Por Fabiola Ponce

El sábado 10 de Octubre a eso de las 22.30 me encontraba en mi casita descansando del ajetreado día que había tenido (mi hija cumplió 6 añitos y a pesar del partido se lo celebramos con mucho entusiasmo) corrí y corrí todo el día en la tarde entre echándole un vistazo al partido y viendo a los niños y visitas varias.
Resulta que a esa hora no quería ni escuchar ni el canto de los pájaros cuando en eso sonó el TELEFONO y era el sr. candidato a senador Joaquín Lavín diciéndome que estaba FELIZ porque Chile había clasificado al mundial y bla bla bla!! Después de echarle un par de pericos mayúsculos colgué. Aquí viene mi queja, me interesa un reverendo pepino que este señor esté feliz, no me interesa que él me llame para celebrar conmigo, porque este señor ya me llenó con la delicuencia y la cesantía hace varios años, no me interesa que este caballero venga a candidatearse a senador por una región que no es de él y mucho menos haga campaña cuando los jueces del juzgado de policía local dictaminaron que aún no debían hacerlo. Así que le pido a este caballero que se deje de llamarme porque no me interesa escucharlo ni mucho menos que sea senador por mi región. Sr. no quiero que me llame más. Encuentro una invasión a mi privacidad que me llame a esas horas ni a cualquier hora del día o de la noche.
Mi imaginación me lleva a pensar en que qué pasaría si yo estuviera en un Velorio, vivir un tremendo dolor y él llamándome para celebrar, es una FALTA DE RESPETO