Podrían decir hola que tal/ soy el chico de las poesías/tu fiel admirador/y aunque tú no me conocías/hoy es noche de sexo/ y voy a devorarte nena linda.

Pero dicen ha llegado la invasión chilena a nuestro territorio/al mando del perro Cornelio Saavedra/quien trajo las iglesias, fuertes látigos y arcabuces/ ferrocarriles y fusiles para matar a nuestra gente.

Podrían perrear hasta abajo, con chicas mulatas y sudadas, y tetonas, mientras suenan los sintetizadores y los violines reguetones pero no. Cantan, los trece que son, mirando al público, con trutruca y kultrún.

Podrían llamarse Dálmatas, Arcángel o Wisin y Yandel, pero se llaman Wechekeche ñi Trawün, partieron hace cinco años y son el único grupo del circuito de música mapuche que canta reguetón.

Y podría haber sido axé o rock o quién sabe, pero fue reguetón, porque era la música de moda, porque -para ellos- la música no es un fin. Es un arma. Un arma que se clava en la cabeza.

-Un arma para concientizar a nuestra población mapuche, que está durmiendo ahora-, dice Axel Paillafil, uno de los del grupo que -como el resto del grupo- no a escucha Daddy Yankee ni a Don Omar , ni Aventura, ni a ningún reguetonero y, tampoco, cree en la ética del ponceo.

-El reguetón tiene un mensaje vacío. Es lo que quiere la sociedad capitalista. Que los jóvenes piensen en dinero y que la mujer se vea como un instrumento.

Si la música es un arma, puede tomar distintas formas. Wechekeche ñi Trawün no sólo toca reguetón. A los mayores, les cantan rancheras. A los pachangueros, les cantan cumbias. A Axel no le importa la forma. Sólo que penetre. Que haga que a ese mapuche que lo molestaban de chico -como a él- diciéndole indio culiao, ése que se agarraba a combos con los compañeros para defenderse y que después castigaban mirando a la pared, vuelva a sentirse mapuche.

Alerta Smog

-Para los mapuche más puristas debe ser complicado lo que ustedes hacen
-Al principio nosotros teníamos ese mismo miedo. Pero cambiaron cuando los mayores vieron el impacto que provocaba en la música en que los jóvenes se reconocieran como mapuche, que volviera a fortalecer la identidad.

-¿La identidad de mapuche de ciudad?
-Nosotros somos mapuches donde estemos. La ciudad está emplazada en nuestro territorio. Si hablamos de mapuches de ciudad, hay que asumirlo desde el punto de vista del despojo territorial

-¿Ese despojo hace que se redefinan?
-En cierta medida. Cuando no se tiene conciencia de lo que uno es. Acá en la ciudad estamos en una lucha constante, siempre siendo bombardeados por los elemento culturales que no son los propios.

-¿Y los de la Araucanía no hacen la diferencia con ustedes?
-Cuando uno se pone a hablar en mapuche los códigos son los mismos. No está esa idea de “yo soy más mapuche que tú porque vives en la ciudad”, dice Axel que, a sus 22 años, puede contar que aunque canta reguetón no baila hasta abajo, que nunca se ha enamorado de una chilena y -que aunque quiere volver al sur-, se queda acá. En Santiago.

Ke no se instale el Aeropuerto

Fütamalon