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Foto: Agencia UNO.

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11 de Octubre de 2026

“Muchos estudiantes ni siquiera debían haber llegado allí”: El debate que abrió la crisis de los profesores en la educación universitaria

El reportaje de The Clinic sobre las dificultades que enfrentan los profesores universitarios abrió un debate en redes sociales. Ignacio Briones, Sebastián Gray y otros académicos cuestionaron la preparación de los estudiantes, mientras otras voces apuntaron a la responsabilidad de las universidades, el sistema de acreditación y las exigencias académicas.

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Profesores que sienten que caminan en cristales al tratar con sus estudiantes, menor capacidad de absorber exigencias y una sociedad que no valora el conocimiento. Esas son las experiencias de distintos docentes que recoge un reportaje de The Clinic, en el que explican las exigencias de enseñar a las nuevas generaciones universitarias.

El reportaje no demoró en generar reacciones dentro de la comunidad académica y fuera de ella. El economista y exministro de Hacienda, Ignacio Briones, vinculó las dificultades descritas por los profesores con las deficiencias de la educación escolar.

“Una realidad que confirma lo que algunos venimos diciendo hace tiempo: que, en buena medida, los primeros años de educación superior apenas corrigen lo que la escuela no entregó. Pero lo hacen a un costo por estudiante 3 veces mayor. Por eso, la gratuidad equivoca la prioridad”, escribió en X al compartir el reportaje.

Por su parte, el arquitecto y académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Sebastián Gray, apuntó a las habilidades que, a su juicio, presentan mayores deficiencias entre los estudiantes, atribuyéndolo al uso de redes sociales e inteligencia artificial: “Los mayores déficits son de curiosidad intelectual, verificación de datos, métodos de investigación, pensamiento abstracto y crítico. Todo vinculado a una evidente ansiedad de inmediatez, la simplificación y superficialidad propias de las RRSS y la IA”.

La académica e investigadora de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, Isabel Castillo, introdujo otra arista al debate: “Además de muchas cosas generacionales, ¿cuántas culpa tiene en esto cómo funciona la acreditación, y sus indicadores de deserción, graduación oportuna, etc, que desincentivan la exigencia?”, escribió.

“Hay estudiantes de Historia o Literatura que alegan porque deben leer más de 50 páginas. Es insólito”, comentó la directora ejecutiva de la fundación Iguales Chile, María José Cumplido.

La discusión en redes también dio pie a que otras personas contaran sus experiencias y opiniones: “La única vez que me desvincularon fue de cierta universidad privada, porque las alumnas de un ramo que le hacía a Educación, creo era Psicología del Desarrollo, fueron a reclamar porque yo las hacía leer mucho?? el punto es que por el tema de la acreditación, las universidades prefieren no tener reclamos de los alumnos. Considero se pierde calidad. Aparte que tipo de reclamo es ese? es una universidad, obvio tienes que leer y harto”, cuenta una usuaria.

“Un apoderado del colegio hace clases a alumnos de publicidad en la UDD, varios de ellos tienen que entrar con perro de ‘apoyo emocional’. Si ladran el profe no les puede decir nada, menos echarlos de la clase. Es una wea espantosa”, cuenta otra persona.

Una profesora relata que: “Me criticaron por hacerles un control de lectura de un texto en clases. Nunca habían escrito una prueba o control en clases, todo en computador en casa. Me dijeron que esa práctica era muy “escolar” para su nivel universitario”.

“Como profesor universitario esto no me deja indiferente. Desde el punto uno, en que muchos estudiantes ni siquiera debían haber llegado allí, hasta que han transformado la enseñanza a una pantomima de futuros profesionales poco calificados”, se lee en otro comentario.

Mientras muchos critican directamente a las nuevas generaciones culpándolos de ser “guaguas grandes”, “debiluchos”, “llorones” y que es “la generación Z en todo su esplendor”, otros plantean que la culpa recae en el sistema educativo mismo: “La educación secundaria se transformó en un entorno mediocre y complacista que ya no prepara nada a los estudiantes para la educación universitaria. Es necesario que las unis endurezcan la exigencia académica porque los colegios no lo harán mientras hayan intereses económicos”, opinan.

“La educación superior nivelando todo el sistema para abajo, fagocitada por la decadencia de la educación escolar”.

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