POR VERÓNICA TORRES • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES

Toda la obra de Uribe está cruzada por la muerte. Es un tema que lo obsesiona. Parecía indispensable conversar con él después del terremoto. Escuchar su voz profunda hablar sobre la fuerza de la naturaleza y también del Chile que aparece de los escombros. Además, subraya el dilema cristiano de Piñera y arremete contra Jorge Edwards y Roberto Ampuero.
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A los 15 años escribió un poema donde el protagonista era un cadáver. ¿Qué le atrae de la muerte?
-Cuando yo tenía 3 años de edad murió una media hermana de mi padre. Fuimos a su casa y ella estaba encima de su cama, de espalda con una sábana encima. Yo había vivido unos meses con ella mientras mi madre estuvo enferma de tuberculosis. Era la primera vez que veía a una persona muerta. Entonces yo sabía de algunas cosas religiosas relacionadas con la muerte: la misa fúnebre, el ataúd, pero me quedó la pregunta de qué pasa después de la muerte. Y le he dado vueltas al asunto toda la vida…

¿Y durante estos días ha reflexionado aún más?
-Yo considero que esta experiencia colectiva chilena es la manifestación más fuerte del poder de la naturaleza que yo haya experimentado. Segundo, considero que es una experiencia cósmica, del universo, que va más allá del mundo, del planeta tierra. Y soy enemigo de las palabras grandilocuentes como cosmos y cósmico, pero la verdad no se puede describir sino que como una experiencia cósmica del universo entero. Es un anuncio evidente de la muerte personal y colectiva de los seres humanos que están vivos. De la muerte en general de todo lo que es viviente. Y viviente en este mundo es todo el reino animal y vegetal.

Vuelven a aparecer esas palabras que uno deja de lado: cosmos, universo, creación…
-Es que esta experiencia tiene la importancia para que uno pueda usar palabras que van mucho más allá de la experiencia humana y colectiva de la historia. El terremoto es una grave imperfección de la naturaleza del planeta tierra y puede ser llamada una experiencia cósmica. Porque yo había pasado por muchos temblores y nunca había tenido la experiencia última que significó este terremoto: la alteración del mundo alrededor de uno; una alteración muy profunda en que se compromete no sólo la conciencia sino que el inconsciente personal y colectivo, y contribuye a un trauma que va a continuar y que enfrenta a los seres humanos a la muerte y también, para quienes tenemos espíritu religioso y sentimiento de lo sagrado, nos enfrenta a la divinidad y al otro mundo.

¿Pensó que le iba a pasar algo durante el terremoto?
-Pensamos mi hija y yo que no había nada que hacer sino entregarse. Los movimientos eran disparatados, iban hacia todos los sentidos, fue una geometría descabellada que perdió el norte. Por eso, no nos movimos del dormitorio y estuvimos ahí resignados a que esto terminara con la muerte del uno o del otro.

FACHISMOS

¿Le parece que Chile cambió?
-El terremoto lleva un cambio porque ha influido en la sicología de quienes lo hemos sobrellevado. Ha producido una visión del propio país, y le agregaría que del gobierno actual, que no es la misma que se tenía antes del terremoto.

¿Bachelet ha reaccionado bien?
-Yo tengo mala opinión de ella, pero creo que ha reaccionado bien y eso que yo la he criticado todo el tiempo por convencional, banal y obvia. Pero en esta oportunidad pienso que se ha comportado en forma seria y adecuada. Las reacciones y las medidas que tomó, como no haber mandado a los militares de inmediato, se justifican perfectamente. Hay una historia que todos los chilenos del poder político conocen: en el terremoto de 1906 en Valparaíso, cuando se declaró estado de sitio, fue el general Gómez Carreño quien acordó que cualquier persona que cometiera delito fuera fusilada de inmediato. Se fusiló a miles de personas sin juicio. Entonces, está esa experiencia -además de todas las de la dictadura- que corresponde en la historia chilena a la manera de funcionar que tienen las Fuerzas Armadas cuando se sienten con poder total. No es que el gobierno creyera que iba a haber golpe de estado, pero sí crímenes. Así que tienen razón de haberse demorado.

¿Vio las imágenes de los saqueos en Concepción?
-El terremoto mismo, la ruptura de las paredes, liberó a varios centenares de presos y esa es una de las causas de los saqueos. Segundo, las diferencias que hay en Chile entre quienes tienen más y quienes tienen menos son tan monstruosas que explican que se produzca esto. Sin embargo, en varios casos se trata de hurtos o robos justificados llamados famélicos: de personas y familias que necesitan comer y roban porque no tienen nada. Otros dicen que roban plasmas. Y resulta que son objetos de uso que les están vedados a una buena cantidad de chilenos postergados por esta ideología capitalista de mercado; así que yo los entiendo y en algunos casos lo justificaría. En juicio podría defenderlos.

En la tele escuché a una señora pedirle a los militares que dispararan a la gente que estaba robando. Han sido muy duras las críticas hacia ellos…
-Es que es injusto. Lo que pasa es que otro de los efectos de este terremoto es que le ha soltado la lengua a personas que tienen una impregnación medio fachista en Chile; que es una proporción no pequeña de la población, siempre hay que recordar que Pinochet en el plebiscito obtuvo el 44% y ese porcentaje se ha mantenido marcado en políticos que comparten los fundamentos del fachismo tal cual fue ejercitado por Pinochet. Porque lo de Pinochet fue, francamente, fachismo. Acá ha habido discusiones. Se dice que no es fachismo porque no es igual a Alemania, o Italia, pero hubo otros fachismos en Europa como el franquismo, por el cual sí había preferencia aquí. El espíritu fachista es otra de las manifestaciones de este terremoto. Se le soltó la lengua a personas que incluso han hablado -y esto lo ha oído hablar mi hija en su trabajo- que los defendidos por los derechos humanos son los que saquean.

SEBASTIÁN Y JORGITO EDWARDS

¿Le asusta el Chile de Piñera?
-¡Si no me asustó el terremoto qué me va a asustar Piñera! Yo era amigo del padre, pero ni Sebastián ni José ni el otro leso que toca la guitarra se parecen a él. La verdad es que se nota el influjo de la madre, que era una arpía, un alacrán (*). Yo creo que en el caso de Piñera el asunto moral y religioso de primera importancia es cómo se puede ser muy rico y cristiano y católico a la vez…Y en tres evangelios aparece la historia del joven rico que se acerca a Jesucristo y le dice que lo ha oído hablar y que quiere entrar al reino de los cielos. Le pregunta qué tiene que hacer y Jesucristo responde que debe cumplir con los mandamientos, pero el joven muy pagado de sí mismo le dice que ha cumplido con todos. Entonces, Jesucristo le dice que se vaya a su casa, venda todo lo que tiene y se lo dé todo a los pobres.

Y no lo hace.
-El joven rico se desnuda y se va para siempre. Los apóstoles después preguntaron qué se podía hacer para este caso y Jesucristo dijo que para un rico llegar al reino de los cielos sería como que un camello pasará por el ojo de una aguja. Y esto está sujeto a Piñera porque se ha declarado católico.

Le pide, abiertamente, a Dios en sus discursos.
-Exacto. Por eso, yo a Piñera lo confronto al problema. Eso es lo único que hago, pero resulta que es feroz porque este es un problema tan antiguo como que Jesucristo mismo lo enfrentó y uno, que tiene formación católica desde los siete años de edad, lo conoce.

¿Existe alguna respuesta?
Una respuesta -para dejar más tranquilo a los muy ricos- es que sí se puede tener riqueza y salvarse siempre que se tengan las riquezas como si no se tuvieran. Lo cual es una operación sicológica que yo veo tan difícil como entrar por el ojo de la aguja.

¿Qué tal Luciano Cruz Coke como ministro de cultura?
-Mire, han descubierto que la cultura en Chile es una cuestión de actores y actrices. La cultura es otra cosa, pero acá consideran que los que andan en zancos hacen actos culturales. ¡No, no, no! Si hay algo real que existe es la alta cultura. Será desagradable que se llame alta igual que la clase alta, pero existe. El arte y las letras aparecen cuando son realizadas, creadas y producidas por personas de categoría, intelectual y artística; y andar en zancos en el Parque Forestal no es eso.

¿La derecha tiene acceso a esa alta cultura?
-No. Jorgito Edwards hasta pasó por comunista durante décadas por su amistad con Neruda. Ese influjo hizo que Edwards fuera hasta la muerte de Neruda, un hombre que votaba por gente de izquierda, no comunista. Muerto Neruda volvió a ser lo que siempre había sido: un joven de derecha, un derechista. Esa es la naturaleza misma de Jorge Edwards, que además se ha puesto de una vanidad insoportable.

¿Y lo de Roberto Ampuero?
-Ampuero es un canalla y, humanamente, es una pobre ave. Yo he leído algo de él así que no estoy hablando por la prensa.

¿Se trata de oportunismo? ¿Cómo se explican esas vueltas de chaqueta?
-Mire, en la ideología neoliberal capitalista de mercado regulado, el valor supremo y único es el lucro y lo que yo llamo“la sombra del lucro”, que es el éxito. Ahí, los demás valores son descartados, entre ellos, la caridad, el valor estético. El éxito es lo más antiguo que hay. En el imperio romano cuando volvía el César de una guerra ganada entraba a la ciudad en un carro acompañado por alguien, que entre medio de centenares de personas que lo aplaudían, le decía al oído “acuérdate que eres hombre”. Porque la vanidad que produce el éxito modifica la manera de ser de la persona y la hace aficionada a aquello que lo lleva a ese éxito.

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* Armando Uribe envió después una carta al director, no desdiciéndose de estas palabras sobre la madre de Piñera o negando haberlas dicho, sino disculpándose por la falta a la caridad cristiana que pudieran implicar. Uribe se declara a sí mismo “católico romano”.