POR CLAUDIO PIZARRO Y JORGE ROJAS • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES

Asumió cuando el barco se iba a pique pero supo imponer su estilo en un medio acostumbrado a las improvisaciones. Hoy, después de la clasificación de Chile al Mundial, se vislumbra como uno de los grandes personajes del año. Dice que irá a la reelección y que le teme al éxito deportivo. Aquí, habla de todo. Incluso de aquella vez que paró en seco a Piñera y desechó una invitación suya a Tantauco.

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¿Por qué decidiste postular a la ANFP cuando todo el mundo pensaba que hacerlo era un cacho?
Algunos amigos me decían cómo te vas a meter y uno de mis hijos, cuando era candidato, me dijo “no se te vaya ocurrir guatear ahora”. Ellos se daban cuenta de lo que se venía. Cuando sales último en una eliminatoria no necesitas que todo el mundo te lo recuerde. En el fondo te das cuenta que todo va cuesta abajo. Sin estar adentro tenía el feeling de cómo era la cosa.

¿Cuál fue tu evaluación de la gestión anterior cuando asumiste?
Que esto era un camión que iba a uno por hora en una autopista donde todos pasan a 140. Pero el problema es que cuando quieres recuperar terreno vas a tener que correr tres veces más que el resto. Entonces había que recuperar el tiempo perdido. Nosotros fuimos directo a solucionar los problemas.

¿Cuánto era el déficit económico?
Ni siquiera lo hemos calculado. Pero, por ejemplo, los pasivos del canal del futbol, del cual somos dueños del 80%, alcanzaban a cerca de los 50 millones de dólares. Habían deudas con todo el mundo que no se pagaban y se tiraban para adelante. Además, habían contratos pagados por adelantado como el de la Copa América del 2007 y estaban vendidos los derechos de televisión de las próximas eliminatorias y ya se habían consumido un 25% del contrato. El año pasado hicimos una auditoría y detectamos 1.800 millones de pérdida patrimonial.

¿Hubo fuga de dinero?
Ese tema no me interesa. Yo soy periodista, no soy ni abogado, ni policía, ni mucho menos soplón. Aquí hubo cosas que yo no habría hecho, nomás. Otra gente creyó que había que hacerlas y las hizo.

¿Pero hubo delito o mala administración?
Esas son cosas que habría que investigar pero no lo voy a hacer porque no le trae ningún beneficio al fútbol.

¿Diste vuelta la página?
El día que llegamos aquí, el 16 de enero de 2007, decidimos no mirar para atrás porque sino todavía estaríamos escarbando. Además, pongámonos en el mejor de los escenarios, si detectas que hubo fuga o malversación no vas a recuperar ni un solo peso. Entonces, ¿para qué?

¿Hubo mucha resistencia a tu gestión?
Al principio sí, porque era un cambio brusco. Queríamos de verdad que esto fuera un tema estructurado, serio, bien organizado, profesionalizado. Y eso no es fácil porque había que convencer a los presidentes de los clubes. Nadie quiere cambiar sus posturas cuando ya las tiene adquiridas.

¿A qué tipo de posturas te refieres?
Te lo digo re fácil, si la selección jugara hoy, yo no tendría idea cuál es el equipo que entraría a jugar. Lo puedo intuir pero no me interesa. Hay gente del mundo del fútbol que la noche antes va y discute con el entrenador cuál es el equipo que va a entrar jugando.

¿Eso pasaba antes?
Eso pasa en el fútbol pero para mí no es tema. Yo no le pregunto a Marcelo “oiga, ¿va a jugar Medel o Vidal?”. Tampoco voy al día siguiente a una reunión con el técnico para que me explique los cambios. Eso es una estupidez. Yo contraté al técnico de tal día a tal día. Se acabó. No puedo estar diciendo “oiga, usted me tiene que explicar por qué sacó a este y metió a este otro. O, por qué éste jugador está jugando por la derecha si es un zurdo espectacular”. No estoy en esa.

¿Hay muchos dirigentes tipo patrones de fundo?
Es un poco así, pero ojo, que muchas instituciones funcionan de esa forma en el país. Para mí eso no sirve porque el dirigente no tiene por qué involucrarse en la parte deportiva, para eso hay un experto.

¿A lo mejor creen que se las saben todas?
Lo que pasa es que los dirigentes primero son apasionados en lo que hacen y, después, son dirigentes. Las pasiones en el fútbol son difíciles de controlar, entonces, si no las controlas estás dispuesto a preguntar todo esto que te digo. Por ejemplo si estamos jugando contra Perú allá y estoy sentado al lado del presidente y nosotros hacemos un gol, no lo celebro, no me muevo. Hay que tener un mínimo de respeto hacia el tipo que tienes al lado tuyo.

¿No celebraste ningun gol en las eliminatorias?
Con suerte celebré dos o tres. Uno mira el gol pero tú no puedes estar gritando si el otro tipo está al lado tuyo. Esas costumbres no existían antes. Los roles hay que cumplirlos. No es llegar y decir no importa. Hay tantas costumbres de ese tipo que hay que empezar a erradicar. A mí me encantaría que en un partido entre Colo Colo y la U los presidentes se sienten juntos y den una señal al resto de la gente. Todavía hace falta un cambio cultural, tiene que nacer…

BACHELET

¿Cuál fue el primer desafío que se plantearon?
Que la gente recuperara la credibilidad en la selección chilena y, a través de ella, la credibilidad en el fútbol chileno. La selección es demasiado importante como para que fuera el hazmerreír del país. Pero no todo fue fácil al principio, porque acuérdate que pasó lo del Puertordazo o la pelea en Canadá de la Sub-20. En ese tiempo acá hubo un consejero que dijo que la ANFP valía callampa. En La Cuarta nos ponían que éramos más de lo mismo.

¿Por qué había tanta indiciplina en los futbolistas?
Por el carrete. Acá en Chile somos campeones mundiales del carrete. Acá a la gente le gusta eso. Es normal que los cabros de 18 años lleguen a las seis o siete de la mañana. Creo que no es bueno que los deportistas carreteen porque parte fundamental de su preparación es el descanso. El futbolista puede salir y pasarlo bien, pero hay días para hacer eso y es lo mismo en todas las profesiones.

¿Cómo fue el proceso de buscar al nuevo técnico después del Puerto Ordazo?
Yo conocía a Bielsa desde hace mucho tiempo y mi proposición fue aprobada por todo el directorio. No estaba sólo él en la terna, estaba Claudio Borghi, José Sulantay, Manuel Pellegrini y otros que no se saben. Pero la persona que nos interesaba era Bielsa.

¿Cómo lo convencieron?
Mostramos las cartas como son y no escondimos que nuestro fútbol iba para abajo y estaba deteriorado. Y quizás fue eso lo que le motivó hacerse cargo de la selección. Nunca le pusimos metas como pasar a segunda fase del Mundial. Lo que nosotros queríamos era disciplina, esfuerzo y humildad. Y al menos gran parte del país hoy sabe que si haces esas tres cosas algo bueno te va a venir de vuelta.

¿Les faltaba humildad a los futbolistas?
Les sobraba algo que se reflejaba en una parte de humildad. A mí no me interesa que anden en un Fiat 600 o en una camioneta para ser humildes. Que anden en los mismos autos que andan, pero que en su trato tengan el sello de la humildad. Por ejemplo, la semana pasada se jugó el partido por la paz. Cuando Arturo Vidal se enteró estaba en Viña y se vino manejando a Santiago para llegar a jugar. Eso es un acto de humildad porque él no necesitaba jugar esa pichanga, pero había una causa mayor. Ese es un reflejo de un trabajo que se ha logrado.

Pero antes, incluso, estando Bielsa, la cosa marchaba no tan así. Mauricio Isla,por ejemplo, no quería venir a la selección y Vidal se tomó vacaciones para un partido.
Esas son responsabilidades de Bielsa. Yo no puedo ir a Pinto Durán a decirle que llamemos a Isla y le digamos que no lo vamos a retar más o que hay que hacerle un cariñito. Es Bielsa el que decide. Esa vez nos fuimos a Bolivia y a Venezuela sin ellos y con muchas críticas en los diarios, pero ganamos los seis puntos.

¿Bielsa fue la bisagra para dejar atrás los malos ratos del fútbol?
Sí, pero el momento crucial fue cuando la Presidenta ordena echar abajo los estadios de La Florida, Chillán, Coquimbo y Temuco. Ese fue un camino sin retorno, porque estábamos a menos de un año del mundial femenino sub 20.

¿Costó que las autoridades políticas se interesaran en el proyecto?
Fue un trabajo de hormiguita. Tantas reuniones como fueran necesario, muchas de ellas sin que nadie supiera, haciéndolo para callado, jugando los naipes. Nunca me olvido que la primera vez que fuimos donde la Presidenta le pedimos que fuera “la presidenta honoraria del Mundial Femenino”. Un cargo que nos ayudaba mucho como respaldo institucional. Ella nos dijo: “a pesar de que mucho de mis asesores me dicen que no me meta con el fútbol, porque siempre me va a traer problemas, yo no sé por qué pero a ustedes les creo”. Y listo.

¿Vendieron la pomada del fútbol como imagen país?
Nosotros nunca le dijimos haga los estadios porque eso le va a significar algo más o suéltese el zapato para que salga volando. Me declaro absolutamente nulo en todo ese manejo comunicacional.

¿Pero había una percepción de eso?
Había una percepción de que los estadios que teníamos eran un desastre y habría que preguntarle a la Presidenta qué la llevó a invertir en ellos. Lo que nos llevó a nosotros era que el fútbol chileno representa mucho más que un partido de 90 minutos. Es una cosa que tiene que traspasar valores a la sociedad y es imposible traspasar esos valores en ambientes sucios, fríos y cochinos. Quienes estuvieron antes que nosotros habían pedido al gobierno US$ 3,6 millones para echarle una manito de gato a los estadios que ya existían y nosotros pedimos más de US$ 100 millones porque queríamos construir nuevos recintos. Entonces anda a decirle al ministro de Hacienda que ya no son US$ 3,6 millones, sino que 110. Por eso digo que el trabajo fue de hormiga y el rédito está a la vista.

¿Velasco se puso mano de guagua?
No sé los pormenores, pero me imagino que llegó la orden de la Presidenta y se acabó nomás. Nosotros la visitamos varias veces y llevamos a gente del ministerio de Obras Públicas al Mundial Sub-20 para que vieran el estándar de los estadios. Además juntamos a la Presidenta con Joseph Blatter en Ginebra.

¿Cómo fue ese encuentro?
Blatter tuvo que ir a Ginebra para entrevistarse con la Presidenta. Estuvimos una hora y media conversando súper bien. Fue impresionante. Pasaban del alemán al francés, al inglés, al castellano y volvían. Allí Blatter le dijo que esperaba que Chile hiciera la mejor Copa del Mundo Femenina y la Presidenta dijo que no habían dudas de que iban a hacer lo mejor.

BIELSA

¿Qué piensas de la bielsamanía?
Si yo hubiese tenido una empresa y necesitara demostrarle a mi gente que se puede salir adelante, bajo ciertas normas obviamente, hubiera buscado al más exitoso de todos. Y ese es Bielsa. Ésta es la misma selección del Puerto Ordazo. Acá no llegó Pelé ni nacionalizamos a Maradona. Entonces, ¿cuál es el factor que hizo que desde esa fecha hasta ahora se hayan logrado estas cosas? Bielsa.

Antes de Bielsa había una percepción de que nuestro fútbol era ratón. ¿Era culpa de los jugadores o los técnicos?
Es el técnico el que debe convencer a los jugadores. Los técnicos eran asegurados y muchas veces escuché: “los partidos empiezan cero a cero, entonces terminemos igual”. Si tú te conformas con eso le quitas todo el espectáculo que el fútbol da.

¿Cómo se hace para que los demás técnicos chilenos aprendan de Bielsa?
No creo que los técnicos sean duros para aprender, pero no le puedo decir a un técnico que se acerque a Bielsa para que aprenda de él.

¿Entonces cómo se capitaliza el fenómeno Bielsa?
No sé, pero creo que la mejor forma de capitalizar esto es con las charlas que Bielsa ha dado, así como las múltiples conversaciones que él tiene en Pinto Durán. Bielsa recibe a todos allí y algunos entrenadores han ido a hablar con él.

¿Y cómo se hace para traspasar el exitismo de la selección al campeonato nacional?
Eso es un mito. Desde que llegamos, hemos tenido mucha asistencia a los estadios y el campeonato nacional ha arrojado jugadores de nivel. El último fue Lucas Barrios que se fue de este campeonato a Alemania. Para que los equipos vengan a buscar a jugadores acá es porque nuestro campeonato algo tiene, lo que pasa es que para adentro da la sensación de que el fútbol chileno es malo. Incluso ese mal diagnóstico no se contrasta con las cifras del CDF. Cuando llegamos, el canal tenía 120 mil clientes premium y hoy hay 500 mil. Si el campeonato fuera un bodrio nadie se suscribiría. Ahora, sin duda, hay cosas que le faltan: mayor competencia, más y mejores estadios y que se entienda que la gente quiere espectáculo durante todo el partido.

¿Cuándo Bielsa se vaya, vamos a hablar de esta selección como el chispazo de luz del fútbol chileno o se espera que de acá en adelante las cosas sean diferentes?
Si fuese un chispazo sería muy doloroso. Si Bielsa se va, hay que buscar el remedio para que no sea tan doloroso. La idea es que al final de este proceso la gente no diga que todo lo que se hizo fue gracias a Bielsa. Por eso nosotros tenemos la responsabilidad de buscar a alguien que mantenga este sistema.

¿El sueño es ser campeones del mundo?
Ese es un sueñazo. Un sueño es jugar de igual a igual con cualquiera como lo hemos hecho hasta ahora. Ser campeón del mundo puede terminar siendo una pesadilla.

¿Cómo es eso?
Ser campeones del mundo es el único miedo, porque una vez que fuiste campeón del mundo, cómo lo haces para el próximo mundial. ¿Qué pasa si somos campeones del mundo? ¿Cuál va a ser la exigencia para después? El miedo es porque ser campeones del mundo trae consigo un crecimiento que no sé si estamos en condiciones de afrontar.

¿Habrían muchas críticas, como cuando contrataron a Bielsa?
Era normal que se criticara lo que ganaba, porque es un sueldo alto, pero todo dependía de cómo enfocáramos la cosa: si era una inversión o era un gasto. Y ahí están los réditos. ¿Cuánto valía la felicidad de la gente después que Chile le ganó a Argentina? Ese día se levantaron más contentos y produjeron mucho más. ¿Cuánto vendieron más en cerveza y carne las empresas el sábado en que Chile clasificó?

Tú, además, eres periodista, ¿cómo has visto el desempeño de la prensa deportiva en los últimos años?
La prensa puede contribuir de mejor manera al desarrollo del deporte. Pero la crítica permanente es más fácil que la investigación y lamentablemente se dedican a eso.

¿Te molestó que se publicara una foto de Bielsa sin dientes?
Claramente que me molestó, porque Andrés Piña iba contratado por nosotros para viajar y en eso él consiguió esa foto. Por ahí leí una entrevista que dio a The Clinic donde decía que él no podía renunciar al valor comercial de esa fotografía, pero se olvidó que nosotros éramos el cliente principal. Obviamente después no lo invitamos nunca más, porque no era un tipo confiable. Incluso el único reconocimiento que puede tener como reportero gráfico es que él estaba ahí y enfocó bien, nada más. Ganó con una foto, pero perdió con nosotros como cliente.

REPOSTULACIÓN

¿Te vas a repostular a la presidencia de la ANFP?
Sí, he despejado las dudas después de escuchar muchas cosas. Tengo miedo de que esto pase a ser controlado únicamente con fines económicos. Eso es una muestra de que lo deportivo está quedando relegado. Yo llegué solito y no necesito que haya un acuerdo para que siga. Tengo la independencia suficiente para hacer las cosas que yo quiero y si quiero seguir acá es porque el sistema no está preparado 100% para ser deportivo. Tengo temor que la ANFP se transforme en una sociedad anónima donde puedas transar tu participación y que sólo se juegue donde rinde más.

¿El problema es que algunos clubes quieren más plata que otros en los excedentes del CDF?
No tengo idea. El tema es que si eso hubiese ocurrido se acaba la disputa deportiva y pasaba a ser una disputa comercial.

¿Mucho egoísmo de parte de algunos clubes?
No, una visión distinta del tema. Para mí lo más importante es lo que pasa en la cancha. Para otros, lo más importante es si el balance queda en rojo o en azul. Y no conozco a nadie que vaya a Plaza Italia con el balance azul a dar la vuelta y a celebrar. En cambio si sale campeón un equipo quebrado, todo el mundo va a celebrar.

¿Te dolió que dijeran que te habías apropiado de los bienes?
No me lo dijeron así porque mi reacción no hubiese sido tan tranquila. Me dieron a entender que la ANFP se había quedado con recursos que no le pertenecían y obviamente que eso me dolió. Jamás me he quedado con algo, ni siquiera con un chicle.

¿Qué tan bien le han hecho las sociedades anónimas al fútbol?
Las sociedades anónimas han ayudado en la administración. No es perfecta, pero es mejor de lo que había antes. Hoy hay responsabilidades y antes sólo había pasión.

¿Hoy el fútbol no funciona si no es una empresa?
Es que nunca ha funcionado de otra manera. Lo que pasa es que antes eran empresas mal organizadas. Y no creo que nada en la sociedad funcione sin una empresa.

¿No están muy inflados los precios que se pagan por los jugadores y lo que éstos ganan?
Eso lo regula el mercado.

Ya, pero no te parece que es mucho que un jugador cueste 140 millones de euros.
Yo no los pagaría. Si estás dispuesto a pagarlo entonces el precio del producto no está inflado. Pero yo creo que es una excesiva cantidad de plata destinada a pagar por un jugador, pero puede ser que otro diga que está bien. No hay normas y no se puede normar lo que cuesta un futbolista. Eso lo da el mercado.

En una sociedad anónima, ¿el hincha se hace cliente o sigue siendo tan hincha como antes?
Mi hermano es de Colo Colo y no ha dejado de ser un gramo de fanático desde el Colo Colo de 1991, del que estuvo quebrado o del que pasó a ser sociedad anónima.

Pero en el caso de Piñera. Corazón cruzado y Colo Colo en la billetera.
Ahí el caso es distinto. Los hinchas no lo perciben así. Piñera tendrá sus razones para haberse ido a Colo Colo, pero no creo que sea económico porque los empresarios tienen miles de opciones más para ganar plata.

¿Qué te parece que Piñera tratara de comparar el éxito de Bielsa con lo que él quería ser?
Mal uso, porque nadie debería apropiarse de la selección. La selección es de toda la gente y la política tiene orientaciones distintas dependiendo de lo que piensas. Pero no fue sólo Piñera. Un candidato puso su foto con la selección. ¿Por qué las empresas y los políticos se aprovechan de algo que no les pertenece? Hay importantísimos bancos que hacen publicidad con Bielsa y cuando uno les va a pedir $10 de crédito te dicen que hipoteques Pinto Durán para prestarte la plata.

¿Es verdad que te invitaron a Tantauco?
Sí, pero no fui porque me invitó como presidente del fútbol chileno y no tengo nada que hacer en Tantauco, ni en ninguna actividad política en esa calidad.

¿Te llamó Piñera?
No, nos juntamos un día y me invitó, pero obviamente me descarté. En esta apertura, para que los políticos nos escuchen, nos hemos reunido con todos, pero no para hacer actividades políticas. Acá vino Sebastián Piñera a hacer una exposición y empezó a hablar mal de la Presidenta y yo paré la reunión y se acabó, porque una cosa es hablar de buenos proyectos y otra hablar mal de la gente.

¿Se enojó?
No le debe haber gustado, pero da lo mismo. Si mañana eso lo hace Marco Enríquez lo voy a hacer igual.