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29 de Octubre de 2026Dulces, intoxicación y disfraces: los errores que pueden poner en riesgo a las mascotas este Halloween
El uso de ropa inadecuada, el acceso a golosinas y la exposición a ruidos fuertes son algunas de las situaciones que pueden afectar a perros y gatos durante la celebración. Ante esto expertos entregan recomendaciones para prevenir accidentes y reconocer señales de estrés.
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En un país donde hay más mascotas que niños y ad portas de una nueva celebración de Halloween, cada vez es más habitual que perros y gatos sean parte de esta fecha. Esto, ya sea acompañando a sus tutores, participando de fotografías familiares o incluso utilizando disfraces y accesorios. Sin embargo, detrás de una celebración también existen situaciones que pueden generar estrés, incomodidad e incluso riesgos para sus salud.
Uno de los principales cuidados tiene relación con los disfraces. Antes de elegir uno, es importante considerar que tenga una talla adecuada, permita a la mascota moverse con normalidad y que esté confeccionado con materiales livianos y transpirables. “El disfraz nunca debe anteponerse al bienestar de las mascotas. Lo primero es asegurarnos de que no limite sus movimientos, respiración o visión, y observar permanentemente cómo reaccionan. Si intentan sacárselo, se quedan inmóviles, jadean excesivamente o muestran señales de estrés, lo recomendable es retirarlo”, explica Carolina Ruiz, médica veterinaria de SuperZoo.
También se deben evitar botones, cintas, lentejuelas u otras piezas pequeñas que puedan desprenderse y ser ingeridas. Lo recomendable es acostumbrar previamente al animal al accesorio, dejar que lo huela y utilizarlo solo durante periodos breves y siempre bajo supervisión.
¿Dulce o intoxicación?
Comer dulces en abundancia es una costumbre en Halloween, pero dejar estos caramelos al alcance de las mascotas o compartirlos con ellos, puede transformarse en un grave problema para su salud que puede derivar en una intoxicación grave o elevación de la insulina.
“En Halloween, muchos cometen el error de dar dulces al perro. Sobre todo los niños, queriendo compartir con su mejor amigo, tienden a dar golosinas a su mascota. También los abundantes caramelos quedan al alcance del perro en las decoraciones del hogar, que accidentalmente o por curiosidad los come, a veces con envoltorio incluido”, advierte Herly Studer, médico veterinario.
El experto explica que caramelos, masticables y gomitas contienen ingredientes como el xilitol, un edulcorante artificial extremadamente tóxico para los perros y que puede ser letal para ellos. “A diferencia de los humanos, cuando un perro ingiere xilitol, su cuerpo lo confunde con azúcar, lo que provoca una liberación masiva de insulina. Esto puede causar una rápida y peligrosa disminución de los niveles de azúcar en sangre o hipoglucemia, lo que es potencialmente mortal”, afirma.
También aconseja “evitar llevarlo a pedir dulces de casa en casa junto a los niños, para no tentar al can con el acceso a caramelos ni someterlo al estrés de las multitudes o ruidos fuertes”. En lugar de eso, sugiere que es mejor mantener el perro en casa en lugar tranquilo en esta fecha, y tener la precaución de no dejar golosinas a su alcance en el hogar, para que accidentalmente no las coma.
Atención a los ruidos y puertas abiertas
Halloween también puede alterar considerablemente la rutina del hogar. El sonido constante del timbre, el ruido de la puerta, niños disfrazados, máscaras, música o una mayor cantidad de personas entrando y saliendo pueden provocar miedo o ansiedad en algunos animales.
En esos casos, se recomienda disponer de un espacio tranquilo dentro de la casa donde puedan refugiarse, con agua, su cama y objetos familiares, sin obligarlos a participar de la celebración. Además, el frecuente movimiento de puertas durante la entrega de dulces aumenta el riesgo de escapes. Por eso, es aconsejable mantener especial vigilancia y verificar que la mascota cuente con sus mecanismos habituales de identificación.
Los adornos también requieren precaución. Cables eléctricos, velas, decoraciones pequeñas o elementos que puedan ser mordidos o ingeridos deberían mantenerse fuera de su alcance para evitar quemaduras, electrocuciones o obstrucciones digestivas.



