Tener un pelo bonito es utra fácil. Parte con el lavado y sigue con el cepillado. Y cuando hablamos de cepillarlo no nos referimos a peinarlo (que es más bien lo último que hacemos antes de salir de casa), no, hablamos de un simple ejercicio que las viejas antiguas solían hacer antes de acostarse. ¿Por qué? Muy sencillo: porque al cepillarlo lo limpiamos (ayudándonos a evitar el lavado tan frecuente, que como ya vimos hace ultra mal), porque estimulamos las glándulas cebáceas transportando desde la raíz hasta las puntas los aceites naturales que necesita nuestro cabello para evitar que se quiebren las puntas y que lo hacen lucir brilloso y saludable. Al cepillar, también activamos a circulación de la sangre del cuero cabelludo, acción que algunos incluso sostienen, ayuda a que el pelo crezca más rápido. ¿Qué tal?

Para empezar necesitaremos un cepillo. Recomiendo los de cerdas naturales (los de jabalí son exquisitos y los hay desde tres hasta diez lucas). Como sus puntas son medio duras, estimulan de manera perfecta el cuero cabelludo. También te servirá cuando quieras hacerte un brushing. Ya hablaremos de eso.

Ahora a cepillar. Pero no es llegar y hacerlo a tontas y a locas. Primero desenredaremos el pelo desde las puntas hacia la raíz. Suavecito para no dañarlo. Cuando ya está desenredado empezar a cepillar. Desde la raíz a la punta. No sirve desde la mitad del pelo, debe ser desde la raíz. Largo y tendido. Semi enérgico. No se trata de quedar con el casco en las manos pero sólo haciéndolo con firmeza se estimula la raíz y se transporta el aceite hacia las puntas. Tenía una tía que por las noches, luego de cepillarlo, se ponía un pañuelo de seda y se acostaba. Se veía demasiado chic. Y a otro día el pelo le quedaba grosso.

Si tienes el pelo graso es mejor que no lo hagas porque estimular las glándulas cebáceas te hará un flaco favor. Tranqui. Ya hablaremos cómo cuidar tu pelo.

Otra salvedad es no cepillarse con el pelo mojado porque está más frágil y por lo mismo es más fácil dañarlo. Conviene hacerlo antes de lavado, así, cuando salgas de la ducha lo tendrás listo para peinar y lucir.

Puedes cepillarte el pelo en la cama, mientras vez tele. Si tienes un mino o un hijo que se ofrezca para hacerlo, descueve. Es como un cariñito. Pruébalo.