Zip Zup

¿Cómo describir el trabajo de este humorista? Autogestión parece ser lo más indicado. Este humorista ha trabajado silenciosamente en internet para generarse un lugar. Su página oficial en Facebook y canal en Youtube se ven sospechosamente caseros, y todo parece indicar que él mismo los creó. Los videos, que han sido capturados en VHS y subidos a Youtube, recopilan sus pasadas en prestigiosos programas como Sábado Por la Noche y Morandé con Compañía, ambos de Mega. Sus chistes son fieles representantes de ese humor “blanco”, que recita chistes clavados en el inconsciente colectivo de una nación acostumbrada a los humoristas.

Gigi Martin

Como muchos de los humoristas “blancos”, su gracia no radica en los chistes en sí, sino en la gracia con que los cuenta. Así, Gigi Martin salva rutinas medias fomes con la gracia con que tira tallas. Siempre recordado por su número de Melón y Melame (él era Melón), en esa dupla clásica tiraban tallas más picantes y donde abundaba el doble sentido y chistes de distinto calibre sobre el sobajeo y succión de órganos sexuales. Pero en su carrera en solitario, volvió al chiste blanco y los chistes puros. Claro que no ha abandonado el muñeco. En el video, una rutina con un muñeco de Pinochet. Punto importante de la rutina es el “Siéntate viejo culiao” que se escucha desde el público al principio.

Bombo Fica

Debe ser el rey del chiste blanco. Un genio irrepetible, porque en sí, sus tallas son refomes. Cualquiera que intente robar su material quedará como un fome, porque la gracia de Bombo Fica radica en su histrionismo para tirar tallas. Y aunque sean fomes, aunque sean repetidas, dan risa igual. Podría contar chistes de Sandy e igual no más serían divertidos. Triunfó en Viña del Mar el año pasado, y este 2012 se repite el plato. La prensa de farándula rumoreaba que cortaría 80 palos por su presentación, pero él ha negado el comidillo. Aunque le pagaran 200 palos estaría barato, porque Bombo, con su carácteristico impecable blanco, representa la escencia de los chistes fomes bien contados.

Felo

Como dice la muletilla más usada en los diarios, “las claves” de Felo, es que es terriblemente chistoso, pero todo lo cuenta fome. O sea, al revés del común de los comediantes. Es un comediante gracioso de verdad dentro de un cantautor fome. Es como el anti-humorista, rey de los mega chistes. Contar chistes mientras se canta y toca es un arte y Felo lo maneja a la perfección.

Ruperto

Los chistes de curados podrían llenar estantes y estantes de librerías especialmente dedicadas a recopilar la historia del humor chileno. Ruperto es de esos comediantes que siempre se apoyan en la gracia de un empaquetado conductor para sacarlo de su seriedad (como Kike Morandé en su programa, o Sergio Lagos en su no tan divertida rutina en Viña). Ruperto explota el paradigma de “curadito” y cae en todos los lugares comunes de los chistes de borrachos, incluyendo retos maritales, problemas al caminar y lengua de trapo. Triunfó en Morandé con Compañía, dió jugo en el Festival de Viña, y luego se reinventó como Rupertina. Siempre con humor blanco.