con Chile.
La honestidad de Myriam
Después de las presentaciones, Myriam Hernández conversó con The Clinic sobre lo que había ocurrido. La cantante venía llegando de Ecuador, estaba cansada y, según contó, no tenía demasiadas energías para salir. Pero la invitación de Laferte terminó por convencerla.
–Ella es tan auténtica, es tan admirable, es tan encantadora, es tan atractiva de seguir, de querer. Yo le tengo mucho cariño –explicó. Hernández recordó también el momento en que ambas compartieron el micrófono.
–Cuando canté ahora con ella un pedacito que le dije que cantáramos juntas, nos dijimos una vez más: siempre nos queremos, nos encantamos de vernos, de colaborar.
Al preguntarle por esa capacidad de Laferte para generar encuentros que se sienten cercanos, lejos de lo que habitualmente ocurre en las celebraciones de la industria, Hernández respondió con una confesión entre risas:
—Yo hoy día me siento en mi calor y por eso tomé unas copas de más. Eso puede decir.
La frase resumía bastante bien el espíritu de la noche. Una de las figuras más respetadas de la música chilena, que había llegado cansada después de un viaje, terminó cantando a capela, dando un emotivo discurso.
Se había sentido en casa. Y eso dice mucho sobre el poder de Mon Laferte, que no solo consiguió reunir a parte importante de la música chilena en un mismo lugar, sino también derribar las barreras y formalidades que suelen separar a sus protagonistas.
La última canción y el baile
Mon Laferte escuchó las palabras de Hernández y, cuando volvió a tomar el micrófono, quiso agradecer lo que había ocurrido.
–Me sumo a todas las palabras. Gracias, Myriam. Te amamos. Gracias a todos los que vinieron. Gracias por cantar. Ha sido, bueno, yo no sé, pero para mí pienso que esto ha sido muy mágico esta noche. Un regalo.
Entonces Mon Laferte anunció que también cantaría a capela, como lo habían hecho sus invitados. Eligió “For Your Consideration”, una canción de su último disco que habla de las contradicciones de la fama, de la necesidad de ser admirada y del agotamiento de convertirse en una mercancía. La interpretó con una intensidad que fue creciendo hasta terminar arrodillada en el suelo, rodeada de pétalos de rosas.
Había algo poderoso en esa elección. La canción se pregunta cuánto hay de cariño verdadero y cuánto de reconocimiento vacío en la vida de una artista.
No me gusta admitir que me volví una mercancía. Confundo ser admirada con el ser querida
Esa noche Mon parecía haber encontrado una respuesta. No necesitaba pedir que la tomaran en consideración: algunas de las voces más importantes de la música chilena habían llegado hasta allí simplemente porque la querían.