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5 de noviembre de 2008

Ni un Pelo de Tonta – El pelo de Elvis

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Lo confirmé: se teñía. Gente que fue a su misma escuela y que lo conoció me lo dijo. Mino-mino, Elvis la sigue llevando con sus peinados.

Por Lorena Penjean, desde Memphis, Tennessee

Esta bien podría ser una declaración de amor de una nerd. Entonces, antes que nada lo aclararé: lo amo. También su pelo y su primer look tan rockabily. Creo que su tradicional corte “ducktail”, (cola de pato, o algo así) debiera volver a estar de moda. Qué onda ese jopo tan cool. Hace algunas semanas le corté así el pelo a mi buen amigo Francisco Javier y quedó demasiado mino, eso sin mencionar que con el famoso jopo ganó varios centímetros de altura. Ideal para los bajitos.

En tiempos en los que los hombres usaban el pelo muy corto Elvis se atrevió e impusó un estilo. Y no fue una vez que fue famoso para ponerle colors. No. Desde que iba a la escuela usó su pelo de esa manera, sólo que de su color natural, rubio. Era un nerd, me dicen. Claro, se vestía raro, se peinaba como nadie lo hacía y era más bien solitario. Ya convertido en una celebridad todos comenzaron a imitarlo.

Entonces Elvis tiñó su pelo. Y lo hizo para aparecer mejor en la tele blanco y negro. Solucionado el problema del color en la pantalla, siguió haciéndolo para parecerse a Marlon Brando y después, para disimular las canas. Me cuentan que una vez fue a un programa de televisión y que estando al aire, de tanto calor con las luces, por su frente comenzó a correr sudor… de color negro!!! Qué onda el casting. Pobrecito Elvis, eso no podía estarle pasando. El programa cortó sus transmisiones para enchularlo y luego retomar.

Luego se lo tuvo que cortar para ingresar al ejército. Y también me gusta como se veía. En tiempos en que los adorables pokemones suelen gastar horas frente al espejo desordenando su cabello para que luzca “casual”, me gustaría ver más tipos así, pelito corto, limpiecito, ordenanito… (qué me está pasando!?)

Después vinieron las pelis. Y obvio, me gusta verlo en sus pelis todo el rato. Corrían los años sesentas y su cabellera solía moverse al ritmo de su pelvis ya sea en Hawai o Acapulco. Cool. Amo cuando el jopo se desarma y un coqueto mechón cae sobre su frente. Semi rudo. El año pasado, en Barcelona, pagaron 1250 euros por un mechon de su cabello.

Y si bien me gusta como se ve en esa época tan pop en la que era casi que el Ricky Martin de los sesentas, más me gusta luego del 68, cuando comienza una nueva etapa de su carrera con “The comeback special”, esa presentación en la que viste un espléndido y ajustado traje negro de cuero. Su pelo ya no necesita tanta gomina. Está más chascolín. Y aparece con sus célebres patillas. Madre mía que mino más mino. Tal vez estoy flipando… (Ayer fui a Graceland y sigo presa de la emoción).

Bueno, estaba que en el 68 comenzaba su mejor época, esa de los trajes blancos y ese bailecito ya más rudo. Poco a poco deja su pelo crecer. En That’s the way it is, un documental de 1970, su pelo se desordena completamente al ritmo de That’s all right mama. Chascón también se ve bien. Incluso mejor.

Hasta ahora no había hablado de cortes de pelo de hombres y esta puede ser una buena oportunidad (homenaje aparte). Elvis nos propone al menos dos estupendos estilos: el corte cola de pato y luego su variación con el pelo más largo y con patillas. Creo que la mano es usar cualquiera de ellos pero sin gel. Resulta, mi amigo lo usa así, a puro viento. El resultado es óptimo pues además de ganar algunos centímetros de altura, permite que el pelo tenga movimiento. Y ese mechón que tanto me gusta, cayendo sobre sobre un ojo es al menos juguetón.

Lo de las patillas… Mmm… No estoy tan segura. O sea, a él le quedaban estupendas, pero para eso hay que tener un hermoso rostro. Al menos ovalado. La idea es verse mino y no parecer un camionero degenerado. Dejémoslo al arbitrio de cada uno. Demás está decir que se necesita tener el pelo liso. O sea…

Sería. A cortarse el pelo y a rockanrolear.

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