La anunciamos con bombos y platillos, con la esperanza de tener un candidato presidencial legítimamente independiente en la papeleta de votación. Pero lo dura realidad dijo otra cosa: en silencio, el candidato presidencial oriundo de Tomé, Luis Molina Vega, renunció hace algunas semanas a su postulación. Las razones las expone en esta carta, enviada al editor de nuestro sitio:

Hola Álvaro, mi precandidatura se terminó hace unas semanas atrás.

Llegué a la TV, pero no pescaron, sé que llegué a gran parte de los periodistas
especializados y tampoco pescaron, llegué a varios líderes de opinión y no se
preocuparon de analizar mis propuestas. Para que la gente te considere seriamente debe
conocerte en el circuito periodístico tradicional, no sólo en The Clinic -a quienes
agradezco-.

En otras palabras no pude romper el cerco de la prensa nacional y las pocas veces que lo
hice sólo querían saber cómo yo llegaba a hacer esto, no lo que proponía para el país
que siempre fue lo más importante.

Imagínate que cuando salió algo de mi precandidatura en el programa Estado Nacional, en
primer lugar fue porque me quejé ante el directorio de TVN y también en el CNTV respecto
de la discriminación de ese y otros programas con los independientes, y en segundo
lugar, cuando se vieron presionados a hacerlo, me enviaron unos periodistas que no eran
los especializados… salió algo poco serio. O cuando Ximena Torres Cautivo, de Terra,
junto con un señor Pastén de Cooperativa, me dejaron fuera del Debate Online sin ninguna
explicación racional -luego ella me llamaría para disculparse y darme como premio de
consuelo una nota solitaria en ese portal-. O el mismo Miguel Paz del Mostrador, un
hombre que me hizo ver que él era de San Carlos, un pueblo como el mío, pero que
finalmente no me dio la oportunidad siquiera de conversar. Para qué hablar de Paulsen,
de Del Río o Villegas, de Guillier, de Navia o Peña, de Alfredo Jocelyn Holt, Nicolás
Vergara, Mauricio Hohhmann o la misma Raquel Correa y tantos otros que recibieron mi
programa presidencial.

En fin, estos ejemplos te muestran un muro que quita cobertura comunicacional a las
propuestas, algo que el periodismo debiera buscar: es su deber. El periodismo a mi
entender debe luchar porque se conozca la verdad y además por la justicia social, que en
muchos casos es darle cobertura a quienes no la tienen, ya que ello contrapesa los
poderes fácticos, políticos (en este caso provenientes de un sistema binominal) y
económicos. Obviamente esta falta de cobertura influía negativamente en todo: en la
conformación del equipo, pues ¿quiénes podrían colaborar contigo si no notan en los
medios que lo lograrás?; y en las firmas, pues mientras no seas considerado una
alternativa real la gente no se informa, no conoce, no evalúa, por lo tanto no se atreve.

Para ahondar más, diría que principalmente el problema radicaba en que yo no era
conocido, y lo digo en el sentido de ‘famoso’, pues aunque es incongruente -y eso es lo
lamentable- está lleno de gente del red-set (hablo del de izquierda y derecha) que por
ser famosos -y aún siendo unos pelotudos-, los invitan a la TV u otros medios a dar sus
opiniones. Lo mismo en el ámbito de la política, que por ser diputados, senadores,
alcaldes, dirigentes políticos, etc.: mediáticos; y siendo también unos pelotudos y peor
aún unos corruptos, les piden sus opiniones o les dan tribuna; y por favor no digan que
lo merecen porque se han ‘ganado’ esos cargos, cuando todos sabemos que el sistema
político que tenemos los pone ahí, no la gente. Como sabrás -y yo lo minimicé-, ser
conocido a nivel nacional es crucial para mostrar masivamente lo que quieres hacer.
Finalmente así lo piden los electores, así lo exige la prensa, así se acostumbra…,
aunque sea una estupidez.

Eso sí Álvaro, te quiero enfatizar que este fracaso NO estuvo en no ir con un partido
político o porque no tenía los recursos o porque es muy difícil lo de las firmas (es
difícil, pero no tanto, de hecho las notarías que me ayudaban con las firmas eran
gratis) o porque no tenía trayectoria política…, eso es puro cuento.

De todas maneras estoy muy contento con lo que hice, con las personas que me entendieron
y que aunque no estaban de acuerdo 100% con lo que proponía, comprendieron que de verdad
esto era nuevo, con mucho sentido, una candidatura auténtica, honesta, sin la farsa que
representan candidaturas como la de Piñera, Frei, Navarro, Arrate, Zaldívar o el mismo
Ominami -éste último se había comprometido a un debate conmigo, cuando él marcaba 3
puntos, pero después lo evadió con explicaciones burdas, gritando en paralelo a toda
cámara que se le cruzaba que no hayaba la hora de debatir con los precandidatos… una
mentira del porte de un buque-.

Aprendí harto de esta experiencia, seguro es lo más importante que he hecho y me
gustaría tener una nueva oportunidad de hacerlo.

Es necesario también continuar con el debate de lo que nos importa en el país. Los
pueblos tienen algo que decir, las periferias tienen algo que decir, los que no están en
los partidos tienen algo que decir. Debemos discutir responsablemente para mejorar
nuestro futuro y de paso terminar con una política vacía, limitada, falsa. Para ello, yo
por lo menos, he comenzado a preparar algunas iniciativas que espero poder compartir
contigo y The Clinic más adelante.

Finalmente te agradezco Álvaro y a través tuyo a Patricio Fernández, quienes me dieron
la oportunidad de mostrar mis propuestas, aún sabiendo que yo tenía pocas
probabilidades… ustedes hicieron su pega.

Saludos!

Luis Molina Vega