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22 de Octubre de 2026Jesus Diamantino y su autopsia al terror en su nuevo libro “Miedo en la carne”: “Para mí, el terror es terapéutico”
A través de un análisis visceral y quirúrgico, el escritor e investigador chileno disecciona las raíces del miedo y del horror. “El miedo lo defino, más allá de un sentimiento individual, como algo colectivo. Creo que el miedo es prácticamente un pacto social que lo vivimos con otros”, afirmó en conversación con The Clinic.
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El miedo no es solo un sobresalto repentino o una sombra extraña en medio de una habitación que solo la ilumina un leve haz de luz. Es una reacción física que eriza la piel. Hace que sientas todos los pequeños pelitos en la nuca y se aceleren los latidos del corazón hasta más allá de lo saludable.
Jesús Diamantino regresa a las librerías con su nuevo libro “Miedo en la carne: las máscaras del terror y los nuevos monstruos”, en donde disecciona quirúrgicamente ese sentimiento que no todos aman, pero del que todos han sido víctimas más de una vez.
En conversación con The Clinic, el autor explica que la idea de este ensayo nace “porque lo que quise hacer fue crear una especie de diálogo y declaración muy íntima sobre cómo entiendo el miedo. Cómo el miedo, de alguna manera, ha moldeado mi gusto por el arte y la literatura. Mi fascinación por el terror tiene que ver muchísimo con que veo en el terror una forma auténtica y metafórica para mostrar las contradicciones sociales, los traumas y, de alguna manera. Para mí el terror es terapéutico”.
“Este libro funciona también como una especie de terapia reflexiva sobre cómo entiendo y enfrento los miedos. También de qué manera diálogo con mis lectores al respecto”, añade. A su juicio, el miedo va “más allá de un sentimiento individual, como algo colectivo. Creo que el miedo es prácticamente un pacto social que lo vivimos con otros. Lo vivimos en comunidad y por esa razón el miedo también —en gran medida— puede entenderse como un sistema de control“.
Del Exorcista y otros miedos
Entre sus páginas, Diamantino también analiza los clásicos del cine de terror. En ese sentido, asevera que “lo más perturbador en ‘El Exorcista’, desde mi punto de vista, es que se vulnera… es una metáfora de la vulneración de la infancia. Entonces, eso es justamente muy monstruoso y muy rupturista porque no es tanto la posibilidad de que el demonio que nos posea, sino que lo terrorífico es cómo la maldad llega a corromper un cuerpo infantil”.
“En películas más recientes como ‘Weapons’ también es una metáfora de cómo los niños pueden ser vulnerados a través de un sistema de control como las redes sociales, los discursos extremos o la falta de educación o la mala educación lleva también a los niños a transformarse en verdaderas armas, es interesante esa asociación. De una u otra manera, el terror siempre va a estar representando nuestras inquietudes y nuestras ansiedades colectivas”, reflexiona.
Junto con eso, recalca que —desde lo que piensa Stephen King— “una buena película de terror o un buen libro de terror, siempre va a estar tocando esos puntos fóbicos de la sociedad y estos van cambiando. Los miedos que tenemos en el 2026 no son los mismos que teníamos en el 2006”.
La modernización de los miedos
“Creo que el punto de inflexión es que nuestros miedos cambian radicalmente después de la pandemia. Cuando los miedos se vuelcan hacia los espacios domésticos, hacia los espacios íntimos donde la propia familia y amigos se transforman en posibles amenazas. Creo que irremediablemente la inteligencia artificial nos está remitiendo a este síndrome de Frankenstein de cómo lo artificioso puede llegar a reemplazar lo humano. En ese reemplazo de lo humano se encuentra el horror”, afirma el académico.
Asimismo, agrega que “la Inteligencia Artificial no es solo ChatGPT. Sino que también es la cultura de los algoritmos porque —de alguna manera— crean necesidades en nosotros. Hacen un perfil de nuestros consumos y ahí tenemos una nueva forma monstruosa que es el condicionamiento de nuestro consumo capitalista y neoliberal, que eso también es bien interesante. En el fondo, la IA no solamente reemplaza nuestra labor intelectual sino que también puede estar reemplazando el ámbito profesional pero también condiciona nuestras necesidades”.
Los viejos clásicos: el caso de Carrieta White
Carrie fue la primera novela que publicó el maestro del terror Stephen King y la que le sirvió como trampolín a la fama. El libro vio la luz en 1974 y dos años más tarde fue llevada al cine de la mano del director Brian De Palma con Sissy Spacek como protagonista.
Esa no fue la primera vez que se adaptó Carrie, en 2002 se realizó una película de televisión y en 2013 nuevamente llegó al cine dirigida por Kimberly Peirce y protagonizada por Chloë Grace Moretz, acompañada por Julianne Moore. Este año, se estrenó una nueva miniserie de ocho capítulos que recibió críticas dispares en redes sociales.
Sobre esa nueva versión, Diamantino recalca que “lo que hizo Mike Flanagan es ir más allá de la típica adaptación. Pero lo que la hizo interesante es cómo explora las nuevas formas de bullying y esos actos violentos que se encuentran en ecosistemas que los manejan solamente los adolescentes en los colegios. Lo que muestra Carrie es una actualización de la violencia digital que es un verdadero monstruo”.
“Los puntos fóbicos que trataba Carrie de Stephen King eran otras formas de miedo y otras formas de violencia que tenían que ver más con la apariencia de las personas o de los niños. Hoy, la violencia tiene que ver con otras cosas y el bullying tiene que ver con otras cosas, son otros puntos fóbicos que se están tratando. Desde mi punto de vista, el terror es el género más auténtico o más agudo para tratar estas problemáticas y estas inquietudes sociales”, afirma.
“Mi mayor miedo es la oscuridad”
Para iniciar en el terror, el autor prefiere los clásicos. “Siempre recomiendo Drácula como un acercamiento aterrador y también porque Drácula, el personaje de ficción, tenemos una idea de cómo es a través del cine pero cuando alguien lee la novela es totalmente diferente. La novela es aterradora, muy visceral, tiene una violencia, distintas capas… el hecho que esté escrita en primera persona de distintas perspectivas, nunca tienes claridad de cómo es el monstruo. Entonces, eso habla también de estos miedos sociales que se construyen. Por eso me gusta tanto ese libro y es un muy bonito acercamiento, y un aterrador acercamiento, al terror”.
“Como película recomiendo claramente Los Otros de Alejandro Amenábar porque es una película preciosa. Es una película que nos deja pensando un montón sobre la crisis de los afectos, de qué hay más allá. Eso es brutal porque la película como que te desmantela esa idea del cielo, de lo que es el infierno”, indica.
También confiesa: “Mi mayor miedo es la oscuridad, me da mucho miedo la oscuridad. De hecho, escribo de día, escribo en las mañanas, porque me da miedo escribir de noche. Me ha pasado que cuando escribo de noche me hace mal porque me imagino las cosas que escribo y tengo muchas pesadillas, pesadillas demasiado vívidas. Prefiero escribir en el día”.