Tiempo Libre
6 de Noviembre de 2026Nicole y una vida sobre los escenarios: “La música siempre ha estado ahí para sostenerme”
Nicole comenzó su carrera siendo una niña y encontró sobre los escenarios una seguridad que no tenía fuera de ellos. En conversación con The Clinic, la cantante reflexiona sobre cómo ha aprendido a convivir con las críticas, las inseguridades y la vulnerabilidad, y recuerda las historias de personas que han encontrado refugio en sus canciones.
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Han pasado casi treinta años desde que Nicole trabajó con Gustavo Cerati en Sueños en tránsito. Era 1997 y la cantante chilena, que había comenzado su carrera siendo una niña, buscaba un sonido distinto. El líder de Soda Stereo se convirtió en el productor de un disco que terminaría ocupando un lugar especial en su trayectoria. Entre sus canciones estaba “Noche”.
Este miércoles 4 de noviembre, Nicole volvió a cantarla. Estaba en plena calle Rosario Norte, en Las Condes, frente a un grupo de oficinistas que se había reunido para escucharla en el show sorpresa. La presentación, organizada por Marshall y Falabella, duró unos veinte minutos. Había una alfombra, una guitarra acústica y algunos parlantes. La cantante interpretó parte de su repertorio, incluyendo “Hoy”, “Sin gamulán”, “Dame” y “Noche”. Esta última fue también una oportunidad para recordar a Cerati, fallecido en 2014.
Al hablar del músico argentino, Nicole abordó la vulnerabilidad, la inseguridad adolescente y la importancia de conectar con sus inicios. Una reflexión que, de alguna manera, también atraviesa el momento que vive la cantante.

Treinta años no pasan en vano. Cambió la industria, el público y también la manera en que los propios músicos se relacionan con sus canciones.
Después del concierto, recibió a The Clinic en su camarín. Habló de sus primeros años en la música, de la timidez que la acompañaba fuera de los escenarios y de cómo aprendió a convivir con las críticas y las inseguridades.
La conversación ocurre, además, en un presente particular. Hace unas semanas, Nicole fue parte del espectáculo de Mon Laferte, donde compartió escenario con Myriam Hernández, Javiera Mena y otras artistas chilenas. La imagen reunió a mujeres que comenzaron sus carreras en momentos muy diferentes, pero cuyas canciones han terminado formando parte de una misma historia musical.
En esa trayectoria, el amor ha sido uno de los temas recurrentes de las canciones de Nicole. Pero también las pérdidas, las despedidas y la necesidad de volver a encontrarse con uno mismo.
—Tus canciones han acompañado distintas historias de amor, pero también separaciones y momentos difíciles. ¿Cuál es la historia más bonita que te ha contado alguien sobre una canción tuya?
— Varias, la verdad. He escuchado mucha gente que se ha encontrado, que ha crecido con mi música, se ha enamorado y se ha casado con mi música. Con canciones específicas. Otras que, de rupturas también muy fuertes y difíciles, han escuchado mis canciones y han logrado sanar. Y se han reencontrado con su propio amor.
Hay varias historias, gente de otra generación, niñas, que han sido las contemporáneas que han traspasado mis canciones. Y estas niñas se han emocionado y les han significado cosas totalmente distintas. “Dame luz”, por ejemplo, o “Esperando nada”, o “Baila”, que la escuchaba la mamá. Niñas de 12, 13 años me han dicho emocionadas que las han hecho sentirse más seguras consigo mismas, con la adolescencia, con crecer, con salir de esas inseguridades y buscar un camino propio. O sea, hay distintas historias ahí.

—¿Y en otro plano?
—Otra canción es partir, una despedida de mi madre (falleció en 2012), que también ha sido como un salvavidas para mucha gente: poder despedirse o poder soltar la pérdida de alguien tan querido y tan cercano.
—Hay algo que se repite en lo que cuentas: el amor propio y las inseguridades. También hablaste de eso al recordar “Noche”, la canción que trabajaste con Gustavo Cerati. Uno podría pensar que, con tantos años de trayectoria, una artista aprende a dejar atrás esas inseguridades. ¿Cómo convives hoy con eso?
—Yo creo que en las distintas etapas de la vida y a todas las edades uno como que necesita volver a reconocerse, a volver a encontrarse y a reunir todo lo que te ha hecho ser fuerte, la fortaleza interior.
Desde la adolescencia uno se va mirando y va buscando esa identidad, pero luego, ya cuando estás más grande, uno va mirando hacia atrás todo lo recorrido. Pero también siento que es muy importante tener esa mirada siempre de sorprenderse, de descubrirse, de también ser vulnerable, porque uno en la vida se puede quebrar muchas veces, puede comenzar muchas veces y aprende muchas cosas nuevas.
Y si no tienes ese ímpetu de querer ver la vida con otros colores o sorprenderse como un nuevo turista, uno no sigue creciendo de alguna manera. Y yo creo que eso es lo que a uno le hace seguir avanzando.
Ves a gente muy mayor con esa capacidad de sorprenderse hasta los 90 años, que los hace ser muy jóvenes, y yo creo que esa es la clave.

—Comenzaste a cantar siendo muy niña. ¿De qué manera el escenario te ayudó a construir tu propia identidad más allá de Nicole?
—Yo creo que el hecho de partir cantando muy niña, al principio, tener este nombre artístico de alguna manera me hizo tener la valentía de subirme al escenario siendo muy tímida y de gozar el escenario.
Como comencé muy chica, creo que eso me ha dado distintas herramientas para poder entender que lo que hago es como una extensión de lo que hacía en la casa: cantar y soñar con ser cantante. Y después estar en el escenario me dio esa fortaleza interna para vencer mi timidez. Yo siempre fui más tímida abajo del escenario. Mi mamá siempre me decía que yo era otra persona, otra niña en el escenario, que afloraba una seguridad que no tenía.
—¿Y esa seguridad también te ayudó a aprender a convivir con las críticas y las expectativas que existen sobre una artista?
—Y yo creo que ser cantante desde chica me hizo darme esa identidad, esa seguridad que es la seguridad de que uno nunca deja de aprender, de que uno puede equivocarse, de que no está mal no ser perfecta, ¿cachai?
Y que hay diferentes tipos de visiones sobre las cosas, que a la gente le puede gustar tu música o no, que te puede criticar o no, y no por eso uno tiene que escuchar todo lo malo y sufrir por eso.
Entonces, desde niña he ido paso a paso entendiendo que lo que hago es mi profesión. Tengo la suerte de hacer algo que me apasiona, pero como cualquier otro profesional.
—Has hablado de la importancia de aceptar la vulnerabilidad. ¿Qué lugar ha ocupado la música en los momentos más difíciles de tu vida?
—Siempre he tenido esa perspectiva de alguna manera y, a pesar de que obviamente a veces sí me siento más vulnerable, sí he vivido momentos de pérdidas y quiebres en la vida, como todas las personas, la música siempre ha estado ahí para sostenerme de alguna manera. Poder escribir, poder verbalizar, poder cantar, sacar la voz. Algo súper físico que te hace liberarte.
—Llevas prácticamente toda tu vida siendo una figura pública. ¿Has podido construir una vida cotidiana al margen de esa exposición?
—No me siento esa persona que nunca se ha sentido normal o que no se acuerda de no estar en el escenario. Por supuesto que sí me acuerdo de no estar en el escenario.
He tenido una vida súper cotidiana, del colegio, del estudio, de mis amigas, de los pololos, de los hijos. O sea, he podido construir una vida muy bonita y tener esas mismas historias que contar.

—¿Y qué tan importante ha sido proteger ese espacio personal para poder seguir creciendo como artista?
—Como que caché rápidamente que si uno cuidaba ese mundo personal interior, podía crecer artísticamente también.



