Isidora Urrejola tiene que cargar con ese peso que pone la prensa: qué se siente ser la hermana de (no hay que ser pillo para darse cuenta de que es hermana de Fernanda Urrejola), qué se siente pasar de las alturas del cine -estuvo en la película Drama- a la cotidaneidad de la tele y qué se siente pasar a ser conocida, de repente, por ser la actriz principal de la nueva teleserie de Chilevisión “La sexóloga”.

Isidora, con un vestido rojo y morado apretadísimo, responde:

-No le pongo tanta cabeza. No lo he pensado tanto porque si lo pienso me cago de susto y no quiero cagarme de susto, la verdad. No quiero tener susto. ¿A qué?. ¿A qué le podis tener susto?. Nada puede ser tan terrible. Si al final ¿qué es ser conocida?. Las luces se prenden un minuto y después se apagan y chao. Aunque no sé cómo vaya a ser la experiencia porque ahí al pan, pan; vino, vino las cosas son diferentes.

Isidora habla rápido, toma aire apenas, sigue y ahora habla del prejuicio sobre los actores de teleseries:

-Nadie debería juzgar nada. Es como cuando algunos trabajan en empresas en algún minuto y hacen su trabajo artístico por otro lado. Claro. Acá hay una postura menos artística y menos opinión. O sea hay opinión pero es más pauteado porque uno está siguiendo una teleserie. La historia no la inventai tú pero creo que es parte del trabajo. Hay gente que dice “ay el sistema el sistema” y si estai toda la vida en contra del sistema no podís hacer nada. Porque si te vai a una isla te quedai solo. Hay que ser lo suficientemente inteligente de estar en el sistema, trabajar tu opinión y mezclar las cosas.

-Ser “rostro” de cualquier forma ayuda a saltar a otras cosas.

-Claro. De todas maneras. O sea no sé si tanto ser rostro porque la gente que hace cine igual tiene el prejuicio de la tele, cachai. “Ah no, este hueón es muy visto, este hueón es muy poco artístico”. Anda a saber tú.

-Una vez conversé con una sexóloga y supe un millón de cosas que ni me imaginaba. ¿Te pasó algo con el personaje?

-Sí. Primero hay que saber conocer la vagina que es completamente desconocida tanto para nosotras, las mujeres, como para los hombres. Hay mujeres que no tienen idea dónde está el clítoris, mujeres que no tienen idea que los estímulos están más afuera que dentro de la vagina. Hay gente que piensa que con la penetración va a lograr el orgasmo, hay gente que piensa que con el movimiento. Hay una mezcla de cosas que uno se va a enterando y empezando a conocer.

-Hay muchas-muchas mujeres que no tienen orgasmos.

-Claro. Es porque no saben. Es porque ni ellas saben tocarse.

-Y como que se resignan.

-Hay personas a las que sus maridos nunca les han visto la vagina. Es choqueante.

-O esas minas que no se tocan.

-Claro. Porque no se atreven a tocarse, a descubrirse. Para poder tener un orgasmo con tu pareja tenís que tener un orgasmo contigo.

-¿Cuál crees que es el problema más grande que tienen las mujeres?

-Mmm. El problema de las mujeres es que no conocen su vagina. Les da vergüenza tocar su vagina.