Vía elcultural.es

El escritor chileno publica ‘Los círculos morados’, primera parte de sus memorias, en la que narra su infancia y adolescencia en el seno de una familia “burguesa, prudente y cuidadosa” que no veía con buenos ojos su vocación por la escritura. En el libro revela que fue víctima de abusos por parte de un párroco de su colegio.

Las memorias de Jorge Edwards han llegado en compañía de un relativo escándalo. El escritor chileno, actual embajador de Chile en Francia y Premio Cervantes en 1999, revela en sus páginas que fue víctima de los impulsos pederastas de un párroco de su colegio. Ni siquiera su familia lo sabía. Sólo se lo había contado a algunos amigos muy cercanos. Ahora ese capítulo embarazoso puede leerse en la primera parte de su autobiografía, Los círculos morados (Lumen). No carga las tintas Edwards. Se limita a dejar constancia con sobriedad de los besos que el padre Cádiz le daba cuando se quedaban solos en su estudio. Besos que luego se convirtieron en acciones “más escabrosas”.

Jorge Edwards lo recuerda sentado en un mullido sillón de un lujoso hotel madrileño, mientras, afuera, un viento gélido purifica las calles de la ciudad. En el vestíbulo se ha encontrado con Plinio Apuleyo Mendoza, que también anda concediendo entrevistas tras publicar un libro con varias cartas inéditas de Gabriel García Márquez. El autor colombiano le da el parte sobre el estado de su amigo y compadre. En resumen le viene a confesar que el autor de Cien años de soledad se entera ya de muy pocas cosas: “No reconoce ni al presidente de Colombia”.A Edwards se le nota la pena al recibir la noticia. Pero no exterioriza mucho su impacto: es un diplomático curtido y suma ya 81 años. Se despiden y retoma el hilo de sus explicaciones: “Esa historia no es para nada sustancial. Sentía que debía contarlo y lo he hecho. Ha sido una especie de liberación personal”.

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