Ravinet dice que la Escuela de las Américas, viejo centro de instrucción de técnicas de torturas y “doctrina de seguridad nacional”, cambió. Que hay que seguir enviando militares chilenos a estudiar en ella. Pero en EEUU el antiguo director de instrucción de la institución afirma que los planes de estudios y manuales son los mismos; que sólo se modificaron los nombres de los ramos y el establecimiento.
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Jaime Ravinet cada cierto tiempo se manda una declaración que levanta oleaje. Hace unos años moría en la rueda sosteniendo que las imágenes de conscriptos mal vestidos en la tragedia de Antuco fueron un “montaje”. Luego vino su polémica vuelta de chaqueta. Anteayer, para no perder el ritmo, defendió la política de envíar oficiales de las Fuerzas Armadas chilenas a estudiar a la estadounidense Escuela de las Américas, de negra fama. Según investigaciones oficiales, se trata de una especie de universidad de la tortura y el golpismo, en la que gorilones venidos de todas las repúblicas del continente, se perfeccionaron en técnicas brutales durante largas décadas.

“Para nosotros, la participación de oficiales chilenos en programas de training (entrenamiento) en EEUU es muy importante y lo vamos a seguir haciendo”, dijo el ministro de Defensa, Jaime Ravinet, al ser consultado sobre la protesta de agrupaciones de DDHH por los estudios que realizan oficiales en chilenos en la escuela, que en un intento de limpieza de imagen ahora se llama “Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad”. “Creo que las Escuelas de las Américas no es lo que fue. Ha habido una gran evolución en esta materia y muchos lamentablemente siguen atados a los fantasmas del pasado”, agregó Revinet, tratando a los críticos prácticamente de trasnochados que no se han informado debidamente.

¿CAMBIÓ?

Luego de los escándalos públicos e investigaciones oficiales de los años 90, la escuela se vio obligada a cambiar su nombre tradicional y a matizar sus cursos con algunas cuantas horas obligatorias sobre DDHH.

Pero una persona que conoce de cerca la institución, el mayor Joseph Blair, ex director de instrucción en la escuela, ha afirmado que no fue más que una operación de camuflaje ante la opinión pública norteamericana: “No hay cambios de fondo, además del nombre. (…) Ellos imparten cursos idénticos a los que dicté. Cambian el nombre de los cursos, pero usan los mismos manuales”, afirmó Blair el 2002 al periódico San Francisco Chronicle.

Hay que agregar que las investigaciones oficiales norteamericanas se desataron en 1996. Ese año la Junta de Supervisión de Inteligencia de Estados Unidos reconoció el uso de manuales que era verdaderos libros de texto para la preparación de violadores sistemáticos de los derechos humanos. En la escuela senseñaban tortura, instruían efectuar ejecuciones sumarias y entregaban propaganda ideológica para disponer a los oficiales latinoamericanos para actuar como agentes de EE.UU.

Entonces el senador por Massachusetts, Martin Meehan, declaraba: «Si la Escuela de las Américas decidiera celebrar una reunión de ex alumnos, reuniría algunos de los más infames e indeseables matones y malhechores del hemisferio». Porque la academia es alma mater de criminales latinoaméricanos de la talla de Manuel Contreras, Raúl Iturriaga y Vladimiro Montecinos, además de dictadores del calibre de Leopoldo Galtieri, Manuel Noriega y Hugo Banzer.

Aparte del ex director educativo Joseph Blair, muchos otros en Washington no están convencidos de que las cosas hayan cambiado en el polémico instituto. Por lo pronto, Human Right Watch sigue poniendo a la Escuela de las Américas en sus informes. En un documento de HRW del 2000 sobre violaciones de los DDHH en Colombia, se hace mención a que muchos de los oficiales implicados en abusos se habían graduado de la institución tras la limpieza de 1996.

Por si fuera poco, dos iniciativas de legisladores norteamericanos han estado cerca de cerrar el financiamiento para la escuela en el 2005 y 2007, como una forma de clausurar lo que llaman “punto negro”. En la última votación, con motivo de la enmienda McGovern/Lewis se estuvo a seis votos de lograr cortar la llave financiera a la institución.

TUCAPEL JR.

El diputado chileno Tucapel Jiménez ha manifestado su abierto desacuerdo con los dichos de Ravinet. “La Escuela de las Américas cambió de nombre a Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad sólo para limpiar su imagen, pero sigue siendo la misma escuela y sigue formando militares golpistas”, afirma Jiménez.

“Es lamentable que la mayoría de los países han detenido el envío de militares y Chile es el país que más militares envía, y que en definitiva sustenta a esta famosa escuela, que también fue llamada, “La Escuela de Asesinos”, insiste el diputado.