Hace más o menos un mes, cien ciclistas homosexuales pedalearon por Hanoi en lo que se considera el primer desfile de orgullo gay en la capital vietnamita. No hubo mucho escándalo al respecto, al menos no en nuestra pequeña esquina occidental del mundo; supongo que ya iba siendo hora de que los del otro lado del mundo se dieran cuenta que la gente tiene todo el derecho del mundo de pasar el rato con genitales iguales que los suyos. Un día después, empezaron a circular rumores de que el gobierno vietnamita estaba considerando aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Dado que Vietnam sigue bajo un régimen comunista, esto es interesante, ¿no creéis?

Por este motivo contacté con la fotógrafa Maika Elan, quien pasó el último año fotografiando parejas de homosexuales en sus momentos más íntimos. En cierto modo me dejó plantada el día de la entrevista, pero no importa porque es la vietnamita con corte de pelo a lo champi más dulce que jamás haya conocido.

VICE: Hola, Maika, ¿por qué me dejaste plantada?
Maika Elan: Maika Elan: Hola, perdón. Me levanté esta mañana para ir a la embajada estadunidense para tramitar una visa – voy a ir en un par de días para preparar una exposición – y terminé pasando ahí todo el día. Es algo que debería haberme temido, pero bueno, da igual.

No importa, yo también odio la burocracia, te perdono. Háblame de tu proyecto: Gays en Vietnam. ¿Por qué es un tema tan importante que necesita ser fotografiado?
En Vietnam se está hablando de legalizar el matrimonio entre homosexuales. Esto convertiría a Vietnam en el primer país asiático en hacerlo, así que es muy importante, pero no creo que suceda en un futuro cercano. A la gente le gusta decir que son de mente abierta pero no actúan como tal. Por ejemplo, cada vez que aparece una historia de una pareja gay en televisión, les difuminan la cara o posan de espaldas a la cámara. Y esas historias casi siempre tienen que ver con drogas, el sida o algún tipo de escándalo sexual

Cuando se trata de películas, los homosexuales aparecen idealizados o, como dije, como unos pervertidos sexuales. Nunca ves a las personas en sí. No ves que son personas de verdad. Pensé que sería bueno cambiar eso.

¿Eres gay?
No, pero muchos de mis amigos sí. Y lo saben desde temprana edad, y están intentando vivir tan abiertamente como pueden. Así que la hipocresía todavía me molesta.

¿Alguna vez has presenciado un acto de homofobia contra tus amigos o modelos?
Nada muy agresivo, pero todavía es imposible para una pareja de homosexuales, en especial si son hombres, mostrar su cariño en público sin que alguien los señale. Es extremadamente incómodo. Por ejemplo, fui al mercado de flores con una pareja a la que estaba fotografiando y estaban caminando de la mano con flores, y todo mundo enloqueció. Una multitud nos rodeó, y la gente no dejaba de señalarlos y decirles: “No, no pueden hacer eso aquí”.

¿Nada de gays en el mercado de flores? Qué extraño. ¿Cómo hiciste para encontrar a tus sujetos de estudio?
Estuve en contacto con el ICS [su cuenta online ha sido suspendida por alguna razón], que es la única agencia para los derechos de los LGBT en Vietnam y fue a través de ellos que encontré este hotel para gays y lesbianas. Fui, y al principio tuve mucho cuidado de sólo hacer fotos del hotel, porque no sabía cómo de abiertos eran los clientes. Pero resultó que todos eran muy abiertos; hubo quienes se acercaron para pedirme que les hiciera una foto con su pareja en la habitación. Así que eso fue genial.

Cuando regresé a Vietnam, investigué un poco, volví a contactar al ICS, les expliqué lo que quería hacer y los convencí de que me pusieran en contacto con algunas personas. Después de eso, una pareja me presentaba a otra, nos veíamos tomar café y después los seguía durante uno o dos días, o una semana. Hubo otros que me buscaron, y que veían su participación como una forma de darle la noticia a sus familias.

Las fotos son muy personales, y me imagino que al enfrentarse a tantos prejuicios estas personas son más reservadas a la hora de dejar a una persona extraña entrar en sus casas. ¿Cómo hiciste para que se sintieran tan cómodas?
Yo me sentía muy cómoda. Quizá esa sea una de las razones. Sin embargo, mi presencia en ese espacio tan privado rompía con toda la energía del lugar. Ya nada era completamente natural, y eso me molestaba. Tuve que trabajar mucho para encontrar esos efímeros momentos; esos momentos en los que olvidaban que yo estaba ahí.

También tenía que ser un poco lista. Por lo general, una vez que entraba en una casa, les preguntaba cuál era su habitación favorita o que es lo que más les gustaba hacer juntos, y después los dejaba solos mientras hacía fotos. Después de un rato les decía que podían descansar y que ya no les haría fotos. Me sentaba en una esquina y fingía estar a lo mío para que ellos se relajaran, y era entonces cuando les fotografiaba de verdad.

Eres muy astuta. ¿Hay una pareja a la que le tengas un cariño especial?

Hay una pareja formada por dos tíos, y ambos están casados y tienen hijos y también son VIH positivos. Sus familiares conocen su relación, y aunque viven con ellos, también tienen su propio espacio. Y en ocasiones especiales, como el año nuevo lunar, las tres familias se reúnen para celebrar, lo cual me parece fantástico.

Otra cosa que me encanta de ellos es su apariencia, la cual choca con la estética general. Ambos son hombres fuertes y grandes, cubiertos de tatuajes, pero su casa es un nido romántico cubierto de adornos florales. Es un caso de yuxtaposición. Ambos tienen un pasado oscuro, y todavía consumen drogas, pero son las personas más enamoradas que he conocido. Incluso el hecho de compartir sus agujas fue, para mí, un gesto de amor. Sé que no es lo más ético, pero en casos como éste sentía que debía desasociar estos actos de sus connotaciones negativas, y asumir que esta es su forma de mostrar su amor, no de destruirse.

Genial. Para terminar, ¿crees que realmente se reconocerá el matrimonio entre homosexuales?
Sinceramente, creo que no. El problema es que el ICS, la organización antes mencionada, es la única agencia que vela por los derechos de los LGBT. Trabajan mucho, organizan todos estos eventos para crear conciencia y quizá tengan las mejores intenciones, pero las cosas están empezando ahora. Hace tiempo presentaron una propuesta de matrimonio y una boda en una escuela. Cuando contacté con la pareja para fotografiarlos, resultó que no eran una pareja de verdad; todo fue un acto publicitario.

Es la primera vez que oigo hablar de un acto publicitario con causa. ¿Por qué no usaron a una pareja de verdad?
Quizá no pudieron encontrar personas que quisieran hacerlo de una forma tan pública. Aunque están todas estas personas que me dejaron fotografiarlas. Quién sabe.

Maika está representada por MoST. ISi quieres saber más sobre ellos, haz click aquí.
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