Política
1 de Noviembre de 2026Vocero de Gobierno por crisis de rebajas de condenas: critica a Silva, apunta a un ataque político y defiende que salida de Rabat “no va a ayudar en nada”
El subsecretario Arenas transparentó que la crisis era una "verdadera catástrofe". Sostuvo que la salida de Silva se debió al video que subió, que fue leído como un deslinde de responsabilidades, pero que no había una intención de aplacar la crisis. Y pese a que reconoce que el ministro de Justicia, quien recibió advertencias sobre las consecuencias políticas de cambiar el criterio por las reducciones de condenas, es de los principales responsables de haber generado la crisis que ahora tiene al 75% de la ciudadanía solicitando su renuncia, defendió su permanencia en el cargo. Además, aludió a que en gran medida la magnitud de la polémica respondería, a su juicio, a una operación política. Respecto a la acusación constitucional, pidió al oficialismo "lealtad a la Constitución".
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La crisis gatillada por la rebaja de condenas a abusadores sexuales de menores enfrentó un punto cúlmine esta semana con la salida de Luis Silva de la Subsecretaría de Justicia. Pero casi inmediatamente tras conocerse que el republicano no seguiría formando parte del Gobierno, los colaboradores de la administración fueron enfáticos: la presión hacia el rol que cumplió el ministro de Justicia, Fernando Rabat, no se aliviana con dicha medida. Y el malestar generalizado de la ciudadanía y el Congreso contra el Gobierno tampoco.
De hecho, se espera que la próxima semana se concrete, en medio de la ausencia del Presidente Kast debido a su gira por Europa, la presentación de la acusación constitucional contra Rabat.
El vocero de Gobierno, Gonzalo Arenas, comentó primero en El Mercurio y luego en Mesa Central de Tele13 que la salida del subsecretario Silva más que deberse a una pasada de cuentas por los decretos, se debió a otro factor.
Pese que el Gobierno le había advertido a las autoridades que el encargado de las explicaciones sería el propio vocero y se le pidió a los subsecretarios que no hablaran, Silva subió un video sin avisarle ni siquiera a Rabat, mencionando que su firma se debía a que seguía el criterio impuesto por el ministro. “Nos sorprendió a todos”, dijo Arenas.
“No lo sacan por el tema de la firma de los decretos, no lo sacan para aplacar esta crisis, ni mucho menos. Lo sacan por una razón muy concreta: dio un video. Sin avisar y poner en alerta al Gobierno, menos al ministro, y un video que el 99% de la gente lo interpretó como que era una especie de deslinde de responsabilidades. Y eso el Presidente lo consideró gravísimo”, dijo el vocero.
En el video, Silva explicaba que, cuando el ministro de Justicia no se encuentra disponible, corresponde al subsecretario subrogarlo y firmar los documentos siguiendo el criterio establecido por el titular de la cartera. “Cuando el subsecretario, subrogando al ministro de Justicia, firma, lo hace aplicando el criterio fijado por el propio ministro, y eso fue lo que hice”, sostuvo.
En esa línea también se había manifestado el viernes en la noche el biministro del Interior y de la Segegob, Claudio Alvarado, quien abordó la decisión desde La Moneda y reconoció la molestia que generó la actuación del exsubsecretario. “En un gobierno no estamos ni para proteger cargos ni para eludir responsabilidades”, sostuvo.
¿Por qué el ministro de Justicia sigue en su cargo?
El vocero de Gobierno aseguró que nunca han eludido que el responsable de la crisis que él mismo definió como una “catástrofe” era el ministro Rabat. Por lo mismo es que defiende que su salida no responde a una intención de aplacar la situación.
“Él (Rabat) siempre se ha dicho que él es el responsable, que cometió errores y que, por supuesto, que los va a corregir y esa es la labor y la misión que le ha otorgado el Presidente”.
Sin embargo, una crítica que ha surgido casi transversalmente tanto en la ciudadanía como en la clase política es, ¿por qué si Rabat fue el culpable y responsable de la crisis, se pretende que sea el encargado de solucionarla?
La crisis ha generado que las últimas dos semanas la aprobación del Gobierno haya caído drásticamente y la ciudadanía tenga una mala percepción del manejo del Ejecutivo. El resto de las carteras ha tenido que salir a dar explicaciones de un tema que al oficialismo le incomoda, y casi no han logrado imponer sus temas en agenda, lo que además ahora puede opacar la gira de Kast a Europa.
La medición Pulso Ciudadano, por ejemplo, constató este domingo que la aprobación del Presidente Kast llegó a su peor cifra en lo que lleva de Gobierno, con solo un 22,1%. En tanto, su desaprobación alcanzó el 67,5%.
A ello se suma que en el oficialismo hay voces que ven difícil apoyar a Rabat en la acusación constitucional que se presentará. Hace años que la herramienta, más que medir el cumplimiento de la Constitución, se ha transformado en algo político. Y por lo mismo, hay parlamentarios que temen que la ciudadanía perciba que un voto en contra de la AC a Rabat, pueda ser leída como una defensa a rebajar las condenas de abusadores sexuales de menores de edad.
“Nosotros no le estamos pidiendo lealtad al Gobierno, le estamos pidiendo lealtad a la Constitución. Aquí no se configura ninguna causal de acusación constitucional. Los parlamentarios cuando asumieron, juraron o prometieron respetar la Constitución, por lo tanto, no es una lealtad política, es una lealtad al cargo por el cual fueron elegidos”, solicitó Arenas.
En particular, Pulso Ciudadano consultó sobre el manejo de la crisis de rebaja de condenas a abusadores sexuales de menores, y el 74,2% de los consultados respondió que el Presidente se equivocó y que debe pedirle la renuncia al ministro Rabat.
Aun así, Arenas intentó explicar en Mesa Central la decisión del Gobierno para mantener al ministro de Justicia en su cargo. “El presidente Sebastián Piñera nunca le pidió la renuncia a ninguno de los ocho ministros que fueron acusados. Porque, igual que en este caso, consideraba que no se cumplían con los requisitos de una acusación constitucional”.
“Además, no va a ayudar en nada a la solución. Y el Presidente le ha encargado a este ministro que sea parte de la solución en forma rápida, expresa y, por lo tanto, que consiga el objetivo político. Porque además, aunque le pidiera la renuncia al ministro, esta acusación seguiría (…). Esto es causar un daño político al Gobierno, y esa intencionalidad va a seguir este donde está el ministro”.
Un “ataque político” planificado
A continuación Arenas siguió explicando que tenían contemplada la cobertura mediática que iba a tener la crisis, “porque estos ataques políticos se hacen pensados. Se hacen meditados y por lo tanto se van desplazando o se van desplegando en el tiempo para tener la mayor cantidad de vitrina posible para una lucha política como la que la oposición quiere dar”, acusó Arenas.
El subsecretario fue consultado sobre si la cobertura más que responder a un “ataque político” no respondería a la gravedad de los casos, a lo que Arenas respondió que “son gravísimos. Los antecedentes, estoy convencido que los tenían todos de antes. Las personas que están tratando de poner este tema en debate”.
“Es un tema importante, yo con esto no quiero decir que este es un tema menor, es un tema gravísimo. El gobierno está consciente, el gobierno asume el error, el Presidente pidió perdón públicamente al país, que el Estado le falló. Y nuestra principal preocupación es solucionar este tema, es una ley de nunca más”, dijo el subsecretario.
Pero agregó: “Coinciden muchas cosas como para tratar de poner un relato político que es legítimo, pero ojo, un relato político que se olvida de que esta ley lleva más de 20 años funcionando, que esta excepción a los violadores lleva más de 5 años funcionando y que desde el 2019 se han dado más de 10 mil decretos de rebaja de penas, y por lo tanto se trata de culpar al último que firmó. Yo considero que eso es armar un relato político (…). Ese es el relato que hoy día está y es el relato que nosotros consideramos que es injusto”.
“Cuando ocurren estas catástrofes, porque es una catástrofe, todos empiezan a deslindar responsabilidades. Pero esta era una jurisprudencia que estaba consolidada. Los cambios que se producían eran muchas veces porque cambiaba el abogado integrante de la sala”, mencionó Arenas.
“Cuando la ministra de la Corte Suprema, sin querer atacar a la Corte Suprema, por supuesto, dice: ‘No, es que los fallos tienen una aplicación relativa al caso concreto’… Ningún abogado serio va a un juicio sin saber lo que opina la Corte. Y siempre los fallos de la Corte son fundamentales para saber cómo se implementan y se interpretan las leyes. Esa fue la interpretación, que pudiera ser buena o mala, pero eso no implica que haya una causal de acusación constitucional porque el ministro actuó viendo una doctrina que él consideraba que era consistente, plausible y que por lo tanto tenía un sustento real en cuanto a su aplicación”.
En cuanto a los decretos para reos de Punta Peuco firmados por Silva, que fueron aprobados pese a que la Corte Suprema los había rechazado, Arenas deslindó la responsabilidad al exsubsecretario. “Es raro, pero por algo ya no está en el Gobierno”.
Las advertencias a Rabat que eligió ignorar: “Por supuesto que hubo un error político, si no, no estaríamos acá”
Al ministro Rabat se le había advertido las consecuencias que podía tener a nivel político un cambio de criterio en la materia respecto de lo que habían sido las gestiones de autoridades anteriores. Sin embargo, el secretario de Estado no elevó la inquietud a La Moneda, y siguió adelante con aquello.
“Después cambió de opinión y hubo dos reuniones en donde le dijeron: ‘mire, puede tener estas consecuencias, estas otras consecuencias’. Ahí quizás tuvo que advertir para sentir un poco lo que era el plano político, pero él decidió, según su conocimiento, que la interpretación de la Corte era lo suficientemente sólida, madura y constante como para tener esa interpretación. Por supuesto que hubo un error político, si no, no estaríamos acá”, dijo Arenas.
Sin embargo, volvió a insistir que la postura de La Moneda no es que Rabat sea quien tenga que asumir las responsabilidades políticas de la crisis.
“Alguien tiene que asumir la responsabilidad y en este caso la ha asumido. El propio ministro Rabat, que jamás se ha escondido ni ha dejado de lado su responsabilidad y ha asumido todo lo que haya que asumir, y el propio Presidente de la República (…). El Presidente asumió que aquí hubo un error por parte del Estado. Él es el Presidente electo y por lo tanto el Estado le falló”.
“El razonamiento del gobierno es: aquí hubo un error, y lo primero que vamos a hacer es solucionar ese error y ayudar a las víctimas. Lo que va a pasar después no lo sé (…). Hay muchas personas disconformes, por supuesto, esto no es fácil de explicar, pero nosotros esperamos que con el paso de los días nosotros podamos entregar los antecedentes y la defensa del ministro sea lo más clara posible”.
Así, volvió a insistir en que Rabat no pagará, al menos por ahora, los costos políticos del error que gatilló la crisis, pese a que aumente la percepción negativa de la ciudadanía y del propio oficialismo.
“Esperamos explicárselo (a la ciudadanía) con el transcurso del tiempo. Cuando las pasiones bajen un poco y podamos explicar lo que vamos a hacer, cómo lo vamos a solucionar, los errores que se cometieron y, en definitiva dar la cara como Gobierno y como país, sobre todo a las víctimas”.
“A juicio del presidente y el gobierno, vale la pena (mantener a Rabat en su cargo) cuando uno cree que está metido en una batalla en la cual tiene razón y tiene mucho que explicar y tiene mucho que obtener como resultado”, dijo el subsecretario Arenas.



