Después de una jornada de intensas protestas y en la que todos los dardos apuntaran al ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter reapareció en público para señalar –a pesar de los más de 800 detenidos y las denuncias de abusos de la fuerza- que Carabineros actuó de manera adecuada para mantener el orden en el país.

Flanqueado por el presidente del Senado, Guido Girardi, quien previamente recriminó a Hinzpeter por no haber aprobado las movilizaciones y por la violenta represión de que fueron víctimas los estudiantes en las calles del país, Hinzpeter abrió sus declaraciones recordando los dichos del presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, señalando sin rastros de tristeza en el rostro que este lo había herido así como a “a mis hijos, a mi señora, a mis padres”.

Después de agradecer las muestras de “rechazo” a las palabras de Gajardo y de reiterar la muletilla de “la inmensa mayoría de los chilenos”, el ministro reconoció que “los hechos de ayer no son los que el gobierno hubiera querido, pero el gobierno tiene deberes para con el resto de los chilenos y tiene un compromiso con el orden publico.” Compromiso que esta semana el propio Hinzpeter dijo que no se había cumplido por la relación entre los movimientos estudiantiles y la delincuencia.

Sin embargo, el ex hombre fuerte de La Moneda fue más allá en su discurso sobre la relación entre el “racismo” de Gajardo y los disturbios e incluso señaló que “cuando no se quieren escuchar razones… quizás el ataque racista posteriormente realizado por el presidente del Colegio de Profesores explica en algo el por qué a pesar de todas las alternativas que se le ofrecieron, distintos recorridos, él siempre terminantemente no tuvo ninguna disposición a abrirse y fue de mucha intransigencia”.

Pero no se detuvo ahí con Gajardo. Según él, Chile quiere vivir en una “sociedad en paz y tranquilidad en que no hayan descalificaciones racistas. Yo siento y lamento que ayer se hayan producido parte de estas descalificaciones”, dijo antes de escapar de las preguntas de los periodistas sobre la posible acusación constitucional en su contra, la querella presentada por los estudiantes por la violenta represión ni menos a la estrategia o propuestas del Gobierno para hacer frente a una movilización que parece no acabar con la negativa a marchar.